Volver al diccionario de ensayistas

(Madrid, 1888 – 1930)

 

Pudo haber sido el pensador del 27 y, por añadidura, su más brillante ensayista, un legítimo continuador del paradigma intelectual establecido por Ortega y Gasset, pero apenas se dio tiempo a sí mismo porque su atormentada personalidad le empujó al suicidio el 23 de agosto de 1930. Más que un hombre del 98 fue un niño del 98. Como militar, su padre había sido destinado en 1893 a Cuba y allí se trasladó la familia hasta que la derrota de 1898 ante los Estados Unidos los devolvió a España. Estudió Filosofía y Letras en Madrid pero, una vez licenciado en la sección de Historia, optó en 1908 por asegurarse el sustento como funcionario del Cuerpo de Archiveros. Tras un primer destino en Vizcaya, se trasladó a la Sección de Bellas Artes de la Biblioteca Nacional, donde permaneció hasta su muerte. Estuvo al servicio del duque de Alba como conservador de estampas y colaboró en diversas publicaciones españolas e italianas. Entre 1919 y 1920 colaboró, en calidad de crítico de arte, en la revista España y en 1920 publicó la monografía Los grabados de Goya. Italia fue su segunda patria desde que pasara allí el curso 1925-1926, pensionado por la Junta para Ampliación de Estudios, del que regresó con la que sería su mujer, Ángela Mariutti, y con una honda afinidad con el anhelo de equilibrio y orden del Renacimiento.

 

Como otros ensayistas de su generación (Vela, Marichalar...), fue avaro con sus escritos, que aparecieron en Revista de Occidente y en el volumen póstumo Meditaciones políticas (1934), al cuidado de Benjamín Jarnés. Pero en ellos se revelaba una inusitada solidez cultural, especialmente en filosofía e historia del arte, en la que se combinaban los conocimientos clásicos (fue traductor de Herodoto y leía latín, griego y hebreo) con los de las principales corrientes del pensamiento moderno (tradujo a Kant y a Natorp entre otros). En su escueta obra tocó numerosas disciplinas humanísticas y materias con invariable penetración, desde la literatura y el arte hasta la política, la religión o la filosofía. No rehuyó el tema convergente de las dos generaciones anteriores, el de la crisis nacional, pero evitó convertirlo en preocupación obsesiva y lo despachó en el brillante ensayo Las nacionalidades. La misma agudeza mental y energía expresiva demostró en sus otros ensayos, como Las ventas del Quijote, sobre los espacios abiertos y despoblados en la novela cervantina (lo que le valió en 1927 un pulso polémico con Américo Castro en las páginas de Revista de Occidente). En frase necrológica de Jarnés, «su prosa tiene a un tiempo delicias plásticas y sorpresas de entraña filosófica exactamente rasgada», lo que se prueba en un ensayo como Correo de Venecia (1929). Pero donde Sánchez Rivero sigue resultando más inmediato y vivo es en los «Papeles póstumos» que con ese título fue dando Revista de Occidente en los tres años posteriores a su muerte. Forman tales papeles dos ensayos, «Los héroes» y «Sobre el sentido del trabajo intelectual», y un «Diario» cuajado de intuiciones fértiles sobre una miríada de asuntos que se enlazan con el común denominador de la crisis de la modernidad en el recinto moral del sujeto. Antes de que Adorno y Horkheimer definieran la vertiente oscura del proyecto ilustrado, Sánchez Rivero la detecta en los efectos perversos del racionalismo exacerbado, filosófico o científico, que olvida las demandas del corazón o los imperativos de la vida corriente.

 

JG y DRdM

 

Véase el prólogo de Benjamín Jarnés a la compilación póstuma Meditaciones políticas (PEN Colección, Madrid, 1934, pp. 3-24); José-Carlos Mainer, «Un escritor olvidado: Ángel Sánchez Rivero», en Literatura y pequeña burguesía en España (1890-1950) (Cuadernos para el Diálogo, Barcelona, 1974, pp. 171-188); Manuel Neila, introducción a la antología Papeles póstumos. Fragmentos de un diario disperso 1925-1930 (Libros del Pexe, Gijón, 1997, pp. 7-18); y Juan Herrero Senés, «Ángel Sánchez Rivero: la preservación de la trascendencia en la edad de las vanguardias», ALEC, 29 (2004), pp. 107-133.