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¿Son la defensa de los animales y la defensa medioambiental compatibles?

¿Son la defensa de los animales y la defensa medioambiental compatibles?

Es el debate que recoge un conjunto de artículos publicados en febrero en la revista American Behavioral Scientist, coordinado por Núria Almiron y Catia Faria, investigadoras del UPF-Centre for Animal Ethics (UPF-CAE), con el apoyo del proyecto de investigación THINKClima y el centro de estudios UPF-CAE.

18.03.2019

 

La compatibilidad entre la defensa del medio ambiente, por un lado, y la defensa de los animales, por otro, es un tema controvertido que ha sido poco explorado. Con el apoyo de THINKClima y el UPF-CAE, un número especial de la revista American Behavioral Scientist tiene como objetivo aportar datos y reflexión en torno a la defensa ambiental y animal. El monográfico ha sido coordinado por Núria Almiron, codirectora del UPF-Center for Animal Ethics (UPF-CAE) y miembro del Departamento de Comunicación de la UPF, conjuntamente con Catia Faria, miembro del consejo científico del UPF-CAE e investigadora postdoctoral de la Universidad de Minho (Portugal).

Controversia entre la ética ambiental y la ética animal

Históricamente, la defensa del medio ambiente y la defensa de los animales se basan en dos enfoques radicalmente diferentes. Por un lado, el enfoque de la ética ambiental justifica el sacrificio de algunos individuos para preservar el equilibrio de los ecosistemas; y, por otro lado, la postura de la ética animal enfatiza consideraciones morales a partir del hecho de que los animales no humanos son individuos sensibles. Desde la ética animal, la perspectiva de la ética ambiental con respecto a los animales no humanos es vista como una forma de discriminación especista.

Una reflexión de la relación entre la ética ambiental y la ética animal desde los ámbitos de la filosofía, el activismo, la comunicación, la sociología y la psicología

Para debatir esta cuestión, el Centro de Ética Animal (UPF-CAE) y el proyecto de investigación THINKClima, ambos liderados por la Universidad Pompeu Fabra, coorganizaron en Barcelona un panel internacional en septiembre de 2017 con el título: "¿Son la defensa de los animales y la medioambiental compatibles?". El número especial de la American Behavioral Scientist incluye las ponencias que se presentaron en este acto así como nuevas aportaciones complementarias. El resultado es una reflexión de la relación entre la ética ambiental y la ética animal desde los ámbitos de la filosofía, el activismo, la comunicación, la sociología y la psicología.

En su artículo, Catia Faria y Eze Paez defienden que la ética animal y la ética ambiental son incompatibles debido a las diferentes consideraciones morales e implicaciones normativas en las que se basan cada una. Para Faria y Paez, "podemos apoyar a una de las dos posiciones, pero no ambas a la vez". Así, las perspectivas ambientalistas conducen a un dilema sin solución: o bien son inconsistentes o bien tienen consecuencias inaceptables para los humanos. Además, no reconocen la importancia del sufrimiento de los animales salvajes. Por este motivo, Faria y Paez concluyen que se debe rechazar el ecologismo y apoyar cualquier perspectiva de la ética animal.

En contra de Faria y Paez, Lisa Kemmerer defensa en su trabajo la compatibilidad de las luchas animal y ambiental con argumentos holísticos que incorporan la naturaleza interconectada del universo y se inspiran en el ecofeminismo, las filosofías orientales e indígenas y la ciencia. La filósofa canadiense señala cuestiones como el cambio climático y la superpoblación humana como excelentes ejemplos en que ecologistas y activistas de los derechos de los animales deberían cooperar. En lugar de centrarse en lo que los separa, "que es minúsculo", los dos movimientos deberían "centrarse en lo que comparten y unir fuerzas", concluye Kemmerer.

A su vez, Núria Almiron contribuye a este debate examinando el tema desde el punto de vista de la compatibilidad argumental a la hora de hacer activismo por la defensa animal. En concreto, la autora recoge las principales teorías y evidencias empíricas que mejor apoyen o refuten el uso de argumentos medioambientales para la defensa de los animales no humanos desde una perspectiva no especista y abolicionista. "Hay argumentos fuertes para todas las posturas pero, si queremos obtener cambios de comportamiento a largo plazo, el uso de argumentos verdes parece tener más inconvenientes", concluye Almiron.

Laura Fernández, centrándose también en el activismo, aborda en su artículo una revisión bibliográfica de la investigación disponible en comunicación visual estratégica para la liberación animal y la defensa del medio ambiente, poniendo énfasis en la industria de la agricultura animal. "De acuerdo con la literatura publicada, hay argumentos razonables para creer que emplear imágenes de animales sufriendo en las granjas (incluyendo imágenes de violencia explícita que provoquen choques morales) es una herramienta no sólo efectiva sino también ética para acabar con la opresión especista y mitigar el cambio climático", afirma Fernández.

Vasile Stănescu critica la visión idealizada de la agricultura como retorno a un tiempo anterior de supuesta sencillez y "naturalidad" del movimiento locavore (que promueve comer sólo alimentos locales). Por Stănescu, la carne producida "humanamente" no es una estrategia ecologista viable, sino un retorno imaginario a un tiempo "edénico" que nunca existió. Este movimiento apela a una falsa representación de la naturaleza, que, precisamente porque es artificial, "requiere una intervención humana constante y continua". Comer carne producida localmente o más "humanamente" no tiene que ver con la sostenibilidad, concluye Stănescu, sino con el fetichismo.

Desde la psicología social, Daniela R. Waldhorn afirma que la psicología ha situado siempre las relaciones entre humanos y animales salvajes dentro de la psicología medioambiental, representando los animales salvajes como meros componentes de la naturaleza. Aunque este enfoque es adecuado para fines ambientales y de conservación, la autora argumenta que "fracasa a la hora de conseguir que los humanos vean los animales como individuos con capacidad para experimentar bienestar propio". Waldhorn defiende que los animales no humanos merecen ser sujetos de la investigación psicosocial.

Artículos que conforman este número especial:

Almiron, N. & Faria, C. (2019). Environmental and Animal Defense. (Introducción de las editoras)

Faria, C. & Paez, E. (2019). It’s Splitsville: Why Animal Ethics and Environmental Ethics Are Incompatible.

Kemmerer, L. (2019). The Interconnected Nature of Anymal and Earth Activism

Almiron, N. (2019). Greening Animal Defense? Examining Whether Appealing to Climate Change and the Environment Is an Effective Advocacy Strategy to Reduce Oppression of Nonhumans

Fernández, L. (2019). Using Images of Farmed Animals in Environmental Advocacy: An Antispeciesist, Strategic Visual Communication Proposal

Stanescu, V. (2019). Selling Eden: Environmentalism, Local Meat, and the Postcommodity Fetish

Waldhorn, D. (2019). Toward a New Framework for Understanding Human–Wild Animal Relations

 

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