UPF solidària
Fundación Trees&Circles: Un Impulso a un proyecto de mujeres para la Reforestación y el empoderamiento en Sumatra
Fundación Trees&Circles: Un Impulso a un proyecto de mujeres para la Reforestación y el empoderamiento en Sumatra
Verónica Lassus es economista y originaria de Uruguay. Hace 25 años vino a la UPF a estudiar y actualmente es profesora. Trabajaba en el mundo corporativo y sintió la necesidad de orientar su vida a una actividad con un verdadero impacto de servicio. De aquí surgió un proyecto sin ánimo de lucro, al margen de su actividad profesional y que 5 años más tarde se ha convertido en la Fundación "Trees&Circles". ¡Conozcámosla un poco más!
Verónica, ¿en qué consiste la Fundación Trees&Circles? ¿Qué objetivos tiene?
Nosotros queremos dar apoyo a proyectos de base, lo que en inglés le dicen grassroots, proyectos que nazcan desde las propias comunidades. Proyectos de base liderados por mujeres y que en el centro del proyecto esté el cuidado de la madre tierra. O bien por la vía de subsanar daños en el ecosistema, o bien de proteger lo que no se ha dañado. El foco es la madre tierra en el centro y las mujeres como agente de cambio porque son guardianas de la tierra y también son foco vulnerable de muchas violencias.
Aparte, también hay un objetivo que está basado en la idea de que todos, desde cualquier lugar del mundo, podemos y debemos colaborar. Tener un cambio de conciencia y sabernos todos capaces, no solo responsables, sino capaces de generar un cambio. Porque a veces podemos sentir que o somos demasiado pequeños o que los problemas están ocurriendo demasiado lejos. Entonces, la idea de esto es hacernos responsables y sentirnos empoderados, que todos podemos sumar y debemos sumar.
En la convocatoria de ayudas de proyectos de compromiso social y desarrollo sostenible se os ha concedido una ayuda. ¿A qué proyecto irá esta ayuda?
Aprovecho también para decirte algo que nos gustó también de esta convocatoria, nos gustó mucho también la filosofía de los fondos de la UPF solidaria. Porque me parece que transpira también esa filosofía de cómo todos podemos desde nuestro lugar aunar esfuerzos y cómo yo sola no consigo, pero si nos juntamos y hacemos un movimiento, seguro conseguimos mucho más, tiene un impacto. Entonces, esto para decirte también que nos hace ilusión porque el dinero también tiene una energía. No da igual de dónde viene el dinero.
Entonces, ¿a qué lo vamos a destinar? Vamos a destinar un proyecto que nos hace muchísima ilusión, que es un proyecto de reforestación en Indonesia, en el norte de Sumatra, dentro del ecosistema llamado de Leuser.
¿Por qué creéis que es importante este lugar y qué problemáticas está enfrentando?
Es un ecosistema importantísimo porque es de gran biodiversidad. Gran parte del ecosistema es un parque natural y también declarado patrimonio de la UNESCO. Ha sufrido y sufre mucha deforestación por motivos varios, como la palma aceitera o el cultivo de caucho. En un clima de temporadas claras de lluvia, la administración del agua es muy importante. La deforestación impacta en el suelo, y luego hay problemas de sequías e inundaciones. La desforestación también afecta al comportamiento de la fauna. Todo esto afecta al hábitat de toda la fauna y flora, y esto repercute en toda la salud del ecosistema.
¿Cómo destacarías de la organización con la que colaboráis en Sumatra?
Este proyecto se realiza en colaboración con una organización de base, de Sumatra, que la han creado y la gestionan mujeres, que además son mujeres indígenas. Indonesia y Sumatra tienen un pasado colonial, y este pasado colonial también se ve muy reflejado en cómo se aborda la conservación medioambiental en términos generales y también hay un legado muy patriarcal.
La mujer que lidera esta organización ha trabajado muchos años en conservación con otros organismos y lo que nos decía es que es muy difícil para las mujeres trabajar en conservación, por estos patrones colonialistas y patriarcales, y son muy vulnerables a violencias, en general en la sociedad.
