La vitamina D es un nutriente necesario para la salud y para mantener los huesos fuertes. Una de sus funciones principales es ayudar al organismo a absorber calcio, un mineral fundamental en la composición de los huesos. El organismo obtiene esta vitamina de dos formas: mediante la dieta, si bien hay pocos alimentos naturales ricos en este nutriente (principalmente, algunos pescados grasos, como el salmón, el atún y la caballa, además del aceite de hígado de bacalao), y a través de la piel, que la sintetiza de forma natural cuando está expuesta al sol. La mayoría de la gente obtiene la vitamina D que necesita con solo exponer la cara y las manos al sol durante 10 minutos diarios, aunque la dieta también es importante y existen además alimentos fortificados, principalmente leche y lácteos.

La deficiencia de vitamina D, cuando es muy severa, conduce al raquitismo en niños y a la osteomalacia (reblandecimiento de los huesos) en los adultos. Sin llegar a estas situaciones extremas, la falta de esta vitamina puede favorecer el riesgo de fracturas. Basándose en este razonamiento, ha arraigado la idea de que tomar suplementos de calcio y vitamina D ayuda a prevenir la aparición de fracturas. Sin embargo, la acumulación de suficientes estudios de calidad ha acabado por demostrar que esta idea es un mito, pues no se sustenta en pruebas científicas.

Evaluación

El mensaje: “Los suplementos de vitamina D reducen el riesgo de fractura” es falso

La evaluación de los resultados de los estudios disponibles muestra que el consumo de suplementos de vitamina D por parte de la población general no reduce ni el riesgo de fracturas en su conjunto ni el de fracturas de cadera en particular. Estos resultados proceden de un número suficiente de ensayos clínicos aleatorizados, bien diseñados y ejecutados, y han sido además muy similares en los distintos estudios. Todo ello obliga a descartar la creencia de que estos suplementos sean eficaces para prevenir la aparición de fracturas en la población general.