Andrés Trapiello
(Manzaneda de Torío, León, 1953)
La obra más genuinamente propia de este escritor es un fabuloso diario reinventado como Novela en marcha y del que lleva publicadas desde 1990 no menos de cinco o seis mil páginas bajo el título general de Salón de pasos perdidos (el último es Miseria y compañía, correspondiente a 2004, y hace el volumen 18). Es una de las aventuras más fascinantes de las letras de la democracia en un escritor que no ha renunciado prácticamente a ninguno de los géneros posibles: su poesía tiene un aire tardomodernista, sutil y melancólico, y sus libros hasta 1990 están reunidos en un título que es una declaración estética, Las tradiciones, aunque después han seguido buenos poemarios como Acaso una verdad (1993) o Un sueño en otro (2004), donde arranca la poesía de su última etapa, Segunda oscuridad (2012). Sus novelas han crecido en madurez técnica y solvencia narrativa hasta culminar en una excelente fabulación en torno a la vidas que protagonizan el Quijote después de la muerte del caballero, Al morir don Quijote (2004), continuada en América diez años depsués, El final de Sancho Panza y otras suertes (2014), y la que sea quizá su mejor novela, Ayer no más, coral y abierta pero angustiosa y valiente (2012), mientras que su prosa ensayística ha sido enormemente diversa y prolífica, tanto en el formato de artículo periodístico (los ha reunido anualmente en libros propios como Mil de mil, 1995, entre muchos otros) como en el artículo extenso de revista, semblanza, crítica literaria, prólogo u opinión intempestiva. Algunos de los reunidos en libro —por ejemplo, Clásicos de traje gris (1990), Viajeros y estables (1998), Los caminos de vuelta (2000)— tienen las ventajas del buen conocedor de los temas sin las desventajas de la prosa administrativa que a veces les cae: en su caso, el tono se hace personal desde la primera línea, y sus autores, libros o paisajes son leídos y vividos, con huellas diáfanas y extensas de su propia experiencia de lectura, y de sus arbitrariedades o caprichos. Y en el formato breve de la colaboración periodística sus recopilaciones de artículos son múltiples: Mar sin orilla (2002), Naranjas de la mar (2007) o Ni tuyo ni mío (2009).
Pero también en el formato de libro propio, concebido como tal, Trapiello ha exhibido una ductilidad de prosa y una jugosidad expresiva que a menudo se condice con la provocación o la originalidad de algunas de sus ideas, ostensiblemente distantes de las ortodoxias académicas. Un buen libro reciente sobre imprenta y literatura en España, Imprenta Moderna (2006), no ha omitido su admiración por las artes gráficas y editoriales de la inmediata posguerra (él mismo fundó la editorial Trieste, ha sido y es tipógrafo y dirige la colección «La Veleta», en Granada), y la perspectiva que adoptó para contar Las armas y las letras (1994, pero muy revisado en la edición de 2012) durante la Guerra Civil permitió encadenar numerosas observaciones y datos con tendencia a romper prejuicios asentados o narrar peripecias ignoradas. Algo semejante ensayó después con Los nietos del Cid (1997) en torno a los autores del modernismo español y dedicó un tomo, El escritor de diarios (1998), a meditar sobre el género y la condición de sus autores. Ha sido también autor de una biografía distinta en Las vidas de Miguel de Cervantes (1993) e incluso es responsable de un caprichoso diccionario estrictamente de autor, El arca de las palabras (2006), lleno de brillantes observaciones y perplejidades nacidas a medias de la intuición poética y la astucia del estilo.
JG y DRdM
El libro más completo sobre el escritor es la obra colectiva titulada Vidario (Pre-Textos, Madrid, 2009), mientras dos extensas entrevistas con el autor son las de JotDown (5, 2013) e Insula (mayo de 2014) en el marco de un dossier dedicado a su obra narrativa y a Ayer no más en particular.

