Juan Ramón Jiménez
(Moguer, 1881 – San Juan, Puerto Rico, 1956)
Como otros hombres de su generación (Ortega, Pérez de Ayala, Azaña...), estudió en un colegio de jesuitas, en el Puerto de Santa María, pero su formación universitaria, que comenzó en 1886 en la Universidad de Sevilla, fue interrumpida por una avasalladora vocación poética que operó en él como una llamada religiosa, a lo que contribuyó no poco su exacerbada sensibilidad y sus lecturas simbolistas. Entre 1901, cuando conoce a Rubén Darío en Madrid, y su retorno a Moguer en 1905, Juan Ramón se ha convertido en el primer lírico modernista español. Ha viajado por Europa (Francia, Suiza, Italia), se ha relacionado con los modernistas del momento (los Machado, Valle-Inclán, Villaespesa, Martínez Sierra...) y se ha acercado al círculo intelectual de Giner de los Ríos, que le confirma en su amor por la naturaleza y acentúa su tendencia contemplativa. Desde entonces escribe indistintamente en verso y prosa sin que la elección del cauce formal condicione el intenso lirismo de su expresión, algo que quiso dejar claro en la selección que su esposa Zenobia Camprubí preparó en 1932: Poesía en prosa y verso. La persecución vaga de la belleza y la perfección en que convirtió su ejecutoria literaria se definió en los años diez como la búsqueda de la idea en su forma más despojada y exacta, lo que lo condujo al cultivo del aforismo, el apunte evocativo o caracterial y el cuento brevísimo o microrrelato (este se remonta a comienzos de siglo). Sus notas y ensayos sobre doctrina estética, su crítica literaria, sus semblanzas y paisajes son un prodigio de control idiomático y retórico. Palabras y recursos se conjugan para obtener del texto su significación más alta y más densa.
La mayor parte de su producción en prosa quedó dispersa cuando no inédita a su salida de Madrid en 1936 y esa situación se ha prolongado hasta la actualidad, mitigada, bien es cierto, por el esfuerzo de investigadores como Antonio Sánchez Romeralo, reconstructor del volumen Ideología (1990), destinado a reunir sus aforismos, o de Javier Blasco y Teresa Gómez Trueba, coordinadores de la soberbia edición de la Obra poética en prosa (2006). Sin embargo, falta editar el conjunto de su prosa crítica y ensayística, de la que se han rescatado solo algunos títulos, como El modernismo (Notas de un curso) (1962, reeditado en 1999) o Mi Rubén Darío (ed. por Sánchez Romeralo en 1990). De esa prosa de ideas encontramos muestras en los cuadernos que el propio Juan Ramón se cuidó de editar entre 1925 y 1933, en los que ofrecía una selección de su «obra en marcha»: los ocho de Unidad (1925), otros tantos de Sucesión (1932) y Presente (1933), reunidos en 1960 por Francisco Garfias en Cuadernos. Antes de la guerra dio una selección de sus apuntes sobre estética en Política poética (1936), pero no llegó a publicar ningún libro de prosa, fuera de Platero y yo (1914) y los rotundos retratos líricos de Españoles de tres mundos (1942). En los años veinte, Juan Ramón proyectó un plan editorial de su obra completa que preveía agrupar sus libros de prosa en tres series, la tercera de las cuales, «Estética y ética estética» —hacia 1920 había publicado en España varias entregas de aforismos bajo este marbete—, albergaría sus ensayos de crítica, arte y estética. En los cambios sucesivos del proyecto, pasó a denominar a la sección Crítica y, ya en los años cincuenta, Crítica paralela, pero quedó falto de mayor definición. Tras la muerte del poeta fueron apareciendo compilaciones de ensayos críticos que, con más o menos coherencia, recuperaban porciones importantes de ese proyecto, como fueron El trabajo gustoso y La corriente infinita. Crítica y evocación (ambos de 1961), El modernismo (Notas de un curso) (1962), el importante Estética y ética estética, que reúne gran parte de sus aforismos, Crítica paralela (1975), Política poética, preparado por Germán Bleiberg en 1982, o el magnífico Guerra en España (1985), compilado y editado por Ángel Crespo. En los últimos años han seguido apareciendo nuevos textos juanramonianos, como los dos tomos de Conferencias, editados por Javier Blasco (Visor, Madrid, 2010).
JG y DRdM
Para la prosa juanramoniana, véase Michael Predmore, La obra en prosa de Juan Ramón Jiménez (Gredos, Madrid, 1975), Javier Blasco, La poética de Juan Ramón Jiménez: desarrollo, contexto y sistema (Universidad, Salamanca, 1981), las actas que editan Javier Blasco y Teresa Gómez Trueba, Juan Ramón Jiménez prosista (Fundación J.R.J., Moguer, 2000), M.ª Ángeles Sanz Manzano, La prosa autobiográfica de Juan Ramón Jiménez (Universidad de Alcalá, Madrid, 2003) y el monográfico de Ínsula, 705 (septiembre de 2005), sobre el estado editorial y crítico de la obra juanramoniana, además de las diversas introducciones incluidas en la citada Obra poética en prosa (Biblioteca Literaria Universal, Madrid, 2006). Muy esclarecedores de los contextos privados son el clásico Juan Ramón de viva voz de Juan Guerrero (reeditado en Pre-Textos, Valencia, 1999) y el Epistolario I (1898-1916) (Residencia de Estudiantes, Madrid, 2006). Son de provecho las entrevistas reunidas por Soledad González Ródenas en Juan Ramón Jiménez, por obra del instante (Fundación Lara, Sevilla, 2013).
