En trescientas santas Claras

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(1608)
 
              
A DOS DEVOTOS DE MONJAS QUE ACUDÍAN EN UN MISMO TIEMPO A MUCHOS CONVENTOS
 
En trescientas santas Claras
estáis, señores, penados;
o sois espejos quebrados,
o tenéis trescientas caras;
5 reglas son de Amor muy raras,
que nunca dejó en su arte
el maestro Durandarte;
mas podéis decir los dos
que tenéis mucho de Dios,
10 pues estáis en toda parte.