Pere Gimferrer
(Barcelona, 1945)
La dimensión casi icónica de Pere Gimferrer en la cultura de la democracia ha tendido a eclipsar el valor intelectual y literario de un hombre de letras en el sentido más clásico (y estricto) de la expresión, incluida su confesada vocación de mandarín cultural en el contexto catalán. Su desarmante precocidad como alto poeta —Arde el mar es un libro de sus veinte años, 1966— es más conocida que su faceta de crítico y también precocísimo ensayista de cine y literatura en las páginas de la prensa, desde Film Ideal o El Ciervo y en seguida desde Ínsula, Destino o La Vanguardia. Eso sucedía en los años sesenta, y desde entonces sus publicaciones no han abandonado ninguno de los registros que inauguró por entonces y en cambio se han ensanchado hacia la autobiografía o el ensayo autobiográfico con dos piezas maestras como L’agent provocador (1998) e Interludio azul (2006) y desde luego lo que fuera su dietario público, impreso primero en el Diario de Barcelona, y después reunido en dos tomos de excepcional calidad, Dietari (1981) y Segon dietari 1982). Pero tanto la prosa narrativa, con experimentos intensamente formalistas como Fortuny (1983), como la poesía han sido espacios de la imaginación verbal y moral de un escritor hiperconsciente de la literatura y sus modulaciones modernas. Su poesía se escribe fundamentalmente en catalán desde 1970 (aunque la mayor parte de su obra literaria está traducida al castellano), con Els miralls o L’espai desert (1977). En El vendaval (1988) y La llum (1991) acentuó la deriva más estilizada y metapoética y algo más tarde retomó el gesto vanguardista y la ocasional violencia moral del verso, como en Mascarada (1996). En Amor en vilo (2006) y Tornado (2008) retomaba la poesía en castellano con un desacomplejado regreso al pastiche y la irracionalidad que a ratos evoca al deslumbrante joven de los años sesenta. Tras Rapsodia (2011), la hipnosis versificadora y verbal se lanza al Castell de la puresa (2014).
Sin embargo, su obra de ensayista es quizá menos conocida pero de una extraordinaria riqueza en sus distintas áreas, que en el fondo remiten siempre a la misma: la irradiación moderna del arte en la imagen cinematográfica, plástica o literaria. Fue uno de los más entusiastas intérpretes iniciales de Juan Benet, pero también de toda forma de transgresión literaria del convencionalismo, tuviese su origen en la menospreciada literatura hispanoamericana del siglo xx o fuese en autores concretos como Joan Brossa o Juan Goytisolo, José Ángel Valente o Guillermo Cabrera Infante. Dos libros de ensayos sobre arte y literatura son Radicalidades, de 1978, y Valències, de 1993, donde regresa a muchos de sus intereses plásticos centrales, y otro de artículos o semblanzas más breves fue Los raros, con algo de estudiado autorretrato. Sus monografías tampoco han sido azarosas e incluso han servido para desarrollar la indagación estética sobre su misma poética literaria. Es el caso de sus ensayos de interpretación de dos nombres fundamentales, La poesía de J.V. Foix (1974) y uno de sus grandes amigos, Lecturas de Octavio Paz (1980), de quien editó también la correspondencia recibida, Memorias y palabras (1966-1997), en 1999. Tras aparecer en una enciclopedia, reunió en un tomo sus capítulos sobre el lenguaje cinematográfico y el literario en Cine y literatura (1985, revisado en 2005), mientras que su específica vocación como ensayista de arte seleccionó dos óptimos interlocutores en dos de los grandes pintores del siglo XX: Antoni Tàpies o l’esperit català (1974) y Joan Miró en una doble vertiente, una lectura sintética de su obra en Miró. Colpir sense nafrar (1977) y otra a partir del estudio de los cuadernos del pintor, Les arrels de Joan Miró (1993). Entre 1995 y 1997 aparecieron los cinco tomos de su obra Obra catalana completa.
JG y DRdM
El monográfico de la revista Anthropos es de 1993 y está en el arranque de la página web que gestionó entre 1996 y 2002 Enric Bou http://www.brown.edu/Research/Gimferrer, y el propio Bou dedicó un capítulo a Gimferrer en sus Papers privats (Edicions 62, Barcelona, 1993). José Luis Rey ha publicado su tesis doctoral, Caligrafía del fuego. La poesía de Pere Gimferrer (Pre-Textos, Valencia, 2005). Arthur Terry dedicó un extenso estudio introductorio a Mirall, espai, aparicions (Edicions 62, Barcelona, 1981) y otro también excelente de Luis García Jambrina prologa la antología bilingüe Marea solar, marea lunar (Universidad de Salamanca, 2000), mientras que J. Gracia examinó la primera etapa en su edición de Arde el mar (Cátedra, Madrid, 1994). El número de diciembre de 2006 de la revista Zurgai contiene numerosas colaboraciones de interés sobre el autor, en particular de Antonio Muñoz Molina, Eduardo Mendoza, Juan Goytisolo o Miguel Sánchez-Ostiz, y un perspicaz ensayo se debe a Stefano Torresi, L’Istante e la memoria : il tempo nell’opera di Pere Gimferrer (Aracne, Roma, 2010).
