Crecer y vivir con más de una lengua, de signos u oral: el bilingüismo en la niñez Crecer y vivir con más de una lengua, de signos u oral: el bilingüismo en la niñez

En un país como el nuestro, el bilingüismo es un fenómeno habitual. Hemos observado cómo nuestros hijos, tanto si crecen en una familia catalanohablante o castellanohablante, adquieren de forma espontánea la otra lengua, dado que los contextos en los que se mueven las dos lenguas conviven de forma natural: en el parque, con los amigos de la escuela, los maestros, los cuidadores, la televisión, etc. 

A pesar de esto, como padres o profesionales de la educación o la logopedia, a veces, nos surgen interrogantes: ¿Qué pasa con los niños nacidos en familias no catalanohablantes ni castellanohablantes? ¿Cómo afectará una tercera lengua a su desarrollo lingüístico? ¿Y si la criatura es sorda o tiene alguna dificultad del lenguaje, le es perjudicial el bilingüismo? ¿Qué hacemos si nuestro hijo es sordo? ¿Adquirirá la lengua oral si lo exponemos a la lengua de signos?

Aquí os presentamos algunas respuestas a estos interrogantes y esperamos que estos datos con soporte científico os ayuden a valorar la situación de vuestro hijo o vuestro alumno y a tomar las decisiones que consideréis oportunas.

1. ¿Qué es una persona bilingüe?

 

 

 

No existe una respuesta clara, pero la más aceptada es considerar que las personas bilingües o multilingües son aquellas que utilizan dos o más lenguas en su vida diaria. De hecho, globalmente, en el mundo hay más personas multilingües que monolingües.

Ahora bien, ser bilingüe no significa tener el mismo nivel de competencia en las dos lenguas que se hablan: no es la suma de la competencia de dos lenguas como si se fuera monolingüe en cada una de ellas. La persona bilingüe o multilingüe no puede ser dividida en partes, sino que cuenta con una competencia lingüística completa, producida por la interacción entre dos o más lenguas, ya sean orales o signadas.

 

2. ¿Compartimos todos la misma visión sobre qué es el bilingüismo?

 

 

 

 

No. Según François Grosjean existen dos perspectivas muy diferentes: la fraccionada y la holística. Desde el punto de vista fraccionado, la persona bilingüe tiene dos competencias lingüísticas separadas, y cada una sería parecida a la de un monolingüe en cada lengua. En cambio, la perspectiva holística considera que la persona bilingüe no es una “suma de dos monolingües”, sino que tiene una competencia lingüística completa, producida por la interacción entre las dos lenguas.

 

3. ¿Por qué hay niños bilingües?

 

 

 

 

Los niños pueden ser bilingües por diversos motivos:

  • Porque sus padres hablan más de una lengua con él, y el niño las adquiere todas.
  • Porque sus padres no hablan la lengua mayoritaria del país donde viven, y por ello el niño es expuesto a la lengua de casa y a la lengua de la escuela.
  • Porque son sordos, y los padres han decidido proporcionarle también la lengua de signos para asegurar la adquisición del lenguaje, pues esta se encuentra comprometida, ya que la sordera dificulta la adquisición espontánea de la lengua oral.

 

4. ¿Todas las personas bilingües son iguales?

 

 

 

 

 

No. Hay personas que son más pasivas en una de las lenguas: comprenden muy bien la lengua, pero no se expresan tan bien. Hay quien adquiere las dos lenguas durante los primeros años de vida, mientras que otros aprenden la segunda lengua a partir de los 5 años, por ejemplo. El contexto también tiene mucha importancia: algunos bilingües utiliza las dos lenguas en el día a día, mientras que otros viven en una zona en la que una de las lenguas es predominante y solo usan la otra lengua de forma esporádica.

Todos estos factores conforman unas competencias lingüísticas y unos usos de las lenguas muy diversos y, por extensión, personas bilingües diferentes entre ellas.

 

5. ¿Hay alguna forma de determinar el grado de bilingüismo?

