¿Qué cantaremos ahora...?

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DE UNAS FIESTAS DE VALLADOLID EN QUE NO SE HALLARON LOS REYES
 
¿Qué cantaremos ahora,
señora doña Talía,
con que todo el mundo ría
cuando todo el mundo llora?
5 Inspirádmelo, señora,
y sea novedad que importe;
porque el gusto de la corte
pide nuevas a un poeta,
muchas más que a una estafeta,
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con mucho menos de porte.
 
No hagamos el instrumento
púlpito de pesadumbres,
que esto de enmendar costumbres
es peligroso y violento.
15 Nuevo dulce pensamiento
rasque cuerdas al laúd:
sea fiscal, la virtud
de los vicios, que yo en suma
soy fïador de mi pluma
20 y alcaide de mi salud.
 
Cada décima sea un pliego
de casos nuevos, que es bien,
cuando más casos se ven,
hurtalle el estilo a un ciego.
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De los toros y del juego
generoso primer caso,
salga el aviso a buen paso:
que hoy, musa, con pie ligero
del monte Pichardo os quiero,
30 y no del monte Parnaso.
 
Juegan cañas, corren toros,
cortesanos caballeros,
por lo gallardo Rugeros,
y por lo lindo Medoros;
35 con vistosos trajes moros,
quién suspende, quién engaña
al gran teatro de España;
quién es todo admiración,
valiente con el rejón
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como galán con la caña.
 
Deseáronse este día
con las reales personas
los rayos de sus coronas,
glorïosa infantería;
45 y las, que el cielo nos fía,
luces divinas, aquellas
que (si piedras son estrellas),
estrelladas de diamantes,
a unos fueron Bradamantes,
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a otros, Angélicas bellas.