Las siguientes ideas pretenden ayudar al público a interpretar las informaciones que recibe sobre alimentación y salud. Se han elaborado a partir del diálogo entre periodistas, científicos y expertos en nutrición, teniendo en cuenta además los comentarios recibidos por los lectores de Nutrimedia. No son una lista cerrada ni definitiva, sino un borrador que se irá perfilando y actualizando. Si tiene alguna sugerencia, puede escribirnos a [email protected]

 

> No se deje impresionar por titulares esperanzadores o atemorizantes

Los titulares que infunden grandes esperanzas y miedos infundados raramente responden a hechos y datos rigurosos. A menudo, en una misma información se juntan los grandes males y los grandes remedios, y ambos suelen ser exagerados.

 

Las informaciones sobre resultados espectaculares suelen ser exageradas

Si una información nos habla de resultados increíblemente positivos o negativos, seamos escépticos. Los mensajes espectaculares pueden generar mucha difusión, pero en investigación los resultados tan llamativos suelen ser una rareza.

 

Las anécdotas personales no son pruebas científicas y no son generalizables

Las experiencias de personas concretas no son pruebas científicas y no tienen por qué ser representativas de muestras amplias. Lo que le haya ocurrido a una persona puede ser muy espectacular pero no es generalizable.

 

Lo último y más nuevo no es necesariamente mejor

Los últimos hallazgos no tienen por qué ser mejores ni más fiables. Conviene desconfiar de las informaciones que no pongan en contexto los resultados del último estudio y que expliquen lo que se sabe hasta ahora de la cuestión. Asimismo, conviene desconfiar de las últimas dietas y modas en alimentación.

 

La opinión de los expertos no siempre es correcta

En las noticias y reportajes abundan las opiniones de expertos, pero estas no siempre se corresponden con las pruebas científicas y no hay que darlas por buenas acríticamente. No todos los supuestos expertos tienen la misma autoridad, por lo que conviene cotejar y profundizar en la información.

 

Los resultados de los estudios pueden no ser válidos para nosotros

Cuando se leen mensajes sobre resultados de estudios sobre alimentación y salud, hay que plantearse si la población estudiada se nos parece. ¿Son personas sanas o enfermas? ¿Hombres o mujeres? ¿Niños o adultos? ¿De qué país? Cuanto más diferentes seamos de la población de estudio, menos se nos pueden extrapolar sus resultados.

 

Los animales no son humanos y lo que comen puede afectarles de otra forma

Los resultados de los estudios con animales deben leerse con mucha cautela, pues no son directamente trasladables a las personas. Hacen falta años para replicar en personas los estudios con animales y, a menudo, sus resultados son muy diferentes. 

 

Los resultados presentados en congresos y eventos científicos no son definitivos

Los estudios que se presentan en congresos y reuniones ofrecen resultados preliminares que no hay que dar por ciertos ni definitivos.

 

Conviene desarrollar un escepticismo saludable ante la información

Junto a la buena información periodística, abundan los mensajes sin base científica y las exageraciones. Un cierto escepticismo es muy saludable, especialmente con los mensajes en las redes sociales, que carecen de un filtro profesional.

 

La ciencia no tiene respuestas a muchas preguntas sobre alimentación

Muchas de las preguntas que podemos hacernos sobre alimentación y salud no han sido estudiadas científicamente. La falta de fuentes, enlaces y datos contrastables nos debe hacer sospechar que la información no se basa en pruebas científicas.

 

Comer de forma saludable es también una cuestión de sentido común

Hace falta desarrollar mucho sentido común para moverse por la jungla de mensajes sobre alimentación y salud. Conviene recordar, entre otras muchas ideas básicas, que se puede comer bien de muchas maneras, que no hay dietas milagrosas, que comemos comida y no nutrientes aislados, y que lo que importa sobre todo es la dieta en su conjunto.

 

 

Revisión: 31 de marzo de 2019.