 

 

 

 

 

Es difícil cuantificar el bilingüismo. La persona bilingüe se sitúa en un continuo entre el monolingüismo de una lengua y el monolingüismo de otra. De manera visual: si representamos el monolingüismo de una lengua con el color negro y el monolingüismo de una lengua con el color blanco, las personas bilingües se pueden situar por toda la gama de grises que hay entremedio: para algunos, el gris más oscuro será el color dominante; para otros lo será un gris más claro; ¡pero habrá muchos matices diferentes de gris!

Además, en el dominio de una lengua hay habilidades lingüísticas diferentes, como mínimo cuatro: la comprensión oral, la producción oral, la lectura y la escritura. Cuando intentamos medir el bilingüismo, debemos tener en cuenta una valoración del conjunto y no centrarnos en solamente una de estas competencias, aunque la comprensión y producción oral son las que garantizan la comunicación espontánea y directa.

 

6. ¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene un grado de bilingüismo óptimo?

 

 

 

 

 

La visión fraccionada del bilingüismo (ver pregunta “¿Compartimos todos la misma visión sobre qué es el bilingüismo?”), aquella que interpreta que la persona bilingüe tiene dos competencias lingüísticas separadas e independientes entre ellas, ha intentado describir y encontrar formas de evaluar el bilingüismo verdadero. Según esta perspectiva, el “bilingüismo verdadero” sería la versión más equilibrada, aquella en que las dos lenguas se dominan de la misma forma. Sobre esta base se han creado herramientas para valorar el grado de bilingüismo, que de hecho se han diseñado teniendo en cuenta estándares del monolingüismo.

Aun así, ser bilingüe no significa que se tenga el mismo nivel de competencia en las dos lenguas, ya que esto dependerá de muchos factores: el contexto, la persona con quien se comunique, el bagaje lingüístico y la historia.

En el caso de los niños sordos, además, se debe añadir el acceso a las lenguas orales, que puede verse un poco o muy restringido, y esto influirá en el desarrollo de la lengua oral, mientras que la lengua de signos la adquirirá completamente y sin esfuerzo si tiene un contexto signante durante sus primeros años de vida.

Es necesario asumir esta diversidad, respetarla y valorarla como propiedad de la naturaleza humana.

 

7. En casa hablamos una lengua que no es la que nuestro hijo se encontrará en la escuela, que será la mayoritaria. ¿Es mejor para él que hablemos entonces en la lengua mayoritaria?

 

 

 

 

 

 

 

Lo más importante es que la comunicación familiar sea fluida, que los padres os sintáis cómodos conversando con nuestro hijo, que no os veáis limitados a la hora de expresaros.

Vuestro hijo necesita una primera lengua, como mínimo. Si la adquiere de manera completa y espontánea durante los primeros años de vida, esto hará posible la adquisición o aprendizaje de cualquier otra lengua.

Además, el hecho de hablarle en vuestra lengua nativa también hará posible la transmisión del patrimonio cultural de vuestra comunidad.

 

8. En casa, los padres tenemos lenguas diferentes, ¿debemos escoger una para comunicarnos con nuestro hijo?

 

 

 

 

 

 

No es necesario. Lo más importante es que la comunicación familiar sea fluida, que los padres os sintáis cómodos conversando con vuestro hijo, que no os veáis limitados a la hora de expresaros.

Vuestro hijo, mientras tenga una exposición natural a las dos lenguas, sienta afecto por las personas que las hablan, etc., las adquirirá.

 

9. ¿Le costará más a mi hijo aprender a hablar si le enseñamos dos lenguas?

 

 

 

 

 

Antes que nada, al niño no le hace falta que le enseñemos a hablar, del mismo modo que no hace falta que le enseñemos a gatear o a caminar. Lo que necesita la criatura es una exposición rica a las lenguas. También le es preciso sentir la necesidad de usarla, es decir, que tenga personas a su alrededor con las que pueda hablar en estas lenguas para comunicarse. En este tipo de contexto, la criatura adquirirá las lenguas de su entorno y utilizará las lenguas que usen las personas con quien se comunica.

Ahora bien, lo que puede ocurrir, en algunos casos, es que la exposición a diversas lenguas haga que tarde algo más en empezar a hablar. No obstante, esto no tiene ninguna consecuencia negativa a la larga.

