Las ventajas de la lactancia materna sobre la leche de fórmula o fórmula para bebés (antes llamada leche maternizada) están respaldadas por numerosos estudios en las últimas décadas. La alimentación con leche materna se asocia con múltiples beneficios para el bebé, como son el aporte de las primeras defensas frente a las infecciones y el menor riesgo de sufrir alergias alimentarias y una larga lista de enfermedades, además de crear un vínculo afectivo con la madre; la madre, por su parte, también se beneficiaría de este vínculo y de un menor riesgo de sufrir cáncer de mama y otras enfermedades.

Tras un cierto auge de la leche de fórmula a mediados del siglo XX, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) consideraron que la lactancia materna era uno de los nueve temas prioritarios en nutrición humana. Desde entonces, las principales autoridades sanitarias recomiendan la alimentación exclusiva mediante lactancia materna durante los primeros seis meses de vida.

Uno de los beneficios atribuidos a la lactancia materna es la prevención del sobrepeso y la obesidad, un problema de salud pública que afecta a casi 2.000 millones de personas (en 2016 había 1.900 millones de personas con sobrepeso, de las cuales, 650 millones eran obesas). El interés del público por saber si realmente la lactancia materna previene o no el desarrollo del sobrepeso y la obesidad se ha plasmado en la encuesta Nutrimedia de 2017. A continuación, se analizan las pruebas científicas disponibles para responder a esta cuestión.

Evaluación

El mensaje: “La lactancia materna previene la obesidad” es posiblemente cierto

El mensaje se considera posiblemente cierto porque son numerosos los estudios y las pruebas científicas que asocian la lactancia materna con un menor riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad. Sin embargo, todas estas pruebas se derivan de estudios observacionales, un tipo de investigación que por su naturaleza no puede confirmar que el menor riesgo de sobrepeso y obesidad observado entre las personas que recibieron lactancia materna se deba realmente a esta alimentación.

El beneficio observado podría obedecer a la lactancia materna y/o a otros factores, sin que se pueda esclarecer la importancia relativa de cada uno de ellos. Con las pruebas disponibles solo se puede afirmar que la lactancia materna “podría” reducir el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad, pero no se puede asegurar con seguridad.

La forma de demostrar este efecto beneficioso sería realizar un ensayo clínico comparando en dos grupos de bebés distribuidos al azar (un grupo alimentado con fórmula para bebés y otro con lactancia materna) el riesgo de desarrollar sobrepeso y obesidad. Sin embargo, realizar un experimento de este tipo no sería ético, puesto que se sabe que la lactancia materna aporta diversos beneficios y se estaría privando de ellos a los niños incluidos en el grupo control (sin lactancia materna).