Mis albarcoques sean de Toledo

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(1620)
 
 
AL DOCTOR NARBONA PIDIÉNDOLE UNOS ALBARCOQUES QUE HABÍA OFRECIDO ENVIARLE DESDE TOLEDO
 
Mis albarcoques sean de Toledo,
cultísimo doctor; lo damasquino
             a un alfanje se quede, sarracino,
que en albarcoques aun le tengo miedo.
 
5 Vengan (aunque es la voz antigua) cedo,
no a manos del señor don Bernardino,
que por negarle un cuesco al más vecino,
degollará sin cadahalso un pedo.
 
Si expiró el cigarral, barbo luciente
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supla las frutas de que se corona,
cuando no anguila que sus tactos miente:
 
de parte de don Luis se les perdona
la calidad de entre una y otra puente,
como sean del golfo de Narbona.