 

10. No sabemos lengua de signos y nuestro hijo es sordo: ¿ayudaría a nuestro hijo el hecho de que aprendiéramos la lengua de signos?

 

 

 

 

 

 

 

Se recomienda comunicarse con el hijo en la lengua que los padres dominen más, porque es muy importante que la comunicación entre padres e hijos sea fluida y sin límites para expresarse. Pero el caso del niño sordo es un poco diferente.

Cuando es bebé, no sabemos si el niño sordo accederá completamente a la lengua oral, porque aun contando con los avances tecnológicos actuales, como el implante coclear y los audífonos, no se puede asegurar que los sonidos del habla que le lleguen al niño hagan posible la adquisición del lenguaje. Es por esto que es recomendable proporcionarle al niño, además de la o las lenguas orales de la familia, una lengua de signos.

Esto no implica necesariamente que los padres os debáis comunicar en lengua de signos con vuestro hijo. Mientras la aprendéis, podéis buscar lugares en los que vuestro hijo esté inmerso en la lengua de signos (asociaciones, esplai, colonias, etc.). Poco a poco, en función de cómo veáis a vuestro hijo, de cómo adquiera las lenguas de vuestro entorno, ya os iréis decantando hacia la comunicación a través de la lengua de signos, de las lenguas orales de casa o de todas en función del contexto.

 

11. Si los padres no sabemos lengua de signos, ¿cómo podemos crear para nuestro hijo un entorno rico en esta lengua?

 

 

 

 

 

 

 

De momento, desgraciadamente, no existe un contexto que cubra estas necesidades de los bebés sordos ofrecido por la administración. Pero se pueden buscar otras opciones como por ejemplo contratar un/a canguro signante durante unas horas cada día, realizar actividades con familias signantes, parvularios o ludotecas con presencia de adultos signantes y otros niños sordos, etc. Hay una asociación de padres de niños sordos que ofrecen un esplai/espacio de recreo cada sábado para niños signantes (sordos y oyentes), con monitores signantes. ¡Además, y de mientras, los padres podréis aprender también la lengua de signos!

 

12. ¿Cuánto tiempo de exposición a una lengua necesita una criatura para adquirirla?

 

 

 

 

 

 

Todavía no se ha comprobado que exista un tiempo mínimo de exposición a una lengua con tal de adquirirla de forma espontánea. Lo que sí se sabe es que la interacción directa tiene una influencia positiva sobre el aprendizaje (un vídeo signado o en lengua oral no es un input equiparable a una persona con la que se tenga una conversación directa) (King & Fogle, 2006). Es decir, padres, amigos y tablets no son la misma cosa.

 

13. ¿Qué puede pasar si no tenemos en cuenta que una persona es bilingüe?

 

 

 

 

 

Si no tenemos en cuenta que la criatura a la que estamos atendiendo es bilingüe, podemos caer en el error de valorarlo como valoraríamos la competencia lingüística de una persona monolingüe.

Colin Baker (2006) afirma que cualquier medida de la competencia lingüística de las personas bilingües debería “alejarse de los cuestionarios lingüísticos tradicionales (con su énfasis en la forma y la corrección) y orientarse hacia la evaluación de la competencia comunicativa de los bilingües en general”.

 

14. ¿Cuál es el mejor entorno lingüístico para un niño bilingüe?

 

 

 

 

 

No hay un único entorno lingüístico que pueda recomendarse a todas las familias. Lo que es importante es que la comunicación familiar sea fluida, que los padres hablen en su lengua con la criatura desde su nacimiento, en contextos naturales. Si la criatura es sorda y los padres no sabéis lengua de signos, también podéis buscar contextos dentro y fuera de la familia (un canguro sordo signante, un esplai/espacio de recreo de niños sordos, hacer amigos sordos con quien realizar actividades…). De esta forma, mientras aprendéis esta lengua, vuestro hijo también tendrá otros contextos signantes.

 

15. ¿Qué es lo que provoca que un bilingüe a veces se comunique en una lengua y otras veces en otra?

 

 

 

 

 

 

Ya veréis que vuestro hijo cambia de lengua sin explicación alguna. Hay un entramado de causas que influyen en la elección de la lengua a la hora de comunicarse.

