Atrás "Sólo hay tres formas de evitar la dependencia del gas y de los combustibles fósiles y futuras crisis como esta: renovables, renovables y más renovables"

"Sólo hay tres formas de evitar la dependencia del gas y de los combustibles fósiles y futuras crisis como esta: renovables, renovables y más renovables"

Albert Banal Estañol, profesor del Departamento de Economía y Empresa de la UPF y subdirector del máster en Economics of Energy, Climate Change and Sustainability de la BSE, es experto en energía y medio ambiente, competencia y regulación, e innovación y emprendimiento.

23.09.2022

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Albert Banal Estañol, profesor del Departamento de Economía y Empresa de la UPF y subdirector del máster en Economics of Energy, Climate Change, and Sustainability de la Barcelona School of Economics (BSE), es el coautor del informe “Towards Net-Zero? Gas Infrastructure and Investment Regulation in Spain" (¿Hacia cero emisiones netas? Regulación de la infraestructura e inversión en el sector del gas en España).

Este informe, que Albert Banal Estañol ha realizado conjuntamente con Olivier Massol, profesor de economía de la energía en la IFP School de París, y encargado por la European Climate Foundation, fue presentado el 21 de septiembre de 2022, en Madrid, en el marco de la jornada “El Invierno del Gas”.

A lo largo de la entrevista habla de cuestiones de actualidad como la política regulatoria y el mercado del gas en España, el plan de choque aprobado recientemente por la Comisión Europea con el objetivo de paliar la crisis energética, la dependencia del gas proveniente de Rusia, cómo será el sistema eléctrico del futuro, las energías renovables, la transición energética y el empoderamiento del consumidor.
 

En tu estudio alertas de que la política regulatoria del gas en España necesita cambios profundos ¿Sobre qué planteamiento y con qué objetivo debería repensarse esta política?

La política regulatoria española tiene la tendencia de trasladar gran parte de los riesgos del sector a los consumidores de gas, y no a los constructores y a los operadores. Tanto el riesgo de baja demanda como gran parte del riesgo de construcción y mantenimiento de las infraestructuras recaen en los consumidores. Incluso en los contratos de construcción de infraestructuras de gas es habitual que exista una cláusula de compensación para las sociedades concesionarias en caso de imprevistos, de forma que el riesgo de la inversión privada sea el menor posible y se traslade a los consumidores. Éste es el origen del desastre del proyecto El Castor, que debía ser el depósito de gas natural más grande de España y que se paralizó por los terremotos que provocaba y que acabaremos pagando durante treinta años.

Afirmas que en España existe un exceso de infraestructuras de gas, con mayor capacidad de la que sería necesaria, y que proyectos como el MidCat no son convenientes ¿A qué se debe ese sobredimensionamiento?

Albert Banal Estañol durante la presentación de su estudio en MadridLa infraestructura de transporte y de importación, es decir, las plantas de gas natural licuado (GNL) y los gaseoductos transfronterizos, fue construida en base a las previsiones de demanda durante la primera década del 2000, en las que se predecía una tendencia creciente del consumo de gas natural. Sin embargo, el consumo de gas en España alcanzó su punto álgido en 2007 y desde entonces ha mantenido una tendencia entre estable y decreciente.

Las previsiones actuales contemplan un decrecimiento progresivo, que se verá acelerado por los objetivos energéticos y climáticos. El MidCat ayudaría a solucionar un problema a corto plazo para convertirse en un problema más a la larga, tanto en lo que se refiere al pago como a la descarbonización y la transición energética.

"El MidCat ayudaría a solucionar un problema a corto plazo para convertirse en un problema más a la larga, tanto en lo que se refiere al pago como a la descarbonización y la transición energética"

¿Los consumidores finales son los que acaban asumiendo los costes de este exceso de gasto?

Efectivamente, el regulador del mercado, la Comsión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), calcula anualmente la retribución que debe recibir la empresa que posee y opera la red, Enagas, y divide esa cantidad de dinero entre los consumidores de gas. Esta tarifa o peaje se paga en el recibo del gas. Según el propio regulador, para los consumidores domésticos, los peajes y cargos  suponen, normalmente, la mitad del coste de la factura.

¿Cómo valoras la reciente propuesta de medidas de la Comisión Europea como plan de choque energético para reducir la subida de precio de la electricidad y obtener recursos adicionales?

Lo cierto es que ninguna de las medidas, a excepción de la de reducir la demanda, es ideal: todas tienen inconvenientes. Está claro que, a largo plazo, lo que debemos hacer es reducir la demanda de energía y sobre todo la dependencia del gas y los combustibles fósiles. Reducir la demanda a corto plazo es complicado, a menos que sea a través de restricciones. Pero, a pesar de no existir ninguna medida que sea ideal, es evidente que debemos hacer algo. Estos precios tan desorbitadamente altos están teniendo un enorme impacto en las empresas y hogares, y sobre todo en los hogares más vulnerables. Si no hacemos nada, este invierno puede ser terrible.

"Estos precios tan desorbitadamente altos están teniendo un enorme impacto en las empresas y hogares, y sobre todo en los hogares más vulnerables"

Una de las medidas propuestas es reducir el 5% del consumo de electricidad durante las horas punta de demanda, y una reducción general del 10% más a la larga…  ¿Lo ves factible? ¿Empresas y particulares podrían cumplirlo?