Además, ellas tienen un vínculo con la tierra que no es utilitario “estoy cuidando esto porque redunda en mi beneficio” sino que ellas dicen “Los tigres son mis antepasados, es mi familia”. Hay una forma de vincularse muy diferente con el territorio y es una forma de amor por la tierra. Ellas quieren poder cuidar la tierra pero sintiéndose a salvo de estas violencias. Para nosotras este grupo de mujeres representa mucho lo que queremos apoyar y estamos muy felices de colaborar con ellas.
¿De qué trata este proyecto?
Ellas han accedido a un predio, a un terreno que antes estaba plantado con caucho. Una tercera organización compró ese terreno y se lo cedió a nuestra socia con el acuerdo de que siempre y solo siempre se va a utilizar para reforestar con árboles de variedades autóctonas. Entonces, lo están forestando con cinco variedades de árboles, bayas, etc., silvestres. Este proyecto de reforestación tiene diversos beneficios. Por un lado, tiene el claro beneficio de reforestar con semillas propias silvestres, ya que no se compran sino que se van a buscar y de ellas se generan plántulas. Además, las bayas y frutos son comestibles para animales y personas. Además, se asegura que este terreno no se va a convertir en palma aceitera ni caucho, ni otras plantaciones perjudiciales para el suelo y el ecosistema. Por lo tanto, se está protegiendo la integridad del suelo y además reforestando, es decir, ayudando con el cambio climático. Además, está situado en una zona de frontera, de amortiguación, entre dónde empieza y termina el parque. Con la reforestación, estamos generando un espacio donde toda esta fauna puede deambular libremente, tranquilamente y ayuda a que sea una zona libre de conflictos entre la fauna y la población local.
Y después otra función que está cumpliendo el proyecto es emplear a estas mujeres, y les permite ejercer lo que ellas quieren que es cuidar de su territorio, en sus propios términos y estando a salvo y además tener un salario.
¿Qué previsión temporal tiene el proyecto?
El proyecto tiene como tres fases claras: la primera fase es en mayo construyendo la infraestructura (sencilla) que necesitan para el vivero. En julio y agosto preparan las plántulas y luego en septiembre y octubre, todo también depende un poco cómo van las lluvias, se plantarán. Entonces lo previsto es que el proyecto lleva como 6 meses de gestionarlo y ejecutarlo en todas sus fases.
Nuestra intención es ir en octubre, para conocernos en persona, conocer el proyecto de cerca y cultivar el vínculo con ellas, ya que visionamos una relación de largo plazo. Además, sería una ocasión para entender mejor las necesidades de la comunidad en tanto a problemas de violencia de género. Nuestra idea es también dar a apoyo para que puedan contar con espacios, recursos y herramientas para gestionar esa realidad. Este es un tema delicado, que requiere mucha escucha e ir despacio.
También estamos entendiendo que está bien constatar la realidad de que hay muchas diferentes maneras de hacer, muchas formas de tomarse el tiempo, que por más que una que desde nuestro lado tengamos toda la buena intención y toda la transparencia y todas las ganas, pero que no hay que dar por hecho que enseguida van a confiar en nosotras. Hay que construir la relación y acoplarse, amoldarse a sus formas de hacer, a sus ritmos, a sus maneras de comunicarse, todo lleva tiempo, lo digo como algo como de darse cuenta que es así y honrarlo, tenerlo en cuenta.
¿Cómo conocisteis esta asociación de mujeres en Sumatra? ¿Cómo escogéis los proyectos?
Tanto mi socia en la fundación como yo, somos dos personas que desde nuestra vida individual somos personas muy comprometidas. Intentamos como personas ser muy conscientes del impacto que estamos teniendo y tomar medidas, pero las dos sentimos como que no alcanza. O sea, los momentos que estamos viviendo necesitan mucho más y necesitan que seamos capaces de hacer lo que todavía no sabemos cómo hacer. Con la integridad también de querer hacer las cosas seriamente, responsablemente, con calidad, pero también desde el corazón. Entonces uno empieza a interconectar desde una forma intuitiva, a partir de la pregunta “¿Qué hace falta?”. Y responder a esta pregunta también pasa por educarme y aprender de estos temas que en un principio no conocemos en profundidad.
Entonces, en una lectura del libro “Becoming Wild” ("Aprender a ser salvajes", en castellano) de Carl Safina, me encantó el libro y me suscribí a su boletín. Entonces, yo leí la entrevista a la mujer que lidera esta organización y me conmovió. Esto fue el inicio.