Se trata del fenómeno que François Grosjean (2008) denomina modo lingüístico: es el estado de activación de cada una de las lenguas en la persona bilingüe. Un bilingüe en ciertas situaciones solo habla una de las lenguas, pero perfectamente puede ocurrir que, en otras ocasiones, de forma natural las mezcle. Los mecanismos que activan una u otra lengua dependen de muchos factores.

La persona con la que se habla influye en la lengua que escogemos para comunicarnos: si notamos que no domina nuestra lengua, cambiaremos a la que consideremos que entenderá mejor, por ejemplo. Además, las lenguas a veces se usan con diferentes propósitos: hay quien acostumbra a explicar chistes en castellano, o en ciertas épocas y zonas donde se habla catalán se usa el castellano para hacer negocios, por ejemplo. Dependiendo de la función social de las lenguas que hablamos, utilizaremos estas en unos contextos u otros. Y esta es solo una ventaja de las muchas que ofrece el bilingüismo.

Desde muy pequeños, los niños otorgan una “importancia” i también una “función” diferentes a las lenguas de su entorno, cosa que influirá más tarde en la lengua que escogerá para comunicarse con su interlocutor según la situación.

 

16. ¿Tiene ventajas ser bilingüe?

 

 

 

 

Durante décadas se ha creído que el bilingüismo era perjudicial, pero hoy en día esta perspectiva no tiene soporte científico. Se han realizado muchas investigaciones que demuestran que ser bilingüe conlleva beneficios para la persona (ver la revisión de algunos de los efectos del bilingüismo en Costa & Sebastián-Gallés, 2015).

Se ha observado que las personas bilingües pueden tener beneficios cuando piensan sobre lengua, cuando aprenden otras lenguas, cuando toman decisiones en la resolución de tareas cognitivas (Abutalebi et al., 2012), en el retraso del inicio del Alzheimer (Bialystok, Craik, & Freedman, 2010), en la atención (Hernández, Costa, & Humphreys, 2012), etc. Además, ser bilingüe te hace valorar más las otras lenguas y la diversidad cultura. ¡Y actualmente está muy bien valorado cuando se busca trabajo!

 

17. ¿Tiene desventajas ser bilingüe?

 

 

 

 

Que ser bilingüe es perjudicial ha sido una idea muy extendida durante mucho tiempo. Si bien se ha demostrado que hablar más de una lengua puede tener beneficios para el individuo, también hay algunos estudios que muestran resultados, en principio, negativos.

Si comparamos personas bilingües con monolingües, la persona bilingüe puede tener menos vocabulario en cada una de sus lenguas que la persona monolingüe en la suya. No obstante, esta “desventaja” es pequeña en comparación con la ventaja de haber adquirido dos o más gramáticas de forma natural. Aprender nuevo vocabulario y cultivarlo de manera consciente es menos difícil que aprender una nueva gramática.

Otro efecto del bilingüismo es que se puede tardar algo más en decir una palabra: se da más a menudo aquello de “tengo la palabra en la punta de la lengua” (Gollan & Acenas, 2004).

Pero estas son investigaciones muy concretas y aun no hay ninguna desventaja clara del bilingüismo.

 

18. ¿Es lo mismo el bilingüismo entre lenguas orales que el bilingüismo entre lenguas orales y de signos?

 

 

 

 

 

 

Hay personas bilingües entre lenguas orales y de signos que son sordas y otras que son oyentes. En esta respuesta nos centraremos en el caso de las personas sordas.

Este es un campo que todavía está siendo explorado, pero se han identificado algunas diferencias. François Grosjean (2010) describía las siguientes diferencias:

