Señores corteggiantes, ¿quién sus días...?

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A LO POCO QUE HAY QUE FIAR DE LOS FAVORES DE LOS CORTESANOS
 
Señores corteggiantes, ¿quién sus días
de cudicioso gasta o lisonjero
con todos estos príncipes de acero,
que me han desempedrado las encías?
 
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Nunca yo tope con sus señorías,
sino con media libra de carnero,
tope manso, alimento verdadero,
de jesüitas santas Compañías.
 
Con nadie hablo, todos son mis amos,
10 quien no me da no quiero que me cueste,
que un árbol grande tiene gruesos ramos.
 
No me pidan que fíen ni que preste,
sino que algunas veces nos veamos,
y sea el fin de mi soneto este.