Jordi Galí: “El sector privado es el que debe generar el aumento de productividad imprescindible para hacer posible un aumento de la renta per cápita"

Jordi Galí, catedrático de Departamento de Economía y Empresa de la UPF, y vinculado al CREI y la BSE, recibió recientemente el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2025 en la modalidad de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas.
18.07.2025

Imatge inicial - Jordi Galí, cerca de su despacho en el CREI

El pasado 19 de junio, Jordi Galí, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico del Departamento de Economía y Empresa de la UPF, investigador senior del Centro de Investigación en Economía Internacional (CREI) y profesor de investigación de la Barcelona School of Economics (BSE), recogió el premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento 2025 en la modalidad de Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, en una ceremonia que tuvo lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Junto con Olivier Blanchard (Paris School of Economics y MIT) y Michael Woodford (Universidad de Columbia), Jordi Galí ha sido reconocido por sentar las bases del paradigma neokeynesiano y diseñar las reglas y los instrumentos de política fiscal y monetaria más utilizadas en los últimos quince años. El profesor Galí se ha centrado en dos líneas de trabajo, que están recogidas en el libro Monetary Policy, Inflation and the Business Cycle: An Introduction to the new Keynesian Framework and its Applications (2a ed.) (Princeton University Press).

Por un lado, ha analizado una política monetaria óptima, que demuestra las virtudes de un seguimiento de una regla por parte de la autoridad monetaria que pueda ser anticipada por los agentes económicos; y por otro, ha hecho una estimación empírica de las reglas de política monetaria, que describen cómo diferentes bancos centrales llevan a cabo e implementan la política monetaria y los cambios que esta política experimenta a lo largo del tiempo

El premio BBVA Fronteras del Conocimiento ha reconocido sus contribuciones a la hora de establecer las bases del paradigma neokeynesiano. ¿Qué influencia tienen estas medidas en el funcionamiento de la economía y cuál es el objetivo de su aplicación?

El objetivo de este programa de investigación es comprender mejor el impacto de las reglas de política monetaria y fiscal alternativas, utilizando como “laboratorio” el llamado modelo neokeynesiano, que es un modelo que combina elementos keynesianos tradicionales, como la competencia monopolística y las rigideces de precios y salarios, con microfundamentos basados en el comportamiento óptimo de empresas y consumidores individuales. El objetivo último es averiguar qué reglas de política económica son más beneficiosas para los ciudadanos.

Cualquier decisión económica que suponga una inversión inicial requiere formar expectativas sobre los beneficios futuros de esta posible inversión

La nueva economía keynesiana, en comparación con los modelos tradicionales, tiene en cuenta el papel de las expectativas. En el actual contexto de incertidumbre en el que ha entrado la economía mundial, ¿es complicado hablar de expectativas y anticiparse al futuro?

Cualquier decisión económica que suponga una inversión inicial requiere formar expectativas sobre los beneficios futuros de esta posible inversión. Las políticas erráticas que observamos en los últimos tiempos hacen más inciertas estas predicciones, y por tanto pueden llevar a una cierta parálisis de nuevos proyectos, ya sea la construcción de una nueva planta de producción o dejar un trabajo estable para realizar un máster, por poner dos ejemplos fáciles de entender.

¿Esta incertidumbre puede añadir complicaciones a la hora de calcular una política monetaria óptima? ¿Qué elementos principales se tienen en cuenta en este análisis, y hasta qué punto la incertidumbre incrementa la dificultad de la autoridad monetaria para poder anticipar sus políticas de futuro?

La incertidumbre del entorno hace más necesaria la transparencia de los bancos centrales respecto a sus objetivos y estrategias para alcanzarlos, de cara a minimizar en lo posible esta incertidumbre en los campos que son responsabilidad de los bancos centrales y especialmente en relación con la estabilidad del nivel de precios.

Jordi Galí con su libro "Monetary Policy, Inflation and the Business Cycle"

El ciclo de política monetaria del Banco Central Europeo ha querido hacer frente a una serie de baches que ha habido durante los últimos años, como la pandemia, la guerra de Rusia y Ucrania, la crisis energética o de precios, etc. Ahora, ¿la guerra arancelaria entre EEUU y Europa puede interferir en la sucesiva reducción de tipos de interés iniciada hace unos meses por la autoridad monetaria?

Un escenario que podría llevar a revertir estas reducciones de tipos sería un aumento significativo de la inflación en la zona euro. Esto podría ser consecuencia de una guerra comercial generalizada con impacto sobre los costes de producción y precios de los bienes y servicios finales, pero también de un aumento del precio de la energía provocado por el conflicto con Irán.

¿Tiene sentido esta política agresiva de aranceles que ejerce Trump como medida para regular la economía?

Puede racionalizarse como un instrumento de presión por parte de EEUU para conseguir políticas que les favorezcan, ya sea en el terreno de los aranceles como en otros campos que nada tengan que ver. Esto sólo puede permitírselo un país grande y rico, con capacidad efectiva de perjudicar a los demás. Sin embargo, en el proceso se perjudican a sí mismos, ya que los ciudadanos americanos tendrán que pagar más para los productos importados. Y de paso están desmontando el sistema de cooperación multilateral que se ha ido construyendo con grandes esfuerzos durante los últimos ochenta años.

