La formación universitaria debe estar basada en la evidencia: el caso de la comunicación científica
La formación universitaria debe estar basada en la evidencia: el caso de la comunicación científica
La investigación en el campo de la enseñanza universitaria de la comunicación científica puede ayudar a que esta formación se base realmente en la evidencia y no surja de manera improvisada. El CCS-UPF, en el marco de los proyectos CONCISE, RiConfigure y La Ciencia de la Comunicación Científica (FECYT), ha publicado tres investigaciones para contribuir a una formación en comunicación científica más eficaz y basada en la evidencia; se espera que esto reporte beneficios para los estudiantes y el futuro de la profesión.

La divulgación científica o comunicación de la ciencia al público general está cobrando cada vez más importancia dadas las implicaciones que tiene la propia ciencia en nuestras vidas. Por ese motivo, en las últimas décadas buena parte de las universidades han creado programas de formación en comunicación para sus investigadores e investigadoras, así como programas que se dirigen a formar futuros comunicadores científicos. Al tratarse de una disciplina relativamente reciente en la universidad, aún no hay un consenso entre qué es lo que debe enseñarse y cómo hacerlo. La investigación en el campo de la enseñanza universitaria de la comunicación científica puede ayudar a que esta formación se base realmente en la evidencia y no surja de manera improvisada.
Precisamente para profundizar en esta cuestión y ayudar así a que la formación universitaria en este campo sea realmente eficaz y útil para sus estudiantes, el Centro de Estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad (CCS-UPF) del Departamento de Medicina y Ciencias de la Vida (MELIS) de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) ha publicado tres investigaciones sobre la enseñanza de la comunicación científica en la universidad y su impacto en los estudiantes. Gema Revuelta, directora del CCS-UPF, ha liderado los tres estudios, mientras que las investigadoras del CCS-UPF, Carolina Llorente, Luisa Barbosa y Núria Saladié han sido las primeras autoras de cada una de estas tres publicaciones.
El primer artículo identifica los distintos modelos en la enseñanza actual de la comunicación científica. Basa sus resultados en 26 entrevistas a profesores de comunicación científica de 15 países y explora las prácticas educativas actuales y las tendencias emergentes en este campo. Las investigadoras, que han realizado este estudio en el marco del proyecto europeo CONCISE, concluyen que cuando se enseña comunicación al personal investigador, esta sigue uno de los tres modelos siguientes: un modelo práctico, uno reflexivo y uno disruptivo. Por su parte, cuando la formación se dirige a estudiantes que quieren dedicarse a la comunicación científica, los programas docentes se dividen entre los que enfocan al estudiante hacia el mundo profesional y los que lo orientan hacia el mundo académico. “A medida que la investigación avanza hacia un enfoque más colaborativo y que tiene más en cuenta a la sociedad, la comunicación se convierte en una herramienta cada vez más esencial”, explica Carolina Llorente, y añade: “Por eso, es necesario que tanto científicos como profesionales de la comunicación comprendan bien las relaciones ciencia-sociedad y además adquieran unas buenas habilidades de comunicación que les permitan hablar y escuchar a distintos públicos”.
El segundo estudio se ha llevado a cabo en el marco del proyecto europeo RiConfigure y analiza el impacto de la enseñanza dedicada a proporcionar conocimientos, habilidades y actitudes específicas para enfrentarse a barreras comunes en las colaboraciones entre industria, administración, investigación y sociedad, con un papel relevante de la comunicación. Se diseñaron, implementaron y analizaron tres programas formativos sobre innovación colaborativa en organizaciones pertenecientes a cuatro países (Austria, Dinamarca, Colombia y España). El estudio de la eficacia de la formación se basó en tres metodologías: un cuestionario, entrevistas semi-estructuradas y un grupo focal. Los resultados señalan en qué medida han impactado los programas en las competencias que aprende el estudiante, con potenciales implicaciones a medio y largo plazo. Se identificaron también aspectos a mejorar.
“Cada vez es más común establecer marcos de colaboración entre los sectores que forman lo que se llaman las Cuatro Hélices (universidad, administración, industria y sociedad), pero para que una colaboración funcione, sobre todo en el campo de la investigación y la innovación, los distintos agentes deben saber comunicarse entre sí y tener otras habilidades específicas”, aclara Luisa Barbosa. “Las personas que participan en una colaboración de este tipo normalmente no han recibido formación para ello, por eso es importante que ahora que comenzamos a diseñar programas formativos, estos se basen en la máxima evidencia para garantizar que las colaboraciones futuras, en este caso en innovación, sean realmente efectivas”.
El tercer estudio, que forma parte del proyecto “La Ciencia de la Comunicación Científica” de la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), analiza los 13 programas formativos dedicados a la comunicación de la ciencia ofrecidos en España (12 másteres y 1 posgrado) e investiga la utilidad de los conocimientos, habilidades y competencias enseñados. Se realizaron entrevistas semi-estructuradas con sus directores y se analizaron las respuestas de 134 ex-alumnos, representativos de los graduados en estos cursos desde 1996. Los resultados de esta investigación indican que la formación especializada en comunicación científica en España dirige a sus estudiantes hacia la práctica profesional y es útil tanto para entrar en el mercado laboral como para ejercer la profesión. El estudio identifica cuáles son exactamente aquellas enseñanzas que han resultado más útiles o menos útiles. Finalmente, la investigación ha servido para mapear la oferta universitaria en este campo, concluyendo que esta es actualmente muy extensa, pero muy desigual entre comunidades autónomas, siendo Cataluña la que concentra un mayor número de programas formativos. “Este estudio es pionero en analizar todos los programas de máster y posgrado en comunicación científica de un país; hasta ahora, se habían estudiado sólo cursos concretos”, explica Núria Saladié. “Conocer qué enseñanzas han resultado más útiles para los estudiantes es una gran herramienta para mejorar los programas”.
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Is training in science communication useful to find and practise a specialised job?.
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Ver también: Informe "La Comunicación Científica en España"
Investigaciones como estas contribuyen a una formación en comunicación científica más eficaz y basada en la evidencia; se espera que esto reporte beneficios para los estudiantes y el futuro de la profesión.