¿Cómo promover la soberanía digital europea y alternativas a las BigTech?

¿Cómo promover la soberanía digital europea y alternativas a las BigTech?

Enginyeria UPF ha abordado este tema en la primera DeepTech Talk de 2026, en la que han participado expertos del mundo de la tecnología, el cooperativismo digital, el software libre y la gobernanza tecnológica.
20.05.2026

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Más de medio centenar de personas han asistido a una nueva edición de las DeepTech Talks bajo el título “¿Hay vida más allá de las BigTech? Alternativas europeas para el mundo que viene”, una jornada que reunió a expertos del ámbito de la tecnología, el cooperativismo digital, el software libre y la gobernanza tecnológica para reflexionar sobre el futuro de las infraestructuras digitales europeas, la soberanía tecnológica y el papel de la ciudadanía ante la hegemonía de las grandes corporaciones tecnológicas.

El acto, celebrado en el auditorio del campus del Poblenou de la UPF, ha contado con la participación y moderación de Vanesa Daza, vicerrectora de Transferencia del Conocimiento de la UPF; Jaume Ros, ingeniero sénior de automatización de calidad en Proton y alumni de Enginyeria UPF; Efraín Foglia, miembro del Consejo Rector de Som Connexió e investigador de la UOC; Thais Ruiz de Alda, fundadora de DigitalFems y miembro de la Junta Directiva de Algorights; y Alberto Larraz, cofundador y CEO de IsardVDI.

Durante la bienvenida, Vanesa Daza ha advertido sobre la creciente dependencia de las universidades públicas respecto a infraestructuras digitales que “no controlamos”, una situación que definió como una “dependencia estructural construida durante años”. También ha remarcado que la tecnología “no es neutral” y que diseñar herramientas digitales implica también “crear narrativas, modelos de gobernanza y concentraciones de poder”.

En este sentido, Daza ha destacado que Europa cuenta con una investigación puntera en ámbitos como la criptografía postcuántica, pero ha advertido que “tener buena ciencia y buena regulación no siempre implica disponer de la capacidad efectiva para desplegar desarrollo tecnológico”. Aún así, ha subrayado que la presencia europea en la definición de estándares globales es relevante y más influyente de lo que habitualmente se percibe.

Alternativas digitales y soberanía tecnológica

Uno de los grandes ejes del debate ha sido la reivindicación de las alternativas digitales europeas y éticas frente al modelo dominante de las BigTech, basado en el rendimiento económico y la competencia feroz.

Jaume Ros ha explicado el caso de Proton, empresa suiza con oficinas en Barcelona, creadora de Proton Mail y Proton Suite, basada en protocolos zero-knowledge y software de código abierto. “Se puede ver perfectamente nuestro código fuente, estamos auditados y eso genera entornos mucho más seguros”, ha defendido. También ha recordado que la legislación suiza ofrece una protección de datos especialmente estricta frente a posibles injerencias gubernamentales.

Ros ha insistido en que el cambio “es más de sociedad y de modelo” que estrictamente tecnológico, y ha defendido que las decisiones cotidianas también tienen impacto: “Tenemos la oportunidad de dejar crecer o no determinadas empresas, eligiendo como usuarios o trabajadores”.

Desde Som Connexió, Efraín Foglia ha reivindicado el cooperativismo como una forma de poner a las personas en el centro de los servicios digitales. “Los servicios de telecomunicaciones son los que más multas acumulan en la Unión Europea. Nosotros empezamos trabajando desde la buena atención y el buen trato a nuestros cooperativistas. El consejo rector, del que formo parte, supervisa a la dirección y realizamos escucha activa”, explicó. También ha señalado que el reto no es buscar la perfección inmediata, sino avanzar hacia modelos mejores gestionando con inteligencia las tensiones inherentes, reconociendo que “siempre existen contradicciones entre querer ser un proyecto ético y la realidad capitalista”.

Foglia subrayó también la importancia de las decisiones políticas e institucionales para impulsar cambios reales: “Igual que ha habido procesos de externalización, también puede haberlos de internalización. Francia lo ha hecho con Linux”, ilustrando cómo las instituciones públicas francesas han convertido la adopción de código abierto en una estrategia no solo para reducir la dependencia tecnológica, sino también para ganar soberanía y liderazgo, transformando esa reducción de dependencia en una base desde la que proyectar su propio modelo tecnológico.

Gobernanza y conciencia crítica

La gobernanza de la inteligencia artificial y el impacto social de las tecnologías privativas también han ocupado una parte central de la conversación.

Thais Ruiz de Alda ha cuestionado directamente los actuales modelos de IA: “¿De quién es la IA? ¿Cuál es el modelo de gobernanza de esta IA?”. Según ha expuesto, muchas herramientas privativas “no son éticas” porque se basan en la explotación de datos personales y en modelos opacos. Desde Algorights, trabajan para ayudar a ciudadanía y administraciones a entender qué criterios deberían tener en cuenta a la hora de adoptar tecnologías basadas en IA. Por eso, ha reivindicado la necesidad de “seguir imaginando infraestructuras digitales comunes”.

Ruiz de Alda ha expuesto casos concretos analizados por la organización, como RisCanvi, el algoritmo catalán de evaluación de riesgo penitenciario que condiciona decisiones judiciales sobre la libertad de las personas internas. Ha subrayado que estos avances no son inmediatos, sino que requieren una dedicación intensiva al análisis técnico o al seguimiento judicial exhaustivo, tal y como demuestra el trabajo de entidades como Civio, que consiguió que el Tribunal Supremo dictaminara que el código fuente de BOSCO, utilizado para determinar el acceso al bono social energético, debe ser público, creando jurisprudencia sobre el derecho a fiscalizar las aplicaciones utilizadas en la toma de decisiones públicas.

En paralelo, Alberto Larraz ha defendido el potencial del software libre y de la IA local como alternativas viables. “Nos han hecho creer que Google es la única opción, pero existen alternativas mucho más potentes”, afirmó. También ha alertado sobre el impacto ambiental de los actuales modelos de IA: “Utilizamos herramientas sin saber cómo están consumiendo el planeta. No siempre hace falta ir en un Fórmula 1; a veces podemos ir en autobús”.

Un reto para la futura generación de ingenieros e ingenieras

La sesión ha contado con una participación activa de los estudiantes, que plantearon preguntas sobre cómo actuar individualmente ante un sistema tecnológico globalizado y qué opciones existen para construir alternativas reales.

Los ponentes han coincidido en rechazar la culpabilización individual ante problemas estructurales. “Cargar toda la responsabilidad sobre las personas cuando dos empresas contaminan el 70% no es justo”, ha afirmado Foglia. Aun así, también han remarcado el valor de las acciones colectivas y de la implicación comunitaria.

En este sentido, Larraz ha animado a los estudiantes a participar en comunidades y proyectos de software libre, afirmando que los ingenieros e ingenieras con conocimientos de software libre son más completos, a menudo mejor remunerados y quienes más disfrutan de su trabajo. Por su parte, Ruiz de Alda ha defendido la necesidad de generar “imaginarios de futuro” positivos sobre la tecnología: “Tenemos que dejar de crear para vender a Silicon Valley y empezar a crear para cambiar verdaderamente las cosas”.

La jornada se ha cerrado con una reflexión de Vanesa Daza sobre el actual momento de transformación: “Es un momento apasionante y de cambio de paradigma. Verlo desde una perspectiva ética y global es muy importante y eventos como el de hoy nos ayudan a hacerlo”.