La Universidad Pompeu Fabra, comprometida con la sociedad y con las futuras generaciones, asume la responsabilidad como institución educativa de fomentar una cultura de respeto y cuidado del medio ambiente entre su comunidad universitaria. Con este propósito, ha implementado una serie de medidas orientadas a la reutilización de sus residuos, gracias a las cuales ha contribuido a la reducción de la extracción de recursos naturales y a la disminución de los residuos generados.

Entre los residuos que generamos como sociedad, un gran problema son los plásticos de un solo uso, como las botellas, las bolsas o los envases, ya que, a menudo, acaban en el medio ambiente, y causan graves daños a los ecosistemas terrestres y marinos durante los centenares de años que pueden tardar en descomponerse. Para reducir su uso, la Universidad ha sustituido numerosos productos de plástico por alternativas de papel, madera o, en el caso de las botellas, vidrio. Cabe destacar el uso de las botellas de vidrio como medida sostenible porque no solo permiten reducir la utilización de los plásticos de un solo uso, sino que también facilitan su reutilización, ya que pueden ser devueltas a las empresas para un nuevo uso; además de ser fácilmente reciclables.

Otra iniciativa clave consiste en dar a las escuelas que estén interesadas el equipamiento informático como pantallas, teclados y torres que ya no sean necesarios en la Universidad, gesto que ofrece una segunda vida útil a estos dispositivos y que contribuye a la reducción de residuos electrónicos. Esta práctica no solo ayuda a las instituciones educativas con menos recursos, sino que también promueve la reutilización de aparatos tecnológicos.

El equipamiento científico en desuso sigue un destino similar. La UPF cede o vende de segunda mano este material a entidades públicas u organizaciones sin ánimo de lucro, asegurando que siga siendo útil y beneficioso para la investigación y el desarrollo en otros contextos. Esta iniciativa permite que los recursos científicos tengan una vida prolongada, que evita su desaprovechamiento y maximiza su utilidad.

                                                        

Además, las carcasas y los cartuchos vacíos de los consumibles y los soportes informáticos y audiovisuales son recogidos periódicamente para ser reutilizados, reciclados o depositados en vertederos especializados y legalizados, conforme a las regulaciones de la Agencia de Residuos de la Generalitat de Cataluña. Esta práctica es obligada por contrato a todas las empresas que han sido seleccionadas para prestar los servicios o suministrar los productos necesarios a la Universidad, obligación que deriva de la integración de los criterios medioambientales en sus procesos de contratación desde 2013, anticipándose a las exigencias de la Ley de contratación de 2017. Estos criterios priorizan a los proveedores que utilizan materiales reciclados o que ofrecen productos reutilizables en lugar de un solo uso, como material de oficina. Esto promueve un uso más eficiente de los recursos y contribuye a reducir el impacto ambiental de la Universidad, muy en línea con su compromiso para hacer frente al cambio climático, tal como se expresa en la Carta de Emergencia Climática que firmó.

Para finalizar, en el campo de la investigación en sostenibilidad, la Universidad busca promoverla a través de premios y concursos para reconocer que esta investigación puede conducir al desarrollo de nuevas tecnologías y prácticas que fomenten la reutilización de recursos. Además, la Universidad siempre tiene en cuenta las prácticas de sostenibilidad de otras instituciones con el fin de aplicarlas internamente, como lo demuestra su participación como organización observadora en la Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en 2019.