Con el objetivo de promover una cultura de sostenibilidad, la UPF ha puesto en marcha diversas estrategias para reducir el consumo de materiales, especialmente el papel y el plástico. En este sentido, se ha puesto en marcha el proyecto "Sin papel", enfocado a disminuir el uso de papel en la docencia. Paralelamente, para evitar la utilización de productos desechables hechos de plástico, se han sustituido por alternativas más sostenibles, como los vasos compostables y las cucharillas de madera, que ahora se encuentran disponibles en todas las máquinas de venta automática de la Universidad. También se han introducido bolsas de papel en las cafeterías, donde se recomienda optar por el menú sin bebida, para fomentar así el uso de las fuentes de agua instaladas.

Además, todas las cafeterías de la UPF ofrecen el nuevo "Menú por el Planeta", una propuesta 100% vegana y sostenible, junto con varias opciones veganas y vegetarianas para desayunar y comer, no solo para proporcionar opciones éticas y saludables, sino también para reducir la huella ecológica de la Universidad. Aparte, su oferta también incluye opciones sin gluten para desayunar, y se está trabajando para incluirlo en el menú del mediodía. En cualquiera de los casos, todos los platos servidos han sido preparados con alimentos saludables y sostenibles, como garantiza su acreditación AMED.

Por otra parte, con el fin de reducir el consumo de energía y de agua en el campus, la UPF ha implementado diversas iniciativas, basadas en la adopción de tecnologías eficientes y prácticas sostenibles. En este sentido, se ha escogido instalar luces LED, tanto por los materiales que los componen como por su manera de producir luz, factores que garantizan una iluminación más eficiente y sostenible. Del mismo modo, la utilización de sistemas de climatización eficientes puede reducir significativamente el consumo de energía, con la consiguiente disminución de los costes operativos y del impacto ambiental. Por este motivo, la UPF ha instalado allí donde ha sido posible el sistema free-cooling, un sistema de climatización que aprovecha el aire frío del exterior para climatizar el interior. Para mejorar su eficiencia, se han instalado también, en el campus del Poblenou y en el edificio Mercè Rodoreda,[MiD1]  detectores de apertura de ventanas, que detienen automáticamente la climatización del espacio cuando se abren. Además, la UPF se ha sumado a la iniciativa district heating, que consigue que la climatización del campus del Poblenou, en colaboración con el distrito, se haga utilizando agua fría y caliente para regular la temperatura de los edificios. Esta medida permite ahorrar aproximadamente unas 7.000 toneladas de CO₂ a la atmósfera cada año, equivalente a las emisiones generadas para recorrer 48 millones de kilómetros en coche. Otra medida sencilla, pero muy útil para reducir el consumo de energía que la UPF utiliza, es la de apagar las refrigeradoras 45 minutos antes del cierre de los recintos universitarios, aunque continúan dando servicio gracias a la inercia térmica. Además, con el objetivo tanto de ahorrar en luz como en climatización, se han instalado detectores de presencia, gracias a los cuales aumenta la eficiencia de estas dos medidas.

 

Además, las plantas de la fachada vegetal del ágora del campus de la Ciutadella no solo visten de verde las antiguas viviendas militares, sino que también actúan como barreras naturales contra la radiación solar, gracias a las cuales se reduce la cantidad de calor que penetra en el interior de los edificios y, en consecuencia, la demanda de energía para la refrigeración o calefacción del mismo. Además, absorben CO₂ y otros contaminantes atmosféricos, lo que ayuda a mejorar la calidad del aire alrededor del campus, el cual es de más calidad también gracias a haber convertido en área peatonal parte de la calle Ramon Turró, con la colaboración del Ayuntamiento.

 

También se ha implementado una cubierta experimental verde en el edificio Mercè Rodoreda, con el objetivo de estudiar qué sustratos son los mejores para crear y mantener los espacios verdes urbanos y las cubiertas agrícolas, así como descubrir en qué condiciones crece mejor la lavanda de cara a una iniciativa que busca fomentar el uso de estas plantas en las cubiertas de Barcelona, en el marco del compromiso con la sostenibilidad y el Corredor Verde.

 

 

Sin embargo, una de las iniciativas más relevantes ha sido la adopción de energía renovable a través de un programa de compra conjunta con otras instituciones, gestionado por el Consorcio de Servicios Universitarios de Cataluña (CSUC). Además, el correo interno entre edificios de la UPF también se ha conseguido que sea 100% sostenible gracias a la nueva furgoneta eléctrica de la Universidad. También se ha conseguido disminuir la necesidad de desplazarse diariamente al trabajo, lo que reduce las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del transporte, mediante la incorporación del teletrabajo y la posibilidad de que los miembros del tribunal de una tesis puedan participar a través de videoconferencia.

 

Aparte, de manera excepcional, en 2020 la UPF participó con éxito en la Maratón de Ahorro Energético, una campaña impulsada por el Instituto Catalán de Energía para reducir la demanda energética y de agua. La campaña, realizada durante todo el mes de febrero en el edificio Mercè, supuso un ahorro considerable en comparación con febrero del año anterior: el consumo de agua disminuyó de 116 metros cúbicos (m³) a 86, lo que representa una reducción del 25,9%; el de gas bajó de 1.680 m³ a 781, cifra que supone una reducción del 53,5%; y el de electricidad pasó de 24.500 kilovatios por hora (kW/h) a 20.571, una disminución del 16,1%. Con esta iniciativa, se consiguió reducir un 27,9% las emisiones de CO₂, que han pasado de 12.560 kilogramos (kg) a 9.057.

Por otro lado, de cara a reducir el consumo del agua, se han instalado depósitos de doble carga y grifos temporizados que permiten un ahorro de hasta el 60% en todos los aseos de casi todos los edificios.

Además de las acciones internas, la UPF también ha integrado criterios medioambientales en sus procesos de contratación desde 2013, anticipándose a las exigencias de la Ley de contratación de 2017, y ha firmado la Carta de Emergencia Climática, que recoge el compromiso de más de 160 universidades del mundo de trabajar para hacer frente al cambio climático. Además, la Oficina de Posgrado y Doctorado se ha unido al movimiento Residuo Cero.

Todas estas iniciativas están orientadas a reducir la huella de carbono y adoptar prácticas más sostenibles. Ello no obstante, para poder plantear acciones en este sentido o hacer un seguimiento de sus resultados es imprescindible realizar una monitorización periódica del consumo energético y el análisis de las tendencias de consumo, producción y uso de fuentes renovables. En esta línea, la Universidad fomenta la investigación en sostenibilidad a través de premios y concursos, sin dejar de estar atenta a las prácticas de sostenibilidad de instituciones exteriores con el fin de aplicarlas internamente, como lo demuestra su participación como organización observadora en la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2019.