La regularización del primer gobierno de Zapatero redujo la brecha entre inmigrantes no comunitarios y nativos a la hora de alquilar o comprar vivienda, pero no la eliminó

La regularización del primer gobierno de Zapatero redujo la brecha entre inmigrantes no comunitarios y nativos a la hora de alquilar o comprar vivienda, pero no la eliminó

Según un estudio de Joan Monràs (UPF, CREI y BSE), las preferencias personales y culturales son las que marcan las diferencias en el consumo entre estos colectivos en España y no tanto los aspectos socioeconómicos como el nivel de ingresos o el tamaño del hogar.
27.01.2026

Imatge inicial - Una persona mirando un escaparate de una inmobiliaria. FOTO: iStock

La regularización extraordinaria de inmigrantes implementada en 2005 por el primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (con la concesión de permisos de trabajo a casi 600.000 migrantes no comunitarios) redujo la brecha entre este colectivo y los autóctonos, en cuanto al alquiler o compra de vivienda, aunque no la eliminó. Así, la proporción de inmigrantes de fuera de la UE en viviendas de alquiler disminuyó entre 10 y 15 puntos porcentuales posteriormente a la regularización, tanto en comparación con los hogares nativos que compartían las mismas características socioeconómicas como en comparación con los migrantes de la UE.

La proporción de inmigrantes de fuera de la UE en viviendas de alquiler disminuyó entre 10 y 15 puntos porcentuales posteriormente a la regularización

Ésta es una de las conclusiones de un estudio de Joan Monràs, catedrático del Departamento de Economía y Empresa de la Universidad Pompeu Fabra (UPF), investigador asociado del Centro de Investigación en Economía Internacional (CREI) y profesor asociado de investigación de la Barcelona School of Economics (BSE), en el que explora los patrones de consumo diferenciales entre inmigrantes y bebés. La investigación determina que la diferencia de gustos y preferencias personales y culturales entre estos colectivos explican la mayor parte de las singularidades en el consumo, más allá de los aspectos socioeconómicos estándar, como los ingresos, la geografía o el tamaño del hogar (número de individuos que viven en una vivienda). Este patrón también explica en gran parte las diferencias entre alquiler y compra en el sector de la vivienda, en la que los inmigrantes se decantan claramente por el alquiler.

Para Joan Monràs, en relación a la reducción de la proporción de inmigrantes no comunitarios en viviendas de alquiler después de la regulación extraordinaria de 2005, la mayor parte de este efecto se puede explicar por el aumento de la proporción de inmigrantes no comunitarios que compraron viviendas con hipotecas: “Si bien la brecha en las decisiones de tenencia de vivienda (alquiler o compra) se redujo una vez los inmigrantescomunitarios obtuvieron los permisos de trabajo, siguió existiendo una brecha sustancial, lo que sugiere que las diferencias entre inmigrantes y nativos a la hora de decidir si comprar o alquilar, reflejan no sólo las oportunidades del mercado laboral, sino también la variedad de gustos”.

¿Cómo es el consumo de inmigrantes y nativos en el sector de la vivienda en la actualidad?

El análisis de la regularización extraordinaria de inmigrantes de 2005 en relación a los patrones de consumo, con un enfoque particular en las decisiones en el mercado de la vivienda, es el último bloque del estudio de Joan Monràs, publicado en Working Papers de la BSE, que también pone el foco en la situación actual. Para el conjunto de su análisis, el autor ha utilizado datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) española, publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), para caracterizar los patrones de consumo (con datos actualizados de 2024) de los inmigrantes y estudiar hasta qué punto este colectivo puede afectar a las economías de acogida.

En una primera parte del estudio, Joan Monràs ha analizado si los inmigrantes consumen en los mismos tipos de sectores que los trabajadores nativos, y ha documentado las grandes diferencias entre los dos grupos: “Los hogares inmigrantes son más jóvenes, viven en hogares que tienen más miembros, tienden a tener ingresos más bajos, son más urbanos, ligeramente con menor nivel educativo y, sobre todo, son mucho más propensos a alquilar en lugar de ser propietarias de la vivienda en la que residen”, apunta el autor.

Actualmente, la proporción de nativos en viviendas de alquiler a precio de mercado en España es de alrededor del 7%, mientras que la proporción de hogares migrantes de la UE y de fuera de la UE en este ámbito es del 51% y del 68%, respectivamente. Como resultado, los inmigrantes, especialmente los de fuera de la UE, “tienen una importancia desproporcionada en el mercado del alquiler, ya que representan más del 37 % del gasto total en este mercado”.

Pero, ¿a qué se deben estas grandes diferencias? Joan Monràs, en una segunda parte de su estudio, investiga si la variabilidad en los patrones de gasto entre inmigrantes y nativos está relacionada con factores socioeconómicos (como pueden ser los ingresos, el tamaño del hogar o la situación geográfica), o, por el contrario, con aspectos "no observables", que él llama "de diferencias de gusto". El autor concluye que este último grupo de factores, vinculados con las preferencias personales y culturales, determinan casi la totalidad de la variación de los gastos entre los distintos sectores de la economía.

Estas diferencias de gustos explican que los inmigrantes sean más propensos a alquilar que los nativos, aunque puedan compartir las mismas características socioeconómicas. Así, entre los inquilinos, las diferencias de gusto explican la mayor parte de esta variación, hasta más del 85%.

Trabajo de referencia: Monràs, J. (agost 2025) “Immigrant Assimilation Beyond the Labor Market”, BSE Working Papers | 1517