La ciencia no tiene, ni mucho menos, respuesta para todas las preguntas que nos podamos hacer sobre alimentación y salud. Además, hay que tener en cuenta que no todas las respuestas que aportan los estudios disponibles tienen el mismo grado de certeza o certidumbre. Este diferente grado de certidumbre en los resultados de la investigación, que se denomina calidad de la evidencia o confianza en los resultados, depende básicamente del tipo de diseño del estudio y del rigor con el que se ha realizado, pero también importa que los resultados de los estudios sean suficientes, consistentes (similares en distintos estudios), precisos y aplicables a la pregunta planteada. 

Para la evaluación científica de cada mensaje se lleva a cabo un análisis que incluye, básicamente, los siguientes pasos:

  1. Formulación de la pregunta de investigación. La correcta formulación de una pregunta es fundamental para poder buscar respuestas en la bibliografía científica. Los mitos, las preguntas del público y los mensajes de noticias y anuncios se reformulan como preguntas clínicas estructuradas PICO, que tienen en cuenta, siempre que procede, estas cuatro características: el paciente o problema de interés (P), la intervención médica que se estudia (I), la comparación con otras intervenciones (C) y el efecto o desenlace que se estudia (outcome) (O).
  2. Identificación de los estudios disponibles. La respuesta a cada pregunta se busca en los estudios disponibles en las bases de datos bibliográficas, considerando, por este orden, las guías de práctica clínica (GPC), las revisiones sistemáticas (RS) y los estudios primarios.
  3. Síntesis de las pruebas o evidencias científicas. De cada tipo de documento seleccionado (GPC, RS o estudios primarios) se describen los aspectos clave de los estudios incluidos (objetivos, métodos, resultados principales). Así mismo, se evalúa la calidad de la evidencia científica disponible mediante el sistema GRADE (Grading of Recommendations Assessment, Development and Evaluation).

Como resultado final del análisis científico de cada mensaje, se ofrece una conclusión que tiene en cuenta la calidad de la evidencia disponible sobre los efectos en la salud analizados y el balance entre los beneficios y riesgos de dichos efectos. La veracidad de los mensajes analizados se clasifica en cinco categorías: