Volver al diccionario de ensayistas

(Madrid, 1887 – 1960)

 

No hay duda de que la obra más difundida de este médico humanista escapa al vasto campo del ensayo, su Manual de diagnóstico etiológico, vademécum de muchas generaciones de médicos en España y traducido a muchas lenguas. Liberal de vieja cepa, Marañón armonizó su profesión científica (su especialidad fue la endocrinología) con la vocación humanista, estimulada quizá por el trato del círculo de amigos de su padre en Santander (Menéndez Pelayo, Pereda y sobre todo Galdós), sin que esta estorbara su dedicación a aquella. Hasta 1926 sus numerosas publicaciones (entre ellas el primer Manual de medicina interna en 1916 junto a Teófilo Hernando) se consagraron a la medicina y ese año publicó Gordos y flacos y Tres ensayos sobre la vida sexual, que obtuvieron un gran éxito (y el segundo un encontronazo con la censura primorriverista). No fue el único: ese mismo año fue condenado a un mes de cárcel —que cumplió— como cómplice civil de la sanjuanada. De nada le sirvieron sus buenas relaciones con Alfonso XIII, al que había acompañado en su viaje a Las Hurdes cuatro años antes.

 

Pero el ensayismo histórico-biológico de Marañón, en el que investiga a un personaje histórico desde la perspectiva metodológica de la medicina, se inicia en 1930 con el Ensayo biológico sobre Enrique IV de Castilla y su tiempo. El peculiar método de inquisición histórica, que sitúa al personaje elegido en el lugar del paciente, se remonta a sus ensayos sobre el mito de don Juan en 1924 (Psicopatología del donjuanismo) y culmina en Amiel. Un estudio de la timidez (1932), donde el ginebrino aparece como una víctima de la impotencia debida a la hiperdiferenciación sexual consustancial a la timidez. Para entonces, Marañón ya se ha significado políticamente a través de la fundación, con Ortega y Pérez de Ayala, de la Agrupación al Servicio de la República, presentada en Segovia el 14 de febrero de 1931. Un par de meses después será él quien reúna en su casa a Niceto Alcalá Zamora y el conde de Romanones para resolver la salida de Alfonso XIII de España y la proclamación de la República. Interesado por interpretar el acontecer histórico desde la óptica de la biología, publica Juan de Dios Huarte: Examen actual de un examen antiguo (1933) y Las ideas biológicas del padre Feijoo (1934), que le sirve como discurso de ingreso en la RAE, aunque la obra maestra de la etapa de preguerra es El conde-duque de Olivares (La pasión de mandar) (1936). Se trata de la reconstrucción de una época y de una atmósfera, la Corte, además de un penetrante retrato del déspota. Tras estallar la guerra, Marañón se traslada a París con su familia y viaja por Sudamérica como conferenciante. A su vuelta, la Revue de Paris le publica el polémico artículo «Liberalismo y comunismo. Reflexiones sobre la revolución española». Aparte de publicaciones científicas, vuelve a la biografía médica con Tiberio. Historia de un resentimiento (1939), que aparece en Buenos Aires.

 

Hasta su regreso a la España franquista en 1942 transcurre la etapa más feliz de su vida, publica Tiempo viejo y tiempo nuevo (1940), Elogio y nostalgia de Toledo (1941) —había adquirido un cigarral, «Los Dolores», en 1922 donde se retiraba siempre que podía— y Luis Vives. Un español fuera de España (1942), con evidente acarreo de vivencias propias, aún más evidente en Españoles fuera de España (1947). Su reincorporación a la vida profesional fue lenta y discreta. En 1946 publica sus Ensayos liberales y un año después vuelve con brillantez a la investigación histórica con Antonio Pérez. El hombre, el drama, la época. Entre reconocimientos y agasajos prosigue su actividad de ensayista con títulos como Cajal, su tiempo y el nuestro (1950), El Greco y Toledo (1956) o el póstumo Juan Maragall y su tiempo (1963), a pesar de la acerba crítica de algunos otros liberales como Agustí Calvet, Gaziel. En 1966, la editorial Espasa-Calpe inició la publicación de sus Obras completas en nueve tomos al cuidado de Alfredo Juderías.

 

JG y DRdM

 

Además del Gregorio Marañón (Aguilar, Madrid, 1960) de Granjel, el Gregorio Marañón: vida, obra y persona (Espasa-Calpe, Madrid, 1969) de Pedro Laín y Gregorio Marañón cuenta su vida (Aguilar, Madrid, 1961) de Marino Gómez-Santos —y ahora su Gregorio Marañón (Plaza & Janés, Barcelona, 2001)—, véase G. D. Keller, The significance and impact of Gregorio Marañón (Bilingual Press, Nueva York, 1977), aunque la más reciente aproximación es la de Antonio López Vega, Gregorio Marañón: radiografía de un liberal (Taurus, Madrid, 2010). Merece un vistazo el volumen de homenaje Cataluña al doctor Marañón (Diputación de Barcelona, 1964). Y algo más que eso, la biografía de Juan Francisco Jiménez Borreguero, Gregorio Marañón: el regreso del Humanismo, (Egartorre, Madrid, 2006).