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"Queremos crear oportunidades en países como Malí y Uganda y no se puede hacer si los derechos como la salud o la educación no están garantizados"

"Queremos crear oportunidades en países como Malí y Uganda y no se puede hacer si los derechos como la salud o la educación no están garantizados"

Laia Dosta, alumni de la UPF, es la impulsora de la ONG Djouma, que trabaja para garantizar el derecho a una salud y una educación equitativa, de calidad y universal, así como para el empoderamiento de la mujer.

08.03.2019

 

Laia Dosta tiene 23 años, acaba de terminar el grado en Publicidad y Relaciones Públicas en la UPF y este verano se va a vivir a Malí. En dos años ha conseguido financiación para construir una guardería y reformar un centro médico a las afueras de Bamako, la capital del país. Ahora vuelve a "casa" para seguir desarrollando lo que se ha convertido en su proyecto vital, Djouma, la ONG que ella misma ha impulsado.

- Este año has vuelto a recibir una ayuda económica de UPF Solidaria por tu ONG Djouma. ¿Qué te parece que la Universidad se implique en iniciativas de cooperación y desarrollo?

Creo que tiene mucho sentido y es una manera de predicar en el ejemplo. Hay gente que se llena la boca de decir que cree en la cooperación y que es solidaria y luego no hacen nada. En cambio, la Pompeu apuesta, no por grandes proyectos de grandes ONGs, sino por pequeños proyectos de los que puede formar parte la comunidad universitaria. Es una manera de potenciar la iniciativa de los estudiantes.

- ¿En qué invertirá esta ayuda económica la ONG?

Tenemos un proyecto en Uganda, que se llama Gomesi, que trabaja para el empoderamiento de la mujer. Tiene tres bloques: uno de asesoría financiera, otro de formación profesional y otro de sensibilización comunitaria. La ayuda de la Pompeu irá destinada a financiar este último bloque, concretamente en unas charlas de sensibilización que se hacen una vez al mes. Se beneficiarán 900 mujeres y se discuten temas tan importantes como la violencia de género, el matrimonio y la explotación infantil, los derechos humanos ...

"Se beneficiarán 900 mujeres y se discuten temas tan importantes como la violencia de género, el matrimonio y la explotación infantil, los derechos humanos..."

- ¿Cómo funciona Djouma y qué objetivos persigue?

Somos una iniciativa muy pequeña, comenzamos hace 3 años. Tenemos un equipo de voluntarios, la red Djouma, que está formado por unas 20 personas. Cada una de ellas ayuda Djouma haciendo lo que sabe hacer porque ya lo hace en su día a día, tales como diseñar, preparar talleres infantiles, echar una mano con la informática o hacer fotografías. Mi función es coordinar toda esta gente para hacer posible todos aquellos proyectos que se desarrollan en Uganda y Malí. Nosotros no tenemos un voluntariado en estos países, lo que hacemos es contratar la gente local con la financiación que conseguimos gracias a los voluntarios de aquí.

La misión de Djouma es garantizar el derecho a una salud y una educación equitativa, de calidad y universal. Así empezamos, y ahora, además, trabajamos para el empoderamiento de la mujer. Pero siempre partiendo de la base de que lo que queremos es crear oportunidades en países como Malí y Uganda y estas oportunidades no se crean si los derechos como la salud o la educación no están garantizados.

- Tienes 23 años, has acabado el grado en Publicidad y Relaciones Públicas y este verano te vas a vivir a Malí. ¿Pero, donde empieza todo?

Yo llegué a Malí porque fui de voluntaria con una organización que se llama CCONG. Me enamoré del país y de la gente de allí y decidí volver el verano siguiente. Fue entonces cuando fundé Djouma, mi propio proyecto. Antes, sin embargo, había sido voluntaria y entendí que lo que yo quería era que la gente del país trabajara por el proyecto.

- ¿Qué te motivó a ir a Malí aquel primer verano?

Yo siempre he tenido esta vertiente humanista. Ya había estado antes en África, me llamaba mucho la atención, quería salir de la zona de confort y conocer otras realidades. También quería ver cómo la gente de allí desarrollaba estos proyectos solidarios.

- El tercer verano consigues financiación para impulsar tu propio proyecto, reformar un centro médico, y el año siguiente para construir una guardería. ¿Cómo lo conseguiste?

El segundo verano nos encontramos con un hospital destrozado, fundamos Djouma y estuvimos un año entero recogiendo financiación para poder arreglar ese centro médico el tercer verano. Todo este dinero los conseguimos, principalmente, gracias a fondos privados, como personas particulares que deciden hacernos una donación. También vendemos merchandising y hacemos actividades específicas como venta de rosas y libros por Sant Jordi. Hay otra parte que son las ayudas como el de la Pompeu Fabra o pequeñas empresas que deciden dar a Djouma.

- ¿Qué te animó a poner en marcha un proyecto de estas características?

Djouma comenzó el verano de 2015, cuando yo estaba en Malí de voluntaria. Con un compañero de Malí fui a visitar una zona rural y vi un edificio en ruinas. Pedí entrar y me sorprendí mucho cuando me dijeron que aquello era un hospital. Aquello me chocó mucho. Al salir fuimos a visitar una familia amiga de mi compañero que vivía justo enfrente y conocí una niña que era pura vida y se llamaba Djouma. El día que yo volví a Barcelona me llamaron y me dijeron que ella había muerto de malaria. Vivía a 20 metros del hospital y murió de una enfermedad que tiene cura. Me hundí un momento, pero luego decidí levantarme, fundé Djouma con una compañera que se llama Marina y buscamos la financiación para reformar este hospital.

"Con un compañero de Malí fui a visitar una zona rural y vi un edificio en ruinas. Pedí entrar y me sorprendí mucho cuando me dijeron que aquello era un hospital"

- ¿Cómo encaras esta nueva etapa?

Me voy a vivir a Malí a finales de mayo y me hace bastante respeto, pero tengo muchísimas ganas. Siempre he ido para allá con billete de vuelta y ahora tengo la oportunidad de tomarme mi tiempo, conocer nuevas comunidades, nueva gente, seguir mi instinto y ver dónde podríamos empezar nuevos proyectos con comunidades locales. Es un reto muy grande, pero me hace más ilusión que respeto.

- ¿Cómo crees que se debería enfocar la cooperación al desarrollo?

El problema de la cooperación al desarrollo es que sólo el nombre ya indica una situación de inferioridad. La cooperación debería ser para trabajar de igual a igual y que los que tengan más peso en los proyectos sean los locales. Ahora mismo la mayoría de proyectos de cooperación vienen diseñados desde los países del norte para implementar a los del sur, y como mucho contratar gente de los países del sur. Pero la gente local no es parte activa en el diseño del proyecto porque la idea no es suya, no lo lideran. Los contratan para hacer un trabajo, la hacen y se acabó. Pero no participan ni en el diseño ni en la planificación, ni en la valoración, y mucho menos en la implementación. Creo que el futuro de la cooperación es darles estas oportunidades, no quedarnos nosotros con toda la toma de decisiones.

"Creo que el futuro de la cooperación es dar a las comunidades locales las oportunidades necesarias, no quedarnos nosotros con toda la toma de decisiones"

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