¿Cómo escogéis los proyectos?
La búsqueda de proyectos parte, como comentaba, de la pregunta, “¿qué hace falta?”. Ciertamente lo que es difícil es identificar quién necesita realmente la ayuda. Y lo difícil es que justamente aquellos que necesitan más la ayuda son los que están menos en el radar porque no tienen tanta visibilidad. Y los que tienen más visibilidad, pues es más fácil que ya tengan más ayudas.
Entonces, una dificultad es esa: ¿Cómo consigo proyectos? Porque uno es cómo identificas quién lo necesita y otra cosa, cómo llegas, porque hay muchas barreras entre quien lo necesita, porque estamos lejos a muchos niveles, no solo geográfico.
Después, por otro lado, ¿qué garantías tienes? Porque claro, yo estoy aquí, tú estás allí, o sea, más allá de mi intuición, ¿qué garantías tengo para saber que que que sos un socio digno de confianza o o un socio que está haciendo un trabajo que de verdad hay que hacer, etcétera? Entonces hace falta entre el proyecto local y nosotras algún nexo que cumpla esa función de acortar distancias en sentido amplio y de dar garantías, alguien que sí los conozca.
Y siempre con el cuidado de la naturaleza en el centro y a partir de aquí, ir entendiendo más y más y más. No partimos de “¿Qué es lo que quiero dar?” sino siempre a partir de la pregunta “¿Qué hace falta?”. Y si yo no sé hacerlo todavía, bueno, ¿qué es lo que yo necesito aprender o qué recursos tengo que movilizar para ser capaz de atender lo que hace falta?”.
¿Tenéis otros proyectos con la Fundación? ¿Hacia dónde va la Fundación?
Hoy por hoy tenemos firmes dos proyectos. Este en Sumatra, que nuestra idea con esta ONG en Sumatra es tener una relación de continuidad. Después también tenemos otro proyecto en Guinea. Es un proyecto con una pequeña comunidad que lo hacemos de la mano con otra organización más grande que tiene que ver con la agricultura sostenible y apicultura sostenible. Y ahí tiene también muchas mujeres de la comunidad involucradas y ahí también tiene mucho que ver con el tema de seguridad alimentaria, de generar excedentes para poder también tener una viabilidad económica como comunidad.
Después estamos hablando con un proyecto en Perú, que tiene que ver con gestión de humedales. Pero aún está en proceso.
Atendiendo más a tu pregunta de hacia dónde vamos, sentimos mucho deseo de hacer algo en la Amazonía.
Hemos encontrado una oportunidad que, recién empezamos a hablar, con mujeres que están hace mucho tiempo trabajando con las comunidades bien diversas de la Amazonía. Hablando con estas mujeres: periodistas, psicólogas, psiquiatras, nos decían que hay un enorme problema de violencia contra las mujeres y la violencia contra las mujeres es violencia contra la selva. No es una cosa distinta de la otra, es el mismo mindset (mentalidad). O sea, el sentido de las consecuencias del patriarcado entendido como mindset, toda esta mentalidad de explotación, de explotar a la naturaleza, de explotar a las personas. Las mujeres realmente tienen un problema muy grande, de violencia y de abuso. Y entonces entender que es inaceptable. Es como si fuera un derecho adquirido, el poder disponer del cuerpo de la mujer como un recurso más, como algo inanimado. Por qué también la relación que tenemos con la naturaleza de explotación, es porque es algo inanimado, carente de esencia de valor. Uno dice, hay un problema de brecha de género, pero al contactar, educarse, informarse, eso se traslada en formas concretas y reales. Empezar a entender que son distintas manifestaciones de un mismo problema. De una misma mentalidad, mentalidad de explotación y abuso y una misma mentalidad de entender a las personas, no solo a las mujeres, y a la naturaleza como un objeto o como una commodity, como algo para comerciar, para usar, disponer o sacar y o sacarle un beneficio. Entonces apoyar, sanar, empoderar a las mujeres también redunda en beneficio para el territorio, para el entorno natural.
