Oh tú, cualquiera que entras, peregrino

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DE LAS PINTURAS Y RELICARIOS DE UNA GALERÍA DEL CARDENAL DON FERNANDO NIÑO DE GUEVARA
 
Oh tú, cualquiera que entras, peregrino,
             si mudo admiras, admirado para
en esta bien por sus cristales clara,
y clara más por su pincel divino,
 
5 Tebaida celestial, sacro Aventino,
donde hoy te ofrece con grandeza rara,
el cardenal heroico de Guevara,
freno al deseo, término al camino.
 
Del yermo ves aquí los ciudadanos,
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del galeón de Pedro los pilotos,
el arca allí, donde hasta el día postrero
 
            sus vestidos conservan, aunque rotos,
            algunos celestiales cortesanos:
            guarnécelos de flores, forastero.