¿Son los alimentos ultraprocesados perjudiciales para la salud?
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Los llamados alimentos ultraprocesados, aquellos que han sido producidos industrialmente y que contienen un elevado número de ingredientes, tienen un protagonismo destacado en la dieta de muchos países. La variedad y asequibilidad de estos productos, así como su consumo, han aumentado notablemente en todo en mundo desde hace unas décadas. En Europa y América representan el 25-60% del aporte energético de la dieta.
En los últimos años, han proliferado las noticias que afirman que son perjudiciales para la salud y los señalan como responsables de algunas enfermedades crónicas, desde la obesidad y la diabetes tipo 2 a ciertos tipos de cáncer. A esto se añaden infinidad de opiniones y recomendaciones de expertos e influencers que invitan a reducir o abandonar su consumo. He aquí algunos ejemplos de noticias y artículos:
- Éstos son los 5 alimentos que más engordan y dañan tu salud (El Español, 9/01/2020)
- Si vas a comer ultraprocesados, al menos hazlos en tu propia casa (El Confidencial, 13/01/2020)
- Los 4 ultraprocesados que te pueden matar (AS, 6/12/2019)
- Qué son los productos ultraprocesados y por qué no hay que comerlos (El Comidista, El País, 28/01/2017).
El mensaje de que el consumo habitual de alimentos ultraprocesados es perjudicial para la salud se difunde de forma más o menos rigurosa y matizada, según los medios. Pero ¿qué base científica tiene este mensaje y hasta qué punto es cierto?
Evaluación
La evaluación realizada concluye que es posible que el consumo habitual de alimentos ultraprocesados sea perjudicial para la salud. En concreto, podría aumentar la mortalidad por cualquier causa.
El grado de certeza de los resultados de la investigación actualmente disponible es bajo, lo que significa que todavía no se puede responder con confianza a la pregunta de si los ultraprocesados son perjudiciales.
Mensajes principales
- El consumo de más de cuatro raciones diarias de alimentos ultraprocesados, en comparación con un consumo de menos de dos raciones diarias, podría aumentar el riesgo de mortalidad por cualquier causa.
- Es incierto o dudoso que el consumo habitual de alimentos ultraprocesados aumente el riesgo de mortalidad por enfermedad cardiovascular y de mortalidad por cáncer.
- Es probable que nuevos estudios de calidad ofrezcan resultados sustancialmente diferentes a los actuales.
Resumen visual
PDF accesible: El consumo habitual de alimentos ultraprocesados es perjudicial para la salud
Fecha de publicación: 5.03.2024
Qué dice la ciencia
Los resultados de los estudios observacionales disponibles indican que el consumo habitual de alimentos ultraprocesados (más de cuatro raciones diarias) se asocia con un mayor riesgo de mortalidad por cualquier causa, así como de mortalidad por enfermedad cardiovascular y por cáncer; además, por cada ración diaria adicional el riesgo aumenta un 18%. Otros estudios observacionales han asociado el consumo de ultraprocesados con enfermedades cardiovasculares, cáncer, síndrome metabólico, obesidad, diabetes tipo 2 y depresión.
Estos resultados son consistentes con los de dos revisiones sistemáticas recientes que han evaluado el efecto de dos alimentos ultraprocesados (carne procesada y bebidas azucaradas) en la mortalidad por cualquier causa.
Confianza en los resultados de la investigación
El grado de certeza de los resultados de la investigación sobre el efecto del consumo de ultraprocesados en la mortalidad por cualquier causa es bajo, debido a que los estudios realizados son de tipo observacional. En el caso de la mortalidad cardiovascular o por cáncer, el grado de certeza es muy bajo, porque los estudios son observacionales y, además, los resultados son imprecisos.

Para saber más
Alimentos ultraprocesados
Entre los sistemas de clasificación de alimentos y bebidas por el grado de procesamiento, el más destacado es el sistema NOVA, desarrollada en 2010 por investigadores de la Universidad de São Paulo (Brasil), que clasifica los alimentos y las bebidas en cuatro grupos:
- Alimentos no procesados (grupo 1). Son los alimentos naturales o mínimamente procesados; es decir, alimentos sin sal, azúcar y grasas añadidos, y que raramente contienen aditivos (sólo se incluyen aquellos que ayudan a conservar mejor las cualidades naturales de los productos alimenticios). Los procesos aplicados tienen como objetivo extender la vida útil, permitir el almacenamiento para un uso prolongado y facilitar o permitir que se utilicen diferentes métodos para la preparación (refrigerado, congelación, secado y pasteurización). Los ejemplos en este grupo incluyen frutas y verduras, cereales, legumbres, harinas y pastas, frutos secos y semillas, leche fresca y pasteurizada, yogur natural sin azúcar añadido o edulcorantes artificiales, carne y pescado, huevos, té, café, especias y hierbas. Excepcionalmente, por ejemplo, también se incluyen las verduras con antioxidantes y la leche con estabilizantes.
- Ingredientes culinarios (grupo 2). Son sustancias obtenidas a partir de alimentos del primer grupo que pueden contener aditivos para preservar las propiedades originales (es decir, sal, azúcar, miel, aceites vegetales, mantequilla, manteca y vinagre).
- Alimentos procesados (grupo 3). Son aquellos a los que se han añadido no más de cinco ingredientes, como la sal, el azúcar y el aceite; en su producción se han utilizado métodos de preparación como el ahumado, el curado y la fermentación. En este grupo se incluyen verduras y legumbres en conserva, frutas en almíbar, conservas de pescado, quesos, pan, frutos secos y semillas saladas o azucaradas.
- Alimentos y bebidas ultraprocesados (grupo 4). Son los que se han elaborado predominante o completamente con ingredientes industriales, y contienen pocos o ningún alimento natural. Suelen ofrecerse como productos listos o casi listos para comer o beber. Ejemplos de alimentos de este grupo son las bebidas carbonatadas o refrescos, los yogures de frutas, las sopas y fideos empaquetados “instantáneos”, los aperitivos dulces o salados, la leche azucarada, y las bebidas de frutas, entre otros.
Recomendaciones
La guía para la población española de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) cataloga el consumo de alimentos ultraprocesados como opcional; e indica que, si se consumen, la ingesta debe ser ocasional y en cantidades limitadas.
La guía Pequeños cambios para comer mejor, elaborada por la Agencia de Salud Pública de Cataluña, se recomienda reducir al máximo la ingesta de alimentos ultraprocesados (especialmente, bebidas azucaradas y energéticas, bollería, galletas, cereales de desayuno, productos lácteos azucarados, batidos de leche o fruta azucarados, pastelería, helados, golosinas, etc.); asimismo, recomienda escoger siempre que sea posible alimentos naturales o mínimamente procesados, con listas de ingredientes lo más cortas posible.
Referencias y recursos
- Por qué no hay que demonizar los alimentos procesados (y por qué en el fondo todos lo son) Artículo crítico de Alan Kelly, profesor de Ciencia y Tecnología de los alimentos, University College, Cork (Reino Unido). Versión original en inglés publicada en The Conversation: Demonising processed food undermines our trust in science
- Utilidad de la clasificación NOVA. Consumo de productos ultraprocesados y la salud humana y del planeta. Artículo de IntraMed (requiere registro previo) que resume el sistema NOVA de clasificación de los alimentos, basado en la naturaleza, el grado y el propósito del procesamiento de los mismos. Es la traducción al español del original The UN Decade of Nutrition, the NOVA food classification and the trouble with ultra-processing, publicado en 2017 en la revista Public Health Nutrition.

