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Brexit: the winter is coming

Brexit: the winter is coming

Artículo de Christopher Tulloch, profesor del Departamento de Comunicación de la UPF y Director del Máster en Periodismo Político Internacional de la UPF Barcelona School of Management

22.01.2019

 

El Brexit se está convirtiendo en un Netflix político que no se puede pasar por alto, no por los giros en el guión, sino por el hecho de que no hay guionista.

Escribir un billete sobre el Brexit es un deporte de alto riesgo por lo que se refiere a la vigencia de los comentarios del articulista. A los pocos días de recibir el encargo, Theresa May a) ha sufrido una derrota catastrófica en la Cámara de los Comunes en cuanto a su plan de salir de la EU gracias a los tránsfugos tories; b) ha recibido el respaldo de éstos mismos para poder seguir como premier y c) ha presentado un “plan B”- puramente cosmético- para ver si esta vez su propuesta de salida de la UE prospera. Además, cada semana hay más adeptos a la corriente BOB –Bored of Brexit-. No cabe duda de que para los que nos gusta este festival de parlamentarismo que son las batallas de Westminster y sus implicaciones para el proyecto europeo, el Brexit se está convirtiendo en un Netflix político que no se puede pasar por alto, no por los giros en el guión, sino por el hecho de que no hay guionista.

¿Dónde diablos estamos? Primero, tenemos un Reino Unido profundamente desunido. Inglaterra y Gales como países pro-Brexit y Escocia e Irlanda del Norte, baluartes del Remain. Segundo, tenemos una primera ministra que abogaba energéticamente por quedarse en la UE dejándose la piel para facilitar la salida de la Unión de su país. Tercero, tenemos un partido gobernante profundamente dividido entre los que están favor de una solución soft y los que les va la marcha como William Rees-Mogg, líder del sector del hard Brexit. Cuarto, tenemos un dilema con la frontera en Irlanda que no fue tema durante la campaña de 2016 y que ahora ha emergido como la cuestión que domina todas las tertulias políticas británicas. Y, por ultimo, tenemos el sudoku político que es la postura del partido laborista. La apuesta de Corbyn son unas elecciones generales. Sacó un buen resultado en el 2017 y no se atreve a cargar su base electoral pro-Brexit en Inglaterra y sobre todo en Gales ya que en sus discursos habla de la posibilidad de re-nacionalizar las industrias claves de Gran Bretaña sin el obstruccionismo que representan las reglas comunitarias por lo que se refiere a la competitividad. También apunta a que en el año del Brexit -2016- y en el 2017 la economía británica creció un 1.8% sólo por detrás de Alemania.

Si la salida de la UE propuesta no fuera suficientemente compleja, ahora tenemos que sacar el calendario y aquí comienza otro baile. De momento sabemos que a las 11 de la noche (hora GMT of course), del 29 de marzo se activa la salida del Reino Unido. Después entra en vigor el famoso “periodo de transición” que durará hasta el 31 de diciembre de 2020. Se supone que este tiempo servirá para que las empresas se puedan preparar mejor para las nuevas reglas comerciales en la época post-Brexit. Ahora bien, ya se está hablando de extender este período hasta el 2022 con el permiso de Bruselas y entonces nos encontramos con un cruce de fechas interesante ya que –y siempre que no se adelanten los comicios- las siguientes elecciones británicas están previstas para la primavera de 2022. ¿Y si no gana May?

Futurismo político aparte, lo cierto es que las ofertas sobre la mesa se concretan en cuatro opciones:

1. Salir sin acuerdo, el famoso “no deal”. No asusta al campo pro-Brexit más recalcitrante, unificaría las instituciones europeas y significaría otro fracaso para May ya que no tendría más pescado para vender.
2. Volver a votar en el Parlamento un nuevo “plan B”, “plan C” o “plan D”. No será fácil ya que casi no queda tiempo y alarga más la agonía.
3. Unas elecciones generales. La opción preferida del partido Laborista es casi imposible ya que May acaba de sobrevivir cómodamente una moción de censura.
4. Otro referéndum. Sólo puede pasar si el gobierno presenta importantes cambios legislativos que reciben el apoyo mayoritario de los Comunes. Es en definitiva un callejón sin salida, un cul-de-sac político de primer orden.

La última propuesta de moda es la de Dominic Grieve –un tory pro-Remain- quien va de plató en plató abogando por unos cambios legales que permitirían a la Cámara controlar la marcha del debate sobre el Brexit y así restar la iniciativa de un gobierno indeciso, contradictorio y sin rumbo. Son pequeñas grietas pero a sólo ocho semanas del Dia B, nos tenemos que agarrar a algo…

Christopher Tulloch es profesor del Departamento de Comunicación de la UPF y Director del Máster en Periodismo Político Internacional de la UPF Barcelona School of Management

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