Ceñida, si asombrada no, la frente

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(1613)
 
 
A DON ANTONIO DE LAS INFANTAS, EN LA MUERTE DE UNA SEÑORA CON QUIEN ESTABA CONCERTADO DE CASAR EN SEGURA DE LA SIERRA
 
             Ceñida, si asombrada no, la frente
de una y de otra verde rama obscura,
a los pinos dejando, de Segura,
su urna lagrimosa, en son doliente,
 
5 llora el Betis, no lejos de su fuente,
en poca tierra ya mucha hermosura;
tiernos rayos, en una piedra dura,
de un sol antes caduco que luciente.
 
¡Cuán triste sobre el pórfido se mira
10 casta Venus llorar su cuarta Gracia,
si lágrimas las perlas son que vierte!
 
¡Oh Antonio, oh tú, del músico de Tracia
prudente imitador! Tu dulce lira
sus privilegios rompa hoy a la muerte.