Reducir la demanda es difícil y sobre todo a corto plazo. De los tres objetivos 20-20-20 que tenía la Unión Europea para el 2020 (reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 20%, aumentar la cuota de uso de energías renovables hasta el 20% y mejorar la eficiencia energética en un 20%), el de la eficiencia energética, es decir, reducir el consumo, fue el más difícil de conseguir. Pero podemos hacer muchas cosas, como mejorar los aislamientos en los edificios y racionalizar el uso del aire acondicionado en verano y la calefacción en invierno. Los gobiernos deben combinar incentivos y penalizaciones, es decir zanahoria y palo, para conseguirlo.

¿Poner un tope al precio de la electricidad generada por las renovables y las nucleares puede reducir los incentivos para invertir en estas energías limpias, en un futuro?

Sí, el tope en el precio podría reducir los incentivos a invertir en renovables. Pero los incentivos son tan altos, que incluso si los precios no son más altos que estos topes de los que se está hablando (200 EUR/MW), la inversión en renovables sigue siendo rentable. Las subastas de renovables de los últimos años han demostrado que las energías renovables pueden llegar a tener costes muy bajos, en torno a los 30 EUR/MW. Las nucleares yo no las consideraría limpias, y lo que está claro es que no debemos invertir más en ellas.

¿El impuesto que prevé gravar el 33% de los beneficios extraordinarios de las compañías de combustibles fósiles, encontrará grandes reticencias dentro del sector?

Evidentemente esta tasa producirá rechazo dentro del sector. Dirán que ya pagan impuestos y que es injusto porque han realizado inversiones basadas en los impuestos existentes. Dirán también que, a largo plazo, esto afectará al riesgo del negocio, y por tanto, a las inversiones. Pero estos impuestos aliviarían la situación de los fondos públicos, agotados a causa de la pandemia, y permitirían poder ayudar a las familias y a las empresas en situación de vulnerabilidad. Puede ser la medida menos mala o una de las menos malas entre las que deberemos tomar. La idea de estas tasas en los beneficios extraordinarios es dirigirse a las empresas que han tenido la suerte de beneficiarse de una situación de la que no son responsables, es decir, de una situación extraordinaria.

"La idea de estas tasas en los beneficios extraordinarios es dirigirse a las empresas que han tenido la suerte de beneficiarse de una situación de la que no son responsables"

 ¿La guerra en Ucrania ha sido el desencadenante para ver que no hay más remedio que reducir la dependencia del gas y de los combustibles fósiles?

¡Totalmente! Sólo hay tres formas de evitar la dependencia del gas y de los combustibles fósiles y futuras crisis como ésta: renovables, renovables y más renovables.

¿Una posición tan dominante como la de Rusia en cuanto al gas, debe evitarse en cualquier mercado energético?

Sí, esto es uno de los tres principales objetivos que debe tener la política energética: garantízar el suministro, es decir, tener, la seguridad de que la energía estará disponible cuándo y dónde se la necesite (los otros dos principales objetivos serían asequibilidad/competitividad y la descarbonización). En este sentido, las leyes españolas de la década de 2000 obligaron a la industria a diversificar las fuentes de gas, debido a las tensiones con Argelia. No se ha hecho lo mismo en otros países de Europa, como en Alemania, con el gas proveniente de Rusia, y ahora estamos sufriendo sus consecuencias.

¿Todo ese terremoto puede acabar ralentizando la transición energética? ¿El hecho de que la UE incluyera la energía nuclear y el gas dentro del pack de las energías verdes y renovables no va en contra?

Todo lo contrario. Creo que esta crisis ha dejado claro que debemos apostar, aún más, por las renovables y por la transición energética. Lo que sí es un freno a la transición energética, y una mala noticia, es que la UE haya acabado considerando, por presiones políticas, la nuclear y el gas como energías verdes, en contra de todos los criterios técnicos.

¿Las nuevas infraestructuras que se creen en el ámbito energético deberían basarse todas en el desarrollo sostenible? ¿En qué punto se encuentra la tecnología que debe permitir obtener los objetivos de cero emisiones?

Toda inversión debería estar, a partir de ahora, focalizada sin lugar a dudas en la sostenibilidad. No sabemos todavía cuáles serán las tecnologías dominantes en el futuro mercado eléctrico. Pero lo que sí sabemos es que pasaremos de un sistema eléctrico vertical, centralizado y unidireccional, a un sistema eléctrico horizontal, descentralizado, distribuido y bidireccional, en el que todos, incluidos los hogares, deberemos ser partícipes activos.

"Pasaremos de un sistema eléctrico vertical, centralizado y unidireccional, a un sistema eléctrico horizontal, descentralizado, distribuido y bidireccional, en el que todos, incluidos los hogares, deberemos ser partícipes activos"

Las diferentes iniciativas y proyectos para fomentar la autosuficiencia energética y el empoderamiento del consumidor, ¿cómo se verán afectadas por toda esta situación?

La autoproducción individual y compartida, así como las comunidades energéticas, saldrán reforzadas de esta crisis. La transición energética y el empoderamiento ciudadano son las soluciones a las crisis energéticas como ésta. Debemos conseguir que todo el mundo se dé cuenta de que el futuro pasa por una participación activa de las personas.

 

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