La burocracia, el exceso de regulación del mercado laboral y la falta de capital de riesgo para nuevas empresas con gran potencial de crecimiento son nuestros principales hándicaps

El informe Draghi presentado en septiembre de 2024 preveía una estrategia y una serie de medidas para frenar el declive económico de la Unión Europea y potenciar su crecimiento. ¿Quién debe encabezar esta dinamización, y qué rol deben jugar los poderes públicos?

En último término, el sector privado es el que debe generar el aumento de productividad imprescindible para hacer posible un aumento de la renta per cápita y no quedarnos atrás en relación con los EEUU. Los gobiernos pueden contribuir de dos formas: no poniendo palos en las ruedas, y facilitando la integración europea, especialmente en el mercado de capitales. La burocracia, el exceso de regulación del mercado laboral y la falta de capital de riesgo para nuevas empresas con gran potencial de crecimiento son nuestros principales hándicaps.

En España parece que las cifras macroeconómicas y de crecimiento expansivo son positivas, y The Economist escogió la economía española como la mejor de la OCDE de 2024. ¿Cómo se debe tomar esta distinción?

Con una sonrisa. Las cifras que destacan reflejan un alto crecimiento en términos absolutos, debidas a un aumento muy fuerte del empleo, favorecido por una política de inmigración muy permisiva. En términos de crecimiento del PIB per cápita o de la productividad las cosas han sido muy distintas.

¿Es legítimo poner por delante las cifras de crecimiento absoluto de la economía de un país, como el PIB en términos absolutos, por delante de las del PIB per cápita o la productividad? ¿Es indicativo de qué prioriza un país y por qué modelo económico apuesta?

En mi opinión este modelo responde a dos fuerzas. En primer lugar, la presión del lobby empresarial, que se beneficia de costes laborales más bajos. En segundo lugar, el cortoplacismo de nuestros políticos, que ven en el crecimiento absoluto una fuente de ingresos inmediatos, sin internalizar las consecuencias a medio plazo en términos de presión sobre recursos: vivienda, educación, energía, sanidad y eventualmente pensiones. Tiene elementos evidentes de esquema piramidal.

Yo viajo a menudo por trabajo y a mi alrededor en el avión sólo veo a gente con pantalón corto, camiseta y muchas ganas de fiesta

Cataluña se encuentra en la cola de los países a escala internacional en cuanto al crecimiento medio del PIB per cápita durante los últimos veinte años, a pesar de tener cifras positivas en tasa de crecimiento del PIB o de empleo. ¿Eso significa que no vamos por el buen camino?

Ni vamos por el buen camino, ni se vislumbra ningún giro repentino, más allá de la retórica de nuestros líderes políticos y empresariales. El acuerdo de ampliación del aeropuerto es un buen ejemplo. Yo viajo a menudo por trabajo y a mi alrededor en el avión sólo veo a gente con pantalón corto, camiseta y muchas ganas de fiesta. También en los vuelos intercontinentales, por cierto, que los tenemos. ¿Alguien se cree que los supuestos vuelos intercontinentales adicionales que permitirá la nueva pista se llenarán de repente de altos ejecutivos, ingenieros y otra gente que vaya “por trabajo”? ¿Qué les impide tomar los vuelos que ya tenemos ahora, intercontinentales o no? ¡Incluso la sección de business está llena de turistas!

Justamente la polémica sobre la ampliación del aeropuerto de Barcelona trae de fondo el debate sobre el modelo de país que queremos. ¿Es complicado encontrar el equilibrio entre la apuesta por la industria, la tecnología y la investigación, con un empleo cualificado y un mayor valor añadido, y un modelo basado en el turismo, el crecimiento masivo y trabajadores menos cualificados?

Con toda franqueza, no entiendo por qué deberíamos buscar ese equilibrio. Deberíamos intentar maximizar el primero y minimizar el segundo. Sólo lo imprescindible.

¿El modelo de financiación singular que están planteando PSOE y ERC va en la buena dirección para eliminar el déficit fiscal crónico que sufre Catalunya? ¿Qué elementos imprescindibles debería incluir este modelo para que fuese positivo para la economía del país?

Tal y como se plantea a día de hoy, sin una concreción precisa del principio de ordinalidad y de su carácter vinculante, no supone ni siquiera una garantía de que reducirá el déficit fiscal. Por otra parte, ¿qué importancia tiene la administración que acabe recaudando los impuestos si nuestra fiscalidad continúa siendo asfixiante y el déficit fiscal se mantiene? Pero la realidad política es la que es: mientras los llamados "socios catalanes" no planteen una alternativa creíble al apoyo indefinido al actual Gobierno, no tendrán ningún poder real de negociación con Madrid. El acuerdo sobre Rodalies no puede ser más ilustrativo al respecto. Uno de los objetivos obvios de la transferencia era poder decidir libremente al operador. Esto ahora será imposible, ya que la empresa que gestionará Rodalies estará controlada por Renfe.


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