Dionisio Ridruejo
(Burgo de Osma, Soria, 1912 – Madrid, 1975)
La complejidad de la trayectoria política e intelectual de este escritor soriano quedó reflejada de modo feliz y quizá no del todo premeditado en las distintas contribuciones al volumen de homenaje publicado al año de su muerte. El título era suculento, aun en su indefinición final: Dionisio Ridruejo, de la Falange a la oposición (1976). Este criterio político define su importancia como figura pública —o semipública— en la España de Franco, pero calla la desembocadura socialdemócrata del autor y sobre todo no dice nada de la calidad de su prosa memorialística y ensayística.
Sus inicios literarios son paralelos a las primeras actividades falangistas y tanto entusiasmo dedicaría a lo uno como a lo otro: unas excelentes dotes de orador, según múltiples testimonios de falangistas del primer momento, como Tovar o Laín Entralgo, hicieron de él uno de los jovencísimos jefes de Falange, en su caso de Valladolid, y después en Prensa y Propaganda durante la guerra, pero también uno de los poetas más pulcros en la línea de la trabajada elaboración estilística y la resurrección neoclásica, como se refleja, entre otros libros, en los Sonetos a la piedra (1943). En un registro menos evanescente, publicaría Poesía en armas primero (1939) como cuaderno sobre la guerra y después sobre Rusia (1944) y su experiencia como voluntario de la División Azul, a la que se sumaban los artículos publicados en 1942 en Arriba. Ese mismo año, Ridruejo dirigiría a Franco una insospechada carta, en la que confesaría su decepción ante la Victoria: «Esto no es la Falange que quisimos ni la España que necesitamos», y dimitiría de todos sus cargos oficiales, no por demócrata sino precisamente por fascista integral. Sus libros de poemas, siempre reescritos, anduvieron reordenados en 1960 bajo el título de Hasta la fecha, aunque todavía había de publicar nuevas entregas, como el Cuaderno catalán, de 1966, o Casi en prosa (1972), sin descontar los materiales poéticos publicados en 1994 al cuidado de Manuel Penella, Memorias de una imaginación.
Como ensayista, su trabajo en Escorial —revista de la que sería fundador en 1940, junto a Pedro Laín Entralgo— trató de atemperar la tosquedad insultante que la prensa y el periodismo cultural solía destilar hacia la España derrotada y el pasado liberal. De ese esfuerzo de atenuación daría muestras más contundentes en los trabajos que publicaría en Revista entre 1952 y 1954, donde el desengaño ideológico se haría categórico y la crítica al régimen muy poco velada. La constitución en 1957 del Partido Social de Acción Democrática abre las puertas a un ensayismo político de signo claramente socialdemócrata, en prólogos (como el que reproducimos) y colaboraciones periodísticas que hubieron de aparecer a partir de 1956 en los medios del exilio. Reuniría algunos de estos materiales en dos volúmenes misceláneos de 1960, En algunas ocasiones y Dentro del tiempo, que era un dietario de los años cuarenta.
Exiliado en París entre 1962-1964, colaboraría con otros exiliados, como Julián Gorkin y Francisco Farreras, en la creación del Centro de Documentación y de Estudios, de donde salieron dos publicaciones, un Boletín Informativo y la más importante revista Mañana (1965-1966). También escribió en la revista que Victoria Kent publicaba en Nueva York, Ibérica, y el mismo año del encuentro en Múnich de la oposición española del interior y el exterior se publicaba en Buenos Aires su mejor libro y el mejor ensayo sobre la España de Franco y la oposición, Escrito en España (1962), con honda repercusión en los medios oficiales y los de la oposición. Con el título de Entre literatura y política reuniría en 1973 trabajos de nuevo muy heterogéneos, incluidas anotaciones dietarísticas y alguna útil entrevista, mientras que en esos años culmina el largo empeño de una suerte de extraño libro de viaje con forma de guía caminera, los dos gruesos tomos de Castilla la Vieja (1973-1975). Ya póstumamente, en 1976, y bajo el título de Casi unas memorias, un antiguo colaborador de Ridruejo, César Armando Gómez, reuniría en un volumen los artículos de Destino que entregaban semanalmente las memorias del autor y que la muerte interrumpió. Todavía en 1978 aparecieron Los cuadernos de Rusia, el diario de su expedición falangista a Rusia, y otros excelentes artículos literarios, entre la semblanza y el ensayo, con el título de Sombras y bultos.
JG y DRdM
Sigue siendo valioso el conjunto de evocaciones Dionisio Ridruejo. De la Falange a la oposición (Taurus, Madrid, 1976), mientras que la biografía de Manuel Penella, Dionisio Ridruejo (Cajaduero, Soria, 1999, reeditada en RBA, Barcelona, 2013), es muy cercana al autor y el mismo Penella ha vuelto sobre sus orígenes fascistas en La falange teórica (Planeta, Barcelona, 2006). Ese mismo año aparece la biografía de Francisco Morente, Dionisio Ridruejo. Del fascismo al antifranquismo (Síntesis, Madrid), mientras que Jordi Gracia buscó la integridad del personaje en La vida rescatada de Dionisio Ridruejo (Anagrama, Barcelona, 2008), además de editar su epistolario, El valor de la disidencia, 1933-1975 (Planeta, Barcelona, 2007). Jordi Amat es responsable de una nueva edición de Casi unas memorias (Península, Barcelona, 2007) y en 2008 se publicó con estudio introductorio de J. Gracia Escrito en España (Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid). En 2013 han coincidido la reedición con extenso estudio y anotación de Xosé M. Núñez Seixas de Los cuadernos de Rusia. Diario 1941-1942 (Fórcola, Madrid) y la edición del mismo Jordi Amat de Ecos de Múnich. Papeles políticos escritos en el exilio (RBA, Barcelona), que es también coeditor con J. Gracia de Cartas íntimas desde el exilio, 1962-1964 (Fundación Banco Santander, Madrid, 2012).