Para nosotras es muy importante ir a aquellas comunidades que necesitan esta ayuda, que no tienen acceso y que lo necesitan, y que están haciendo un trabajo desde el territorio para el territorio, con las comunidades, de ellos para ellos. O sea, nosotras lo que tenemos muchísimo cuidado y lo que no vamos a hacer nosotras es decir a esas comunidades lo que tienen que hacer en su casa. Tenemos justamente mucho cuidado de no caer en formas inadvertidas de colonialismo. Y eso es un ejercicio de aprendizaje también.
¿Cómo ves la cooperación al desarrollo, y un poco su rol actualmente?
Yo te diría, como organización, para nosotros hay un principio de relación. O sea, queremos construir relaciones. Y las relaciones son de igual a igual. De igual a igual en el sentido de que no hay alguien que tiene más jerarquía que el otro. Pero a la vez somos diferentes en el sentido de que tenemos distintas funciones que cumplir. Entonces yo creo que al final no es tanto el hecho de dar, no es que uno da y otro recibe, sino que todos estamos cumpliendo una función de entender que es algo vincular, o sea, que hay una relación, entre iguales en el sentido de que lo que estoy haciendo yo no es más importante que lo que estás haciendo tú. De hecho, me atrevería a decir que es más importante quizás lo que están haciendo ellas, porque están de hecho llevando a cabo la acción.
También entender que que no solamente hay diferencias de mindset y diferencias culturales, sino que hay también diferencias, yo creo, de herencias. Hay territorios que han sufrido muchísimo colonialismo durante muchísimo tiempo y de muchísimas formas. Y el menor gesto puede ser tomado de mala manera o puede ser hiriente o puede molestar porque se recibe bajo una herencia de muchas formas de colonialismo. Esto para mí fue como un aprendizaje de entender que igual totalmente inadvertidamente, incluso cuando creo que lo estoy haciendo bien, lo puedo estar haciendo mal.
¿Qué os parece que la universidad se implique en iniciativas de cooperación y desarrollo?
Me parece genial, pero sobre todo, me gustó como que entendí que estos fondos vienen de la misma universidad como organización, pero también de empleados de la universidad que donan o de alumnos o de exalumnos. Me gustó conceptualmente, porque todos tenemos una responsabilidad y una capacidad. Saber que eso cuenta y eso suma. O sea, no solamente hay que hacerlo porque hay como una responsabilidad, sino porque eso de verdad tiene un impacto. Tiene sobre todo un impacto cuando mi acción individual la puedo colectivizar.
¿Qué mensaje querías lanzar a la comunidad universitaria y sociedad en general así para que se impliquen en este tipo de proyectos?
Diría que, como he dicho antes, hay muchas crisis. Yo me enfoco más en abordar las medioambientales, pero hay crisis sociales también y hay crisis a niveles más macro, más micro, más cercanas y más lejanas. Hay muchos territorios. Entonces, hay mucho que atender y hay muchas urgencias. Eso puede hacer que nos agobiemos, que nos desbordemos o puede ser que que nos aterrorice o puede ser que nos dé desesperación. Y que no sepamos qué hacer o pensemos que no vamos a tener una diferencia.
Entonces, un mensaje diría que es el de volver al corazón. Y decir, es verdad que hay mucha urgencia, pero también es verdad que siempre, sobre todo si hacemos las cosas juntos, siempre podemos encontrar la fuente de alegría y la fuente de amor para movilizarnos y ser creativos. Es clave hacer cosas en conjunto, o sea, pienso que solo es más fácil caer en la desesperación, en el agobio, en el miedo, en la parálisis y demás, pero que si encontramos formas de hacer en conjunto, en esto encontramos la fuerza. Y regresar a ese motor de alegría y ese motor de amor de poder contribuir y de poder crear, porque el servicio es un acto creativo. Eso sería como una primera parte del mensaje y la segunda parte del mensaje sería que todo acto cuenta. O sea, que nadie es demasiado pequeño. Todos tenemos algo para contribuir y que lo que importa es que intentemos contribuir en la medida de lo que podamos y que cuando estemos listos que intentemos seguir más allá de lo que podemos. Porque a veces también tenemos esa barrera de quedarnos con lo que sé hacer, con lo que puedo hacer. Y estos tiempos creo que nos están pidiendo que vayamos más allá de esos límites y que nos aventuremos, a ser valientes, a ser creativos y explorar nuevas formas de hacer.