  • La sordera provoca que el bilingüismo se mantenga toda la vida.
  • Puede ser que la lengua mayoritaria (la lengua oral) nunca sea adquirida de forma completa. El grado de adquisición de la lengua o lenguas orales del entorno dependerá de muchos factores. De hecho, todavía no se puede asegurar en el momento del diagnóstico si la persona adquirirá o no la lengua oral; los resultados son impredecibles.
  • Hay menos situaciones en las que es posible utilizar únicamente la lengua de signos.
  • Como que son lenguas que se transmiten a través de canales diferentes (auditivo-vocal y visual-gestual), la mezcla entre las lenguas se puede dar de forma simultánea y no solo secuencial (como sí sucede con las lenguas orales, con el cambio de código). Esto quiere decir que se puede signar y hablar a la vez, de forma ventajosa.
  • Las políticas de muchos países favorecen que no se proporcione la lengua más accesible para los niños sordos, y solo se les proporcione el idioma de la mayoría (una lengua oral).
  • El bilingüismo entre lenguas orales y de signos tiene poco prestigio, mientras que el bilingüismo entre dos o más lenguas orales tiene normalmente más prestigio.

 

19. ¿Qué puede aportar el bilingüismo entre lenguas orales y lenguas de signos a mi hijo sordo?

 

 

 

 

 

 

Cuando el niño sordo es muy pequeño y aún no habla, no podemos saber si el implante coclear o el audífono está funcionando, si los estímulos auditivos que está recibiendo son óptimos para que la criatura adquiera el lenguaje a través de la lengua oral. Por esto, proporcionarle la lengua de signos desde el momento en que recibimos el diagnóstico es una forma de asegurar que el niño adquirirá el lenguaje, al menos por la vía visual.

Además, la lengua de signos permitirá que os comuniquéis en algunas situaciones en las que sería difícil hacerlo de otra manera, como en el momento en el que no lleva el aparato (cuando se baña, cuando prefiere estar en silencio, cuando el aparato se estropea o se le acaba la batería, cuando el niño se acaba de despertar, en conversaciones en grupo con otros compañeros signantes, etc.).

 

20. ¿Es mejor esperar que el niño sordo adquiera la lengua oral antes de introducir la lengua de signos?

 

 

 

 

 

 

El problema de esta opción es que, cuando sabemos que el bebé es sordo, no tenemos la certeza de que adquirirá completamente la lengua oral. Aunque conocemos muchos factores que pueden influir (la implicación familiar, la edad del diagnóstico de la sordera, etc.), muchos otros aún se desconocen, y no podemos controlarlo todo. Es decir, no podemos prever los resultados de una intervención exclusivamente oral.

El problema es que si nos esperamos a ver si desarrolla satisfactoriamente o no la lengua oral para decidir si le proporcionamos la lengua de signos, podemos perder tiempo de interacción lingüística completa con nuestro hijo y esto disminuye las posibilidades del niño de adquirir, de forma natural y espontánea, su primera lengua.

Existe un período crítico o sensible del desarrollo del lenguaje. Esto significa que, durante los primeros años de vida, la criatura está en la edad óptima para adquirir el lenguaje de forma natural. A medida que crece, más allá de los 3-5 años, esta facilidad para adquirir el lenguaje va menguando. Haber adquirido una primera lengua durante los primeros años de vida es muy importante: para poder acceder a la información y para poder hablar/signar como una persona nativa.

Es por esto que hay investigadores y profesionales que proponen exponer a los bebés sordos también la lengua de signos. Por ejemplo, Sara Trovato (2003) explica que los niños sordos tienen derecho a que se les proporcione la lengua de signos desde el momento del diagnóstico, porque esto asegurará su desarrollo psicofísico (el desarrollo lingüístico está estrechamente relacionado con el desarrollo cognitivo, socio-afectivo, emocional, etc.).

Un grupo de investigadores también se ha pronunciado en este sentido en diversos medios. Humphries, Kushalnagar, Mathur, Napoli, Padden & Rathmann (2014); Humphries, Kushalnagar, Mathur, Napoli, Padden, Rathmann, et al. (2014) argumentan la necesidad de proporcionar la lengua de signos a los niños sordos para asegurarles el máximo desarrollo lingüístico, ya que existe una gran variabilidad en los resultados de la intervención exclusivamente oral en niños con implante coclear.

 

21. ¿La adquisición temprana de la lengua de signos asegura la adquisición de la lengua oral?

 

 

 

 

 

 

Es necesario con los niños sordos que aceptemos la diversidad. Lo que hemos comentado sobre el bilingüismo en general (“ser bilingüe no significa tener el mismo nivel de competencia en las dos lenguas que se hablan”) también se debe tener en cuenta con los niños sordos.

