La que ya fue de las aves

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A LA SEÑORA DOÑA CATALINA DE LA CERDA, QUE, HABIENDO SOLTADO UN PAJARILLO, SE LE VOLVIÓ A LAS MANOS
 
             La que ya fue de las aves
más curiosa y menos cuerda,
cuando lazos de tu Cerda
la perdonaron süaves,
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a los dulcemente graves
rayos de tus ojos bellos
vuelve a examinarse, y vellos,
fïada en que la harán salva
las veces que con el Alba
10 saludare al sol en ellos.
 
Émula del mayor vuelo,
y de la vista más clara,
vuela, y deslumbrada para
en el cristalino cielo
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de tus manos, que al hijuelo
desarmaron de la diosa,
donde altamente reposa
contenta ya en ser igual,
si no al águila real,
20 a la simple mariposa.
 
Muere fénix, y abrasada,
culta le renace pluma
de los cisnes, que la espuma
del Tajo ilustran sagrada,
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dignamente celebrada²,
pues ya que tus soberanos
ojos sus intentos vanos
luminosamente hicieron,
urna de alabastro fueron
30 a sus cenizas tus manos.