El ama de casa: del ideal franquista a la disidencia

El ama de casa: del ideal franquista a la disidencia

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El ama de casa

Tras la Guerra Civil, el imaginario femenino que difundían las revistas, manuales y películas era claro, la mujer debía amamantar, coser, sacrificarse y gobernar su hogar con abnegación. La buena madre de familia garantizaba paz y dicha; la que desconocía sus obligaciones llevaba a su casa a la ruina. Desde niñas, se enseñaba a las futuras mujeres a confinarse en el espacio doméstico, sin salario ni voz en la esfera pública.

Esta construcción del ama de casa, inseparable de la figura de la madre, respondía a una lógica política y económica, mantener a las mujeres fuera de los lugares donde se tomaban decisiones y convertir su trabajo en invisible. El contraste con la Segunda República era evidente, allí hubo avances como el sufragio femenino, el divorcio o la legalización del aborto, que el franquismo desmanteló, devolviendo a las mujeres a una dependencia absoluta del marido.


Canciones para después de una guerra, Basilio Martín Patino (1976)

En el cine de la transición, esta figura se convirtió en un terreno de disputa. Las películas reflejaron la convivencia de dos épocas: el viejo orden dictatorial y una democracia naciente, todavía cargada de inercias. Así, la imagen del ama de casa podía ir desde la madre autoritaria de Los santos inocentes hasta el ama de casa desesperada de ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, que reescribía su rol con humor negro y rebeldía.


Los santos inocentes (1984)


¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984)

El cambio social y político, junto a las demandas feministas, abrió debates antes impensables, como anticonceptivos, divorcio, aborto. El cine los recogió de forma directa. En La mujer del ministro (1981), Eloy de la Iglesia pone en boca de su protagonista frases que evidencian la tensión entre la moral heredada y las nuevas libertades: No pienso abortar. Lo que sí voy a hacer es divorciarme. Eso por fin lo vais a legalizar (enlace a minuto del video de Amparo Muñoz). En La criatura (1977), la maternidad se convierte en un territorio de disidencia, elaborada desde el cuerpo y un deseo que desafía normas y convenciones (enlace a minuto del video de Victoria Abril).


La criatura (1977)

En todas estas representaciones, el ama de casa, pieza clave del orden doméstico, era un punto de fuga, un personaje capaz de encarnar resistencias, ironías y nuevos modos de habitar lo femenino.


Este texto incorpora y resume contenidos del capítulo “El ama de casa: la rebelión del statu quo” de Violeta Kovacsics, del libro Cuando las actrices soñaron la democracia. (Madrid: Cátedra, 2025), publicado en el marco de este mismo proyecto de investigación.

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