“Measurement and valuation of the attributes of innovation of healthcare technologies: a systematic review”. Reseña por Antoni Gilabert

“Measurement and valuation of the attributes of innovation of healthcare technologies: a systematic review”. Reseña por Antoni Gilabert

04.07.2025
Syeed, M. S., Poudel, N., Ngorsuraches, S., Diaz, J., & Chaiyakunapruk, N. (2022). Measurement and valuation of the attributes of innovation of healthcare technologies: a systematic review. Journal of Medical Economics, 25(1), 1176- 1184.

Resumen

Este artículo presenta una revisión sistemática de la literatura sobre cómo se han definido, medido y valorado los atributos de la innovación de las tecnologías sanitarias. Parte de la premisa de que, aunque la “innovación” es un concepto central en la evaluación de tecnologías sanitarias (HTA), su definición y valoración siguen siendo ambiguas y poco estandarizadas. Los autores revisaron 17 estudios publicados entre 2000 y 2021. Los estudios incluían tanto enfoques cualitativos como cuantitativos, y abarcaban distintos contextos geográficos y áreas terapéuticas. Se extrajeron los atributos de innovación considerados en cada estudio, así como los métodos utilizados para su valoración. Los principales atributos de innovación identificados se agrupan en varias categorías clave: 1) Novedad (tecnologías que introducen algo nuevo en la atención sanitaria), 2) Cambio radical (tecnologías que no solo mejoran, sino que transforman significativamente los resultados clínicos), 3) Beneficio sustancial (atributo reservado para tecnologías que generan un impacto positivo considerable), 4) Mejora sobre tecnologías existentes (que presentan ventajas terapéuticas relevantes frente a tratamientos actuales), 5) Comodidad y/o adherencia (engloba características que facilitan el uso o mejoran el cumplimiento del tratamiento), 6) Beneficios no contabilizados (beneficios que no se reflejan adecuadamente en los análisis tradicionales de coste-efectividad), 7) Coste aceptable: (tecnología que ofrece mejores resultados al mismo coste o incluso a menor coste que las alternativas), y 8) Valor añadido (valor adicional que aporta la tecnología más allá del efecto clínico directo). Concluyen que no existe un consenso claro sobre qué atributos que definen la innovación ni sobre cómo deben medirse y que los métodos tradicionales de HTA, centrados en el coste por QALY, no capturan adecuadamente el valor completo de la innovación. Para ello, proponen desarrollar marcos conceptuales y metodológicos sólidos para integrar la innovación de forma sistemática, transparente y reproducible en las decisiones de política sanitaria.

Comentario

La medida del grado de innovación de las tecnologías sanitarias es uno de los retos importantes que tienen planteados los SNS a la hora de incorporar en sus coberturas determinados productos, dispositivos o procesos. Desde una perspectiva teórica se pueden acotar algunas las dimensiones como bien demuestran los autores en la revisión de la bibliografía. Sin embargo, su puesta en práctica supone varias dificultades. 

Por un lado, tenemos la ambigüedad en la medición y valoración de los atributos de innovación. Muchos de estos atributos carecen de una definición operativa clara. Por ejemplo, “valor añadido” o “beneficios no contados” son demasiado genéricos para evaluarse sistemáticamente. Se observa también una falta de consenso metodológico entre los estudios analizados sobre los atributos que identifican. Para superar estas dificultades se debería mirar de operacionalizar cada atributo, es decir, definir indicadores concretos (ej. % mejora en adherencia, reducción de visitas sanitarias, impacto social, etc.). 

En España conocer exactamente cuáles son los atributos o criterios que se tienen en cuenta para la financiación de, por ejemplo, los medicamentos, no es tarea sencilla. Por un lado, la Ley de Garantías y Uso Racional del Medicamento establece los criterios que se deben tener en cuenta para la financiación entre los que se incluye el grado de innovación sin más especificaciones, lo que lleva implícito una amplia discrecionalidad interpretativa.  Por otro lado el Informe de Posicionamiento Terapéutico (IPT) de la AEMPS también especifica determinados criterios, los cuales son reinterpretados por los comités de armonización y evaluación de las CCAA.

A la vista de la evidencia que aporta el artículo, sería recomendable incluir en las evaluaciones formales de tecnologías sanitarias indicadores sobre conveniencia, adherencia, valor social o no monetario. También adoptar pilotos con metodologías multicriterio (MCDA). En Catalunya se ha incorporado implícitamente la MCDA en las evaluaciones, aunque tampoco queda suficientemente claro como pesa cada criterio ni el peso del resultado en las decisiones de armonización. 

Aspectos como la participación de los pacientes y la ciudadanía permitiría incorporar las preferencias de los destinatarios finales. Así mismo invertir en formación y cambió cultural es imprescindible para evitar los sesgos de los evaluadores, así como la validez interna y externa de los dictámenes. 

España continúa calentando en la línea de salida a la hora de incorporar de manera sistemática y rigurosa los atributos de la innovación en sus decisiones de evaluación de tecnologías sanitarias. El sistema continúa pivotando en una visión clásica de la eficiencia basada en los costes y el impacto presupuestario, ignorando, al menos explícitamente, dimensiones clave como la conveniencia, el impacto social o la capacidad transformadora de una tecnología.

 

Antoni Gilabert
Junio 2025