En el caso de estos niños, debemos tener presente que la tecnología nunca podrá hacerles oír como si fueran oyentes, y en algunos casos puede que no les proporcione un acceso que les permita una comunicación fluida en lengua oral. Debemos aceptar que hay perfiles bilingües diferentes: habrá niños que tendrán la lengua oral como lengua dominante y utilizarán menos la lengua de signos, y habrá otros que tendrán la lengua de signos como lengua dominante.

Si la lengua de signos resulta ser la lengua dominante, a veces se percibe como preocupante, porque la mayoría de personas no son signantes. Aun así, no debemos olvidarnos de que, si no le hubiésemos proporcionado la lengua de signos, la situación podría haber sido dramática, puesto que no hubiese desarrollado completamente ninguna lengua, con las consecuencias que esto conlleva en el desarrollo cognitivo, socioemocional, etc. del niño.

 

Referencias

Para elaborar estas respuestas hemos utilizado diversas fuentes:

  • Abutalebi, J., Della Rosa, P. A., Green, D. W., Hernandez, M., Scifo, P., Keim, R., … Costa, A. (2012). Bilingualism tunes the anterior cingulate cortex for conflict monitoring. Cerebral Cortex, 22(9), 2076–2086. https://doi.org/10.1093/cercor/bhr287
  • Baker, C. (2006). Foundations of bilingual education and bilingualism (4th ed.). Clevedon: Multilingual Matters.
  • Bialystok, E., Craik, F. I. M., & Freedman, M. (2010). Delaying the onset of Alzheimer disease. Neurology, 75, 1726–1729. https://doi.org/10.1212/WNL.0b013e3181fc2a1c
  • BIVEM. (n.d.). Berlin Interdisciplinary Alliance for Multilingualism. Retrieved July 15, 2016, from http://www.zas-berlin.de/bivem.html?&L=1
  • Costa, A., & Sebastián-Gallés, N. (2015). How does the bilingual experience sculpt the brain? Nature Reviews. Neuroscience, 15(5), 336–345. https://doi.org/10.1038/nrn3709.How
  • Gollan, T. H., & Acenas, L.-A. R. (2004). What is a TOT? Cognate and translation effects on tip-of-the-tongue states in Spanish-English and tagalog-English bilinguals. Journal of Experimental Psychology. Learning, Memory, and Cognition, 30(1), 246–269. https://doi.org/10.1037/0278-7393.30.1.246
  • Grosjean, F. (2008). Studying Bilinguals. New York: Oxford University Press.
  • Grosjean, F. (2010). Bilingualism, biculturalism, and deafness. International Journal of Bilingual Education and Bilingualism, 13(2), 133–145.
  • Head Start. (n.d.). The Benefits of Being Bilingual Benefits. Retrieved July 15, 2016, from http://eclkc.ohs.acf.hhs.gov/hslc/tta-system/cultural-linguistic/fcp/docs/benefits-of-being-bilingual.pdf
  • Hernández, M., Costa, A., & Humphreys, G. W. (2012). Escaping capture: Bilingualism modulates distraction from working memory. Cognition, 122(1), 37–50. https://doi.org/10.1016/j.cognition.2011.08.002
  • Humphries, T., Kushalnagar, P., Mathur, G., Napoli, D. J., Padden, C., & Rathmann, C. (2014). Ensuring language acquisition for deaf children: What linguists can do. Language, 90(2), e31–e52.
  • Humphries, T., Kushalnagar, P., Mathur, G., Napoli, D. J., Padden, C., Rathmann, C., & Smith, S. (2014). Bilingualism: a pearl to overcome certain perils of cochlear implants. Journal of Medical Speech-Language Pathology, 21(2), 107–125.
  • King, K., & Fogle, L. (2006). Raising Bilingual Children: Common Parental Concerns and Current Research. CAL Digest, (April), 1–2.
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  • Sorace, A. (2014). Bilinguismo conta. Retrieved July 15, 2016, from http://www.bilinguismoconta.it/
  • Trovato, S. (2013). Stronger Reason for the Right to Sign Languages. Sign Language Studies, 13(3), 401–422.