En tenebrosa noche, en mar airado

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(1610)
 
 
             A SAN IGNACIO DE LOYOLA, QUE METIDO EN UNA LAGUNA FRÍA REVOCÓ A UN HOMBRE QUE IBA A PECAR
 
Verso ajeno
 
Ardiendo en aguas muertas llamas vivas.
 
Glosa
 
En tenebrosa noche, en mar airado
al través diera un marinero ciego,
de dulce voz y de homicida ruego
de sirena mortal lisonjeado,
 
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si el fervoroso celador cuidado
del grande Ignacio no ofreciera luego
(farol divino) su encendido fuego
a los cristales de un estanque helado.
 
Trueca las velas el bajel perdido,
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y escollos juzga, que en el mar se lavan,
las voces que en la arena oye, lascivas;
 
besa el puerto, altamente conducido
de las que, para norte suyo, estaban
ardiendo en aguas muertas llamas vivas.