Atrás Las editoras de género de los medios españoles necesitan más reconocimiento profesional para una mayor paridad informativa, según la UPF

Las editoras de género de los medios españoles necesitan más reconocimiento profesional para una mayor paridad informativa, según la UPF

Una investigación de la UPF, junto con la Universidad de Valencia, concluye que los colegios profesionales y los sindicatos de periodistas pueden jugar un papel clave para desarrollar en mayor medida este rol profesional. Se ha analizado el papel de las editoras de género a los ocho medios de todo el Estado que las han incorporado desde el año 2010, junto con estas mismas profesionales, todas ellas mujeres. La gran mayoría considera que les falta reconocimiento profesional por parte de la dirección de los medios.

25.01.2023

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Desde el año 2010, hasta ocho medios de comunicación del Estado español han incorporado una figura profesional encargada de velar por la perspectiva de género de las informaciones periodísticas. Un equipo de investigación en ética periodística de la UPF y de la Universidad de Valencia (UV) ha analizado los avances que ha supuesto esta figura profesional y ha determinado que ha contribuido a avanzar en la paridad de las fuentes informativas y de las personas que escriben artículos de opinión, pero que no ha supuesto nuevos enfoques periodísticos.

La falta de apoyo de la dirección de los medios y la carencia de independencia y de decisión editorial de esta figura profesional son algunos de los principales motivos. Por eso, el estudio concluye que hay que desarrollar en mayor medida el perfil profesional de la edición de género y que los colegios profesionales y los sindicatos de periodistas tienen que jugar un papel clave con esta finalidad. Los resultados de esta investigación se exponen en el artículo “Journalistic Self-Regulation for Equality: The Role of Gender Editing in Spain”, firmado por Maria Iranzo-Cabrera, profesora e investigadora del Departamento de Teoría de los Lenguajes y Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Valencia (UV); y Mònica Figueras-Maz y Marcel Mauri-Ríos, ambos vinculados al Departamento de Comunicación de la UPF.

La mayoría de medios que cuentan con esta figura profesional, principalmente en Estados Unidos, España y Argentina, la incorporaron después del estallido del movimiento internacional Metoo, que nació en los EE.UU en 2017 para denunciar las agresiones sexuales y defender los derechos de las mujeres y que se expandió en todo el mundo y en múltiples sectores. Destaca el precedente de El Periódico de Catalunya, que creó esta figura en 2010, tres años después de la aprobación de la ley estatal de igualdad de 2007 que urgía a las empresas periodísticas a garantizar la igualdad de género en sus contenidos.

María Iranzo-Cabrera (UV), respecto a la carencia de autonomía e independencia de las editoras de género: “esta falta de apoyo es ilógica cuando tu trabajo es precisamente criticar contenidos o acciones de la empresa donde trabajas”

En su exploración, analizan el caso de El Periódico de Catalunya y de los otros siete medios que han incorporado la figura de edición de género desde entonces: El País, eldiario.es, TVE, RNE, EFE, Radio y Televisión Públicas de la Comunidad Autónoma de Canarias y El Periódico de España. Para hacerlo, han realizado un cuestionario a 10 periodistas que han desarrollado esta función, todas elles mujeres, además de realizar un grupo focal y entrevistas en profundidad. Globalmente las 10 profesionales entrevistadas hacen una valoración positiva de la tarea que desarrollan y tan solo tres se declaran insatisfechas. Aun así, expresan varios aspectos objeto de mejora, especialmente en cuanto a su autonomía y reconocimiento en las redacciones. “A excepción de El País, estas periodistas que ejercen la autoregulación del medio en cuanto a la perspectiva de género no disponen de un estatuto profesional que les reconozca plenas garantías de autonomía e independencia. Esto es ilógico cuando tu trabajo es precisamente criticar contenidos o acciones de la empresa donde trabajas. Por lo tanto, tienes que estar protegida y sentirte apoyada por el medio de comunicación, especialmente desde la dirección”- expone Iranzo-Cabrera (UV).

Mònica Figueras (UPF), respecto al perfil profesional encargado de la edición de género: “Idealmente tendría que estar integrado en el equipo directivo”

Por otro lado, las profesionales entrevistadas demandan mayor reconocimiento profesional, también en cuanto al salario o la carrera profesional. Para la mitad de ellas el desarrollo de estas funciones no ha supuesto una mejora de su categoría profesional y tan solo cuatro han tenido un suplemento salarial. De hecho, la mitad de las 10 profesionales encuestadas compaginan la edición de género con sus funciones como redactoras. Todas las personas encuestadas comparten que hay que definir con mayor profundidad este perfil profesional. “Idealmente tendría que estar integrado en el equipo directivo”- asegura Mònica Figueras.

En cuanto a los contenidos, es mayoritaria la opinión (7 de cada 10) por la cual las informaciones no incorporan suficientemente la perspectiva de género, por ejemplo en cuanto a la necesidad de desglosar los datos por sexos. Para corregir estas carencias, Iranzo explica que se tiene que facilitar que las editoras de género puedan intervenir sobre los contenidos “previamente a su publicación o difusión”, no a posteriori como el defensor del lector.

Marcel Mauri (UPF): “esta figura se desarrolla con cierta normalidad en los medios públicos estatales y se observa que el resto de medios privados que también disponen de este cargo son diarios en papel o digitales de información general que se autoubican en el espectro ideológico progresista”

La incorporación de la editora de género no ha sido homogénea según el tipo de medio. Para Marcel Mauri (UPF), “esta figura se desarrolla con cierta normalidad en los medios públicos estatales y se observa que el resto de medios privados que también disponen de este cargo son diarios en papel o digitales de información general que se autoubican en el espectro ideológico progresista”.

Finalmente, el artículo advierte que, a pesar de los avances logrados, desde el estallido de la pandemia de la covid, se ha detectado cierta involución, principalmente por tres motivos: la concentración de los medios en la cobertura de la pandemia, que ha comportado la pérdida de atención sobre otras cuestiones; las diferencias y tensiones internas del propio movimiento feminista de los últimos años o el aumento de la representación política en España de las opciones de extrema derecha, que cuestionan la perspectiva de género.

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