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¿Por qué ha llegado el momento de dejar de condenar los robots sociales al ostracismo? Laura Aymerich-Franch

¿Por qué ha llegado el momento de dejar de condenar los robots sociales al ostracismo? Laura Aymerich-Franch

Laura Aymerich-Franch, investigadora Ramón y Cajal en el Departamento de Comunicación y miembro del Grupo de Investigación en Communication, Advertising and Society (CAS) de la UPF

03.07.2020

 

La comunidad del ámbito de la robótica remarcó reiteradamente que los robots podrían ser útiles para actuar cuando los humanos no puedan hacerlo, especialmente en situaciones de desastre que ponen la seguridad humana en riesgo.

Artículo publicado en la revista Nature Machine Intelligence el 29 de junio de 2020

Con las medidas de distanciamiento físico y de aislamiento que se consideran críticas para ralentizar la propagación de la covid-19,1 los robots sociales han encontrado finalmente una oportunidad de demostrar su valor real a la sociedad. Estas medidas presentan pero importantes dilemas. El aislamiento puede causar un impacto considerable en el bienestar psicológico. Además, el distanciamiento físico no siempre es posible, especialmente para el personal sanitario de primera línea, que queda por tanto expuesto a un alto riesgo de contagio.2 Los robots sociales podrían ser la clave para resolver estos problemas.

La comunidad del ámbito de la robótica remarcó reiteradamente que los robots podrían ser útiles para actuar cuando los humanos no puedan hacerlo, especialmente en situaciones de desastre que ponen la seguridad humana en riesgo. Sin embargo, aún no se ha hecho ninguna implementación a gran escala. Hay varias razones que explicarían esta lenta adopción de los robots. En general, se considera que los robots, y especialmente los robots sociales, son caros por sus capacidades reales, y su coste-beneficio suele ser desventajoso en comparación con el de los asistentes de voz. Además, en las sociedades occidentales hay factores socioculturales que explican esta reticencia cuando se compara con el Japón, por ejemplo. Uno de estos factores podría ser una aversión a los robots, influida por la ciencia ficción y probablemente arraigada en creencias judeo-cristianas que asocian la creación de criaturas "humanoides" en un acto de arrogancia.3

Los robots sociales pueden interactuar con los humanos y en entornos físicos humanos con una inmunidad inherente. Esto los hace especialmente adecuados para intervenir en una situación que requiere distanciamiento físico y aislamiento, y habría por lo tanto tener en cuenta para una evaluación más justa de la tecnología.

Hay tres funciones estratégicas que los robots sociales podrían llevar a cabo para facilitar el distanciamiento físico, así como para reducir los inconvenientes del aislamiento. En primer lugar, actuar como enlace en tareas que requieren una interacción humano-humano. Esto incluye funciones tales como entregar medicamentos y suministros a los pacientes de los hospitales y controlarlos, distribuir desinfectante de manos y máscaras en lugares concurridos, robots avatar4 para los médicos para atender a los pacientes, o incluso ambulancias de asistencia sin conductor. En segundo lugar, actuar como salvaguarda para garantizar entornos libres de riesgo de contagio. Esto incluye la vigilancia y los recordatorios del distanciamiento físico en espacios públicos, así como inspecciones de seguridad ambiental y desinfección. Y en tercer lugar, actuar como entrenadores de bienestar proporcionando funciones terapéuticas y de entretenimiento para los pacientes en cuarentena.

Muchas de estas funcionalidades se han probado ocasionalmente durante la pandemia.5 Si la tecnología hubiera estado preparada antes, los robots sociales podrían haber sido decisivos para minimizar las transmisiones intrahospitalarias o para paliar los problemas de salud mental derivados de cuarentenas y confinamientos, y no una mera anécdota de la pandemia.

Ahora, más que nunca, es el momento de dejar que los robots nos apoyen, en vez de percibirlos como unas criaturas humanoides que representan una amenaza para la humanidad; de dejarles que ellos sean las máquinas, para que nosotros podamos ser sólo humanos.

 

Referencias:

  1. Coronavirus Disease 2019 (COVID-19): Situation Report — 72 (World Health Organization, 2020).
  2. Rapid risk assessment: coronavirus disease 2019 (COVID-19) in the EU/EEA and the UK – eighth update. ECDC https://www.ecdc.europa.eu/en/publications-data/rapid-risk-assessment-coronavirus-disease-2019-covid-19-pandemic-eighth-update (2020).
  3. Asimov, I. A: Machines That Think: The Best Science Fiction Stories About Robots and Computers (eds. Asimov, I. & Greenberg., P. S. W. and M. H.) Ch. 1 (Holt, Rinehart, and Winston, 1984).
  4. Aymerich-Franch, L., Kishore, S. & Slater, M. Int. J. Soc. Robot. 12, 217–226 (2020).
  1. Coronavirus-fighting robots and drones. Reuters https://www.reuters.com/news/picture/coronavirus-fighting-robots-and-drones-idUSRTX7HZF6 (2020).

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Agradecimientos

L.A.-F. Tiene el soporte del programa de becas Ramón y Cajal Fellowship (ref. RYC-2016-19770), finanzado por la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio español de Ciencia, Innovación y Universidades, y por el Fondo Social Europeo.

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