Pender de un leño, traspasado el pecho

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            (1600)
 
 
            AL NACIMIENTO DE CRISTO NUESTRO SEÑOR
 
            Pender de un leño, traspasado el pecho
            y de espinas clavadas ambas sienes,
            dar tus mortales penas en rehenes
            de nuestra gloria, bien fue heroico hecho;
 
5          pero más fue nacer en tanto estrecho,
            donde, para mostrar en nuestros bienes
            a dónde bajas y de dónde vienes,
            no quiere un portalillo tener techo.
 
            No fue esta más hazaña, oh gran Dios mío,
10        del tiempo por haber la helada ofensa
            vencido en flaca edad con pecho fuerte
 
            (que más fue sudar sangre que haber frío),
            sino porque hay distancia más inmensa
            de Dios a hombre, que de hombre a muerte.