En la década de 1990 hizo furor la llamada terapia de sustitución hormonal para tratar los síntomas de la menopausia. Esta terapia fue amplia y equivocadamente recomendada por médicos y asociaciones científicas, pues se basaba en resultados de baja confianza. Con el tiempo se comprobó que tenía importantes efectos secundarios y que las esperanzas eran desmedidas. Ahora se administra con mucha más cautela y de forma personalizada.

Buena parte de las esperanzas de esta terapia las han heredado los suplementos y productos de soja. Hay abundantes estudios que han investigado si los efectos de los estrógenos vegetales (fitoestrógenos) de la soja son eficaces para aliviar los síntomas asociados a la menopausia (sofocos, sequedad vaginal, alteraciones del sueño, pérdida de memoria, etc.), y a partir de ellos se han disparado la popularidad de los suplementos y productos de soja. ¿Son realmente eficaces? La cuestión es si hemos simplemente cambiado un mito por otro: el de la eterna juventud femenina con los tratamientos hormonales por el de los productos y suplementos naturales de soja para aliviar los síntomas de la menopausia.

Evaluación

El mensaje “Los productos de soja son eficaces para tratar la sintomatología asociada a la menopausia” es incierto

El mensaje se considera incierto porque las evidencias científicas disponibles muestran que los estrógenos vegetales, incluyendo los de la soja (las llamadas isoflavonas), no producen ningún efecto apreciable sobre los sofocos o este es mínimo; y, además, la confianza que ofrecen estas pruebas es muy baja. Y algo similar ocurre con las evidencias científicas sobre los síntomas vaginales y cognitivos (deterioro de la memoria, etc.).