¡Cuán venerables que son...!

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DIÁLOGO ENTRE CORIDÓN Y OTRO
              
1. ¡Cuán venerables que son,
cuán digno de reverencia,
las tocas de la apariencia,
el manto de la opinión!
5 2. ¡Oh Coridón, Coridón!
Venza las tórtolas Dido
en uno y otro gemido,
turbe el agua a lo vïudo,
que a fe que el hierro desnudo
10 desmienta al monjil vestido.
 
1. De un serafín quintañón
el menos hoy blanco diente,
si una perla no es luciente,
es un desnudo piñón.
15 2. ¡Oh Coridón, Coridón!
Antojos calzáis de necio,
pues no entendéis a Vegecio;
pero entenderéislo al fin,
si el quintañón serafín
20 muerde duro o tose recio.
 
1. Galán no pasea el balcón
de la reclusa doncella,
que no lo conozca ella,
y no conoce varón.
25 2. ¡Oh Coridón, Coridón!
Fresco estáis, no sé que os diga,
si el Amor, por lo que obliga
un conocimiento desos,
le sacó prendas con huesos
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del cofre de la barriga.
 
1. Solicita devoción
el rostro de la beata,
el jeme, digo, de plata,
engastado en un griñón.
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2. ¡Oh Coridón, Coridón!      
No hay flor de abeja segura;
poca plata es su figura,
poca; mas, con todo eso,
en oro le paga el peso
40 quien en cuartos la hechura.
 
1. Tejiendo ocupa un rincón
Penélope, mientras yerra
por mar Ulises, por tierra
cenizas ya el Ilïón.
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2. ¡Oh Coridón, Coridón!      
Ella en tierra y él en mar
papillas pudieran dar
a un gitano, puesto que él
menos urdió en su bajel
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que ella tejió en su telar.