De aire, aguas, piedras y cantos
De aire, aguas, piedras y cantos

De aire, aguas, piedras y cantos
Máster en Arte Sonoro · Universitat de Barcelona
Taller de composición del aula de psicoacústica
Programa:
- El Río que Suena en una Ciudad Sorda - ElSujetoErroneo
- Hain (Work in Progress Universo Sonoro obra Fueguinas) - Gonzalo Rodríguez Pino
- Sounds of Pulling Yourself Together - Andrés Lerena García
- 12 Playas - Alets
- Poliminerals - Angela Ugarte, Maria Cerdà, Alejandro Rionda, Uri Jodar, Ale><andra, Juan Pablo Cózatl, Lorenzo Rossi
Josep Manuel Berenguer (dirección)
El taller de composición del aula de psicoacústica del Máster en Arte Sonoro de la Universitat de Barcelona presenta De aire, aguas, piedras y cantos, reflexiones sonoras que se revelan en su vibración más íntima. El concierto atraviesa formas auditivas evocadoras de elementos primigenios —allí donde la escucha se convierte en materia viva— pero también de acciones humanas recientes, agresivas y objeto de conflicto.
De aire, aguas, piedras y cantos es una inmersión acusmática donde el sonido se despliega sin presencia física de intérpretes, más allá del control de la difusión espacial, que convierte a los altavoces en instrumentos, al espacio en su caja de resonancia, y a cada oyente en habitante de un mundo fluctuante en el que queda inmerso desde el primer momento. El aire en movimiento, el fluir de las aguas, el peso de la piedra y la memoria de los cantos se conjugan en texturas, gestos y tensiones que solo pueden percibirse cuando dejamos la mirada atrás.
Los sonidos provienen del mundo mismo y de su transformación, pero no son instrumentales. Son sonidos de un mundo en conflicto, puestos de manifiesto en virtud del aire que roza, el agua que dibuja formas en movimiento, la piedra que resuena al pasar, y el canto ancestral que los atraviesa a todos.
El aire, en su sutileza, lleva suspiros, turbulencias y soplos que configuran el espacio. El viento, como forma activa del aire, se convierte en materia sonora al friccionar con ramas, tejados, grietas, y también con cuerpos de objetos convertidos en instrumentos eólicos. Es el sonido de la impermanencia.
El agua canta con voz propia y múltiple: el goteo rítmico, el arroyo que murmura, la ola que estalla o la corriente subterránea que golpea. Fluye y se transforma continuamente, como el tiempo que la habita, al mismo tiempo que suele ser frontera, disolución, discriminación y conflicto.
La piedra, aparentemente inerte, contiene resonancias profundas: el eco de un golpe, el roce de un pie, el sonido seco de un desprendimiento. Es memoria mineral del paisaje, resistente y antigua, capaz de convertirse en timbre, en pulsación o en silencio pesado. Pero no solo eso: también su forma, estructura y composición —que determinan la posibilidad de los sonidos que produce— son síntoma de cambios y evoluciones climáticas y sociales. Políticas.
Los cantos ancestrales, en cambio, nos hablan de presencia. Son trazos de vida que emergen: la voz humana, tanto en su fragilidad como en su fuerza; el grito de un ave lejana; una huella vocal que flota sobre texturas abstractas. El canto es rastro e invocación. Habitar significa dejar huellas, también sonoras y verbales.
El Taller de composición del aula de psicoacústica está formado por Alets Barranco, Alexandra Bellini, Maria Cerdà, Juan Pablo González, Oriol Jodar, Andrés Lerena, Jorge Alejandro Rionda, Gonzalo Rodríguez, Lorenzo Rossi, Jesús Orlando Torres y Ángela María Ugarte.
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