No hay que agradeceros nada

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A PEDRO VERGEL, ALGUACIL DE CORTE, QUE EN UNAS FIESTAS DIO SU CABALLO A UN CABALLERO A QUIEN UN TORO HABÍA HERIDO EL SUYO, Y YENDO A PIE A DARLE DE CUCHILLADAS, NO LO AGUARDÓ
 
             No hay que agradeceros nada
cuando agradecerlo importe,
si es vuestra vara de corte,
que lo sea vuestra espada;
5 la resolución honrada,
más que la dichosa suerte,
canta la Fama de suerte
que nos dice en trompas de oro
que no solo os temió el toro,
10 pero que os huyó la muerte.