Antonio Villalba defiende tesis sobre el encuentro entre el actor y la temporalidad cinematográfica

Antonio Villalba defiende tesis sobre el encuentro entre el actor y la temporalidad cinematográfica

11.02.2026

Antonio Miguel Villalba Ríos defendió su tesis “Juegos actorales para un tiempo fijado” el pasado 6 de febrero en el campus Poblenou de la Universitat Pompeu Fabra. La tesis de investigación aplicada se pregunta por el encuentro del actor con la temporalidad cinematográfica en un contexto en el que la experiencia y el gesto actoral, registrados en forma de cuadros lumínicos y ondas sonoras, no perece efímeramente en escena sino queda fijada como imagen en una película en celuloide o en formato digital. La investigación obtuvo una calificación de Excelente con mención Cum Laude.

 Antonio Miguel Villalba Ríos defendiendo su tesis doctoral.

Miguel Villalba, en tono lúdico, comenzó planteando un ejemplo elocuente ante el tribunal que juzgaba su tesis aplicada para optar al grado de Doctor en Comunicación: En el teatro, la convención se relaciona con el convivio. Es decir, convenimos en jugar porque convivimos en este espacio. Ustedes han convenido conmigo en fingir que yo sé sobre un tema y esto es porque convivimos en este espacio teatral, destinado a la defensa de una serie de ideas. En cambio, si estuviésemos en la cafetería, en el Gran Bazar de Estambul o en una taberna tejana, este doctorando vuestro sabría lo mismo que ahora, pero seguramente nos comportaríamos como si eso no tuviese la menor importancia, pues no la tiene, sino en la medida en que abrimos lugares como éste destinados al juego…

Pero en el cine “el aquí y el ahora teatral se ve disuelto”, continuaba argumentando Villalba, “el cine pone a los cuerpos fuera del tiempo”... La diferencia esencial entre el teatro y el cine, pues, añadía, es la unidad del primero, frente a la multiplicidad escénica del segundo.

¿Qué valor tiene el ensayo y el entrenamiento cuando la imagen del actor o actriz es reducida a pura fotogenia iconográfica? ¿Cómo ataca a su razón de ser teatral, perecedera, este cambio esencial en el dispositivo, este paso de lo vivo a lo fijado? Estas son algunas de las cuestiones que la investigación aplicada de Villalba enfoca. 

El trabajo, que tuvo como asesores al Dr. Santiago Fillol y al Dr. Fernando Baños, cuenta con una estructura tripartita, basada en la antigua distinción aristotélica de las esferas de la acción humana -teoría, praxis y producción (del griego poiesis)-. La genealogía de los conceptos y el análisis estético se abordan en el primer libro, titulado Gesto y voluntad. Una serie de seis cortometrajes acompañan a este primer texto: Orientar el cuerpo en el tiempo, La voz fuera del cuerpo, Los gritos, PUGNA, Variaciones y Anti-selftape. En ellos se recoge la experiencia de los laboratorios de interpretación actoral -LICET- que el autor llevó a cabo a lo largo de cuatro años y de los cuales se derivan conocimientos técnicos. El segundo libro, titulado del mismo modo que el proyecto general Juegos actorales para un tiempo fijado, parte de este doble fundamento técnico y contemplativo para elaborar una propuesta metodológica que trata de responder al cómo se ha de actuar en el medio cinematográfico.

Dicha propuesta metodológica está compuesta por 14 juegos maestros y sus respectivas variantes, organizados en 4 bloques de trabajo: Orientar el cuerpo en el tiempo, Distanciamiento, La unidad temporal del plano, Un salto imaginativo y Composiciones temporales.

Las dinámicas se rigen por dos preceptos metodológicos: el histrionismo y la disciplina lúdica. El primero retoma la tesis de la Representación Histriónica planteada por Bharata Muni en el Nāṭyaśāstra, donde se comprende ésta como un “llevar hacia”, es una concepción de la interpretación alineada con la tradición védica de las artes escénicas que se desembaraza tanto del realismo como del formalismo. La segunda, en tanto, consiste en asumir que el juego no es un viaje emprendido de manera unilateral por los intérpretes sino que involucra a todos los agentes escénicos. Partiendo de estos preceptos, la fórmula seguida para componer los juegos consistió en introducir elementos estrictamente cinematográficos, tales como cámaras, micrófonos, visionados o guiones fragmentados, en dinámicas típicamente teatrales. Las técnicas base utilizadas principalmente fueron: los viewpoints, según el desarrollo de Anne Bogart y Tina Landau, en lo referido a la percepción espacio-temporal; Chejov en cuanto a la creación gestual a través de la imaginación; y Brecht para el contacto con el guión cinematográfico y como contrapunto dialéctico al gesto chejoviano.
 

 De izquierda a derecha: Fernando Baños, Ricard Carbonell, Víctor Molina, Núria Bou, Antonio Villalba y Santiago Fillol.

El Tribunal de la Tesis estuvo conformado por el Dr. Víctor Molina Escobar, del Instituto del Teatro, como Presidente; la Dra. Núria Bou Sala, de la Universitat Pompeu Fabra, como Secretaria, y el Dr. Ricard Carbonell i Saurí, de la Universitat de Lleida, como Vocal. Dicho jurado valoró la originalidad de enfoque, el rigor, su admirable conjunción de teoría y práctica, lo bien escrito del texto, que incluso introduce giros poéticos, así como la claridad de exposición durante la defensa.

Entre los aspectos que Núria Bou destacó entre sus comentarios, en los que calificó el trabajo de Villalba como una “tesis extraordinaria”, destacó una idea a nivel metodológico: “La cámara entendida como una aliada, no como una amenaza. El lema aquel de ‘vamos a hacer ejercicios, así te acostumbras a fallar’… No, no, fallar no, se trata d jugar…”. Ricard Carbonell elogió la originalidad del punto de vista de Villalba sobre el gesto del operador de cámara como el primer actor en los inicios del cine: “Me emocionó porque no es tan fácil ver, ni siquiera profesionalmente, a alguien que piensa cosas que tú las has visto mil veces y que de repente te da un punto de vista diferente al resto... Y ahí estoy con Núria, a mí me ha sorprendido mucho tu punto este análisis de los Lumière que es lo que introduce el texto de manera sorprendente… Y eso es un placer, precisamente porque has visto muchos y de repente ves uno que coges del actor y de este gesto de la cámara”. 

Finalmente, Víctor Molina señaló la “gran utilidad” que tiene la atención al procedimiento gestual en estos tiempos: “Su heterogeneidad, su precisión, su delicada ambigüedad... Me parecen urgentes en estos tiempos. Unos tiempos críticos que son gestualmente homogéneos, acatos y compactos. Son pobres en gestualidad… De modo que la gestualidad del cine, no solo con sus umbrales de superación, separación, analítica, destino, etc., sino sobre todo por su vínculo con la mímesis y más aún con su vínculo con la memoria, esa gestualidad cinematográfica es, quizá, uno de los repositorios más poderosos de este moribundo instinto de vacancia en la que vivimos. Y quizás nos pueda salvar de cosas que aún no vemos su entero devenir”.