Comentario a «A la pendiente cuna», por José María Micó

«Habla con la golondrina, quejándose de que perturbe con su canto la rústica tranquilidad de su pobre albergue, y no los soberbios alcázares del poderoso» (SC). Para el entendimiento cabal del poema importan muy poco la descripción de las costumbres del ave y la confusión ya antigua en torno a las metamorfosis de Progne y Filomena, ampliamente documentadas por Salcedo Coronel (véase María R. Lida, La tradición clásica en España, Barcelona, 1975, págs. 39-52).

Aunque el comentarista opina que «esta canción está imitada de Anacreonte», X (cfr. también XXV, y compárense las traducciones de Quevedo, Obra poética, IV, págs. 283-284, 312-313, o Villegas, págs. 181-194), a ese modelo fundamental se superpone el recuerdo de la poesía italiana: cfr. la nota a los versos 25-27, y comp. el soneto de Tasso «Tu parti, o rondinella, e poi ritorni» (Rime, I, pág. 12) o un madrigal de Marino al Canto insidioso de una cítara cuyas cuerdas «sono i laci d'Amore» (Rime, II, Venecia,  1602, pág. 10). Pero lo importante es advertir  que Góngora trasciende la dimensión exclusivamente amorosa del tema (la ira del amante contra las aves que perturban su goce, frecuente en la lírica occidental desde la Antología griega, IX, 70, o XII, 136, hasta la Albada de Jaime Gil de Biedma: «y silbarán los pájaros -cabrones- / desde los plátanos») y lo enlaza con la dimensión ética propia del «menosprecio de corte», espoleado quizá por la imagen de la golondrina en la emblemática y en la literatura moral de la Antigüedad. Así, no es causal el hecho de que el poema se escribiese durante el mismo retiro cordobés y con el mismo talante vital que inspiraron las Soledades.

El texto de Ch es impecable, y ninguna de las variantes refleja cambios de autor; sólo llama la atención la primera del v. 18: es evidente que el poeta no puede estar recostado «sobre las ondas».

 

Canción alirada  a  B  a  B  C  C.

La única diferencia con las canciones «Vuelas, oh tortolilla», «Abra dorada llave» y «Sobre trastes de guijas» es la medida del quinto verso. Nótese la abundancia de hipérbatos.