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Los donantes: el alma de la biblioteca de la Universidad

Los donantes: el alma de la biblioteca de la Universidad

El actual fondo de la Biblioteca/CRAI de la UPF, formado por más de 600.000 monografías, no podría ser una realidad sin las donaciones bibliográficas desinteresadas que hacen particulares y entidades.

02.12.2016

 

"Sin los donantes, la actual biblioteca de la UPF no sería lo que es, ni desde el punto de vista cualitativo ni desde el punto de vista cuantitativo". Así de contundente se muestra la actual directora de la Biblioteca/CRAI de la Universidad Pompeu Fabra, Montserrat Espinós, que destaca la calidad y la pertinencia de los fondos donados.

La UPF, en el marco de la conmemoración del 25º aniversario realizada a lo largo del curso 2015-2016, organizó un acto de agradecimiento a los donantes, que tuvo lugar el 14 de abril en el campus de la Ciutadella. Este acto se hizo coincidir con la inauguración de la exposición "Excluido de préstamo. El fondo desconocido de la Biblioteca de la UPF", que se pudo visitar del 14 de abril al 20 de mayo del 2016.

Sin los donantes, la biblioteca de la UPF no sería lo que es

Las donaciones suponen aproximadamente el 40% del total de 578.000 monografías en formato físico que incluye actualmente el fondo de la Biblioteca, que se completan con unas 31.000 monografías de acceso remoto en soporte electrónico, 13.000 títulos de colecciones de revistas en papel y 20.000 títulos de revistas electrónicas. Según Montserrat Espinós, si no hubiera sido por esta fórmula, los volúmenes dados -muchos de ellos de un gran valor- difícilmente habríajn podido ser adquirirlos por la institución.

Javier Aparicio Maydeu, profesor del Departamento de Humanidades, director del máster en Edición del UPF-BSM y delegado de Cultura de la Universidad, afirma que "los libros que tenemos en la UPF, que es una universidad muy joven, están por encima de lo que significa una institución de 25 años; es decir, tenemos una biblioteca de un valor infinitamente superior a la que correspondería a una universidad que sólo hace 25 años que existe. Los donantes, que tienen mucho que ver, han hecho un milagro: convertir, en poco tiempo, una biblioteca que tenía que crecer poco a poco en una de muy valiosa".

Dar el fondo particular a la Biblioteca de la UPF

¿Qué lleva a una persona a donar su colección de libros, completada a lo largo de muchos años, y de un gran valor personal, a una institución como es la UPF? Para José María Micó, profesor del Departamento de Humanidades y donante de un fondo de aproximadamente 12.000 volúmenes en varias etapas a partir del año 2006 (una colección de una calidad extraordinaria, seleccionada bajo rigurosos criterios académicos), fue una decisión dura: "Me lo estuve pensando mucho, fue difícil, pero finalmente lo hice con una gran determinación".

En la biblioteca mis libros hacen un servicio, mucho más que cuando los tenía en casa

El profesor Micó explica las razones: "Una parte de las obras de temática medieval que tenía ya no las utilizaba, porque había cambiado de tema de investigación. Además, que una biblioteca de una universidad pública como es la UPF pudiera estar bien dotada de una parte de la literatura española de los siglos XV, XVI y XVII, y de otras literaturas europeas, que es el contenido del fondo, me hizo decidir". Y concluye: "Me hace mucha ilusión que en la biblioteca de la Universidad haya un Fondo Micó, con libros que la gente utiliza y pide en préstamo, y que hacen un servicio, mucho más de lo que hacían cuando yo los tenía a casa".

El caso de la donación de los hermanos Alòs-Moner (Pilar, María, Montserrat, Ramon y Adela d'Alòs Moner i Vila) es un poco diferente. Se trata de la biblioteca familiar creada por su abuelo, Ramon d’Alòs-Moner i de Dou, con aportaciones de familiares anteriores y posteriormente de su hijo Luis. Se efectuó el año 2010, y está formada por unos 20.000 volúmenes, un 10% de los cuales, aproximadamente, son de los siglos XVI al XIX. Temáticamente, es un fondo humanístico, en gran parte de creación y crítica literaria y también de temática religiosa, destacando especialmente libros de -y sobre- Dante Alighieri y Ramon Llull.

La Pompeu Fabra fue la que nos ofreció mejores garantías

"Consultamos un experto, Amadeu Pons, de la UB, y nos sugirió que sobre todo teníamos que evitar dispersar el fondo, y la UPF fue la que nos ofreció mejores garantías", afirma Adela d'Alòs-Moner, actualmente presidenta de la Fundación Biblioteca Social. "Era una biblioteca con un número considerable de documentos, y pensamos que tenía un gran interés para que se puedan consultar públicamente. Así se ponía al alcance de todos un fondo que sólo conocían los especialistas, sobre todo de Dante y Ramon Llull", comenta.

Adela d'Alòs-Moner, que por su trayectoria profesional está muy vinculada al ámbito bibliotecario, afirma que esta fórmula se está consolidando: "Me gustaría no equivocarme, pero creo que las donaciones han ido creciendo con los años. En la medida en que se ha invertido en bibliotecas y se garantizan servicios que hace unos años éstas no daban, los particulares confían más en ellas".

Y es que este mundo ha evolucionado mucho, últimamente. En cuanto la Biblioteca de la UPF, su directora, Montserrat Espinós, apunta la gran transformación que ha sufrido: "Nuestro modelo ha cambiado: nos hemos convertido en una biblioteca híbrida, que combina el papel y el soporte electrónico, y hemos pasado a ser un centro de recursos, que da servicios a todos los colectivos de la comunidad universitaria. Nada que ver con la biblioteca clásica, que servía de almacén de documentación".

Inauguración de la exposición "Excluido de préstamo: el fondo desconocido de la Biblioteca de la UPF"

 

El caso de Jordi Llovet, una donación especial

"Yo he dado A la UPF prácticamente todo lo que tengo: no sólo los libros, que son cerca de 40.000 volúmenes, sino también la pinacoteca, la discoteca, los muebles, etc. No tengo herederos, y como dijo Walter Benjamin, no hay mejor destino para una biblioteca que una institución pública, como es la UPF, donde todo el mundo podrá disfrutar de ella". Este profesor emérito de literatura comparada de la UB, escritor, traductor y crítico literario, confiesa que "la UPF ha demostrado que tiene mucho cuidado de los fondos bibliográficos que recibe".

Pero esta donación, formada por obras sobre todo de teoría y crítica literaria, lingüística, historia, teoría e historia del arte y filosofía, es especial, ya que se hará efectiva en términos de "mortis causa": la biblioteca de momento la tiene Jordi Llovet, pero pasará a disposición de la UPF cuando él falte, tal como dice el acta notarial que se hizo. "De momento tengo los libros en usufructo, porque no podría vivir sin su presencia, pero todos ellos están destinados a terminar en esta universidad", afirma.

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