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Ejes transversales

Teniendo en cuenta los escenarios globales y cambiantes en los que la Universidad Pompeu Fabra está inmersa, hemos identificado unos elementos clave de transformación a los que queremos dar una consideración especial de cara a nuestro desarrollo en los próximos años. Bajo la idea de la transversalidad, estos tres ejes constituyen vectores que impregnan todos los ámbitos estratégicos del Plan y que nos permiten concretar y estimular numerosas estrategias para cada uno de ellos.

laboratorio

Convertirse en una
universidad preeminente
en Europa, con
proyección global

 

Tenemos que profundizar en nuestra internacionalización con el objetivo de convertirnos en una universidad catalana reconocida en todo el mundo. Para poder alcanzar este objetivo, debemos ser una universidad plenamente multilingüe, capaz de atraer a estudiantes de todas partes y con una sólida reputación internacional por la calidad de la investigación, el prestigio de los profesores y los investigadores, la satisfacción de las personas y las fructíferas carreras profesionales de los antiguos alumnos.

Por lo tanto, tenemos que desarrollar una cultura de universidad internacional, con un alto nivel de calidad de los servicios, de relevancia de nuestras actividades y de prestigio de nuestros profesores que impregnen la estructura y el funcionamiento general de la Universidad.

Convertirse en una
universidad socialmente
responsable
y sostenible

 

Tenemos que convertirnos en una universidad de escala humana sensible a nuestro entorno, socialmente responsable en sus relaciones con múltiples agentes culturales, sociales y económicos y que aporte respuestas a las necesidades del país y a los problemas del mundo. Queremos apostar por un modelo transformador de la responsabilidad social, de carácter integral, que incorpore todos los ámbitos de nuestra universidad y que aspire a la excelencia.

Tenemos que promover y garantizar colectivamente las múltiples dimensiones de la responsabilidad universitaria –la sostenibilidad ambiental, la conciencia ética, la perspectiva de género, la solidaridad y la cooperación, el voluntariado, la prevención de los daños a la salud y la promoción de hábitos de vida saludables o la atención a la diversidad funcional– como componentes esenciales de una universidad con un espíritu responsable. Pensar la Universidad como un espacio de reflexión crítica, accesible y abierto a la sociedad, es un requisito necesario para que se puedan sentir acogidos muchos colectivos específicos, como por ejemplo las personas mayores, los estudiantes de secundaria o nuestros vecinos más próximos.

Convertirse en
una universidad
que trabaja
en red

 

Tenemos que desarrollar más las capacidades colaborativas con el fin de trabajar de manera personalizada, flexible e integrada, según cada caso y cada especificidad, tanto interna como externamente.

Tenemos que tejer vínculos y relaciones más intensas, a todos los niveles, en torno a las cuestiones que consideramos prioritarias, aportándoles valor y aprovechando todas las oportunidades de aprender que estos intercambios nos ofrecen para mejorar nuestras actividades vinculadas a la docencia, a la investigación y a la innovación.

Hay que multiplicar y afianzar las relaciones que la Universidad tiene con sus interlocutores del mundo profesional, social, productivo o cultural y realizar aportaciones diferenciales, singulares, difícilmente imitables, que contribuyan a reforzar nuestra reputación.