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La última TNR del curso académico 2019-2020 trató sobre Covid-19 y Comunicación

La última TNR del curso académico 2019-2020 trató sobre Covid-19 y Comunicación

09.07.2020

 

El jueves 11 de junio, la Taula de Nova Recerca (TNR) cerró su ciclo 2019-2020 con una mesa especial dedicada a la investigación en Comunicación sobre la Covid-19. El evento, realizado en formato online, contó con presentaciones de Andreu Casero, decano de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de la Universitat Jaume I, Carlota Moragas y Arantxa Capdevilla, del Grupo de Investigación ASTERISC de la Universitat Rovira i Virgili, y Celia Andreu-Sánchez, del Neuro-Com Research Group de la Universitat Autónoma de Barcelona.

El Dr. Casero, quien inició la sesión, expuso algunos de los hallazgos de un artículo publicado en la revista académica El Profesional de la Información y de otra investigación aún en curso, centrados ambos en el impacto de la Covid-19 en el mundo del periodismo, en lo que respecta a su rol social y democrático. Uno de los resultados más destacados fue un aumento del 30% en el consumo de noticias, tanto en el contexto europeo y español como en el estadounidense, especialmente relevante en el caso de público joven y de público vinculado a franjas con menos nivel de formación.

Los medios tradicionales, mayoritariamente la televisión, fueron los que lograron captar la mayoría de este incremento, que, asimismo, se vio acompañado por un aumento de la valoración positiva de la cobertura mediática, de la confianza y de la credibilidad del público, relacionado a su capacidad de frenar el avance de las noticias falsas. Una segunda parte de la investigación vinculada a los modelos de negocio periodísticos, no obstante, señaló que el aumento de consumo y de valoración positiva no se ha logrado traducir en un beneficio empresarial para los medios de comunicación. Aunque se ha identificado una subida en las suscripciones de pago, los ingresos por publicidad han decaído, una tendencia que revela una paradoja: el periodismo ha ganado protagonismo social, pero no ha logrado monetizarlo para mejorar su posición empresarial.

A continuación, las Dras. Carlota Moragas y Arantxa Capdevilla expusieron una investigación incipiente sobre el uso del lenguaje metafórico bélico en el discurso político sobre la Covid-19 a través del análisis de las comparecencias, en los primeros 15 días de confinamiento, de Felipe VI, Pedro Sánchez y Miguel Ángel Villarroya, que generaron metáforas como “batalla contra el virus”, “tiempos de guerra” y “el virus es el enemigo único”, entre otras. La metáfora, apunta Moragas, tiene la capacidad de dar forma al discurso público y permite presentar la realidad política de una forma específica, pero su dimensión cognitiva no puede verse desvinculada de la dimensión pragmática o persuasiva, dada su incidencia en la percepción ciudadana.

En este sentido, la metáfora de guerra, si bien puede ser empoderadora en el caso de pacientes de cáncer, por ejemplo, puede resultar contradictoria para referirse al rol ciudadano durante la COVID-19, debiendo potenciar no una lucha activa de enfrentamiento contra el virus, sino actitudes de responsabilidad sanitaria como el confinamiento, la cuarentena y el seguimiento de lineamientos de higiene.

Finalmente, la Dra. Celia Andreu-Sánchez presentó una investigación realizada junto al Dr. Miguel Ángel Martín-Pascual sobre las imágenes científicas utilizadas por los medios de comunicación para ilustrar el SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la Covid-19. Como parte de la investigación, Andreu-Sánchez y Martín-Pascal realizaron un rastreo de las imágenes reales del coronavirus y procuraron identificar cuáles eran las imágenes utilizadas por los medios para acompañar sus noticias. Si bien entre el 24 de enero y el 5 de marzo se publicaron una serie de imágenes reales (algunas en blanco y negro, y otras coloreadas por intereses didácticos) de forma gratuita, los investigadores identificaron que muchos medios de comunicación utilizaron imágenes que no se corresponden con el SARS-CoV-2, sino con otros virus respiratorios, adaptándolas, además, a su propio branding.

Asimismo, a la hora de analizar cómo son las imágenes del SARS-CoV-2 más difundidas, los investigadores concluyeron que el 70% de las imágenes analizadas en su muestra eran ilustraciones del virus, frente a un 30% de fotografías; el 90% de las imágenes son a color, contra un 10% de imágenes en blanco y negro; y un 70% de las imágenes son en 3D. Las ilustraciones, además, predominaron en todas las fuentes de información a excepción de las enciclopedias, las cuales demostraron una mayor preocupación por utilizar imágenes reales.

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