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“Hemos adquirido una visión más global sobre cómo es el día a día en un proyecto de investigación”

“Hemos adquirido una visión más global sobre cómo es el día a día en un proyecto de investigación”

El equipo de estudiantes de los grados de Biología Humana e Ingeniería Biomédica de la UPF presentó su proyecto en la competición internacional de biología sintética iGEM.

22.11.2018

 

El equipo iGEM Barcelona presentó su proyecto el pasado 26 de octubre en el Giant Jamboree, el acontecimiento anual que cierra la competición iGEM (International Genetically Engineered Machine) en Boston, Massachusetts.

Los estudiantes consiguieron una medalla de oro, un reconocimiento concedido por cumplir un conjunto de requisitos, y también han sido nominados a mejor modelo computacional, mejor sistema de medida, mejor parte “biobrick” compuesta y caracterizada, y a mejor proyecto terapéutico.

El grupo ha contado con el apoyo del Departamento de Ciencias Experimentales y de la Salud (DCEXS) y con el Departamento de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (DTIC) de la UPF, así como del Centro de Regulación Genómica (CRG).

 

—¿Cómo surgió la idea de presentarse a la competición?

Conocimos la competición iGEM gracias a la presentación que hizo el equipo anterior, antes no habíamos oído hablar de ella. Allí nos encontramos con otros compañeros interesados y un grupo de cinco estudiantes de Biología Humana planteamos hacer un equipo. Desde entonces se han ido personas y también han llegado nuevas. Nos dimos cuenta de que para nuestro proyecto necesitábamos un equipo multidisciplinario para poder llegar a todos los objetivos que nos planteamos. Entonces presentamos nuestra idea a los compañeros de Ingeniería Biomédica, les invitamos a participar y dos estudiantes más se apuntaron. 
 

—¿Cuáles eran los objetivos principales de vuestro proyecto? 

Nuestro objetivo principal era hacer un “proof of concept” de un probiótico para prevenir la metástasis. De este modo, poder conseguir una bacteria con el metabolismo de degradación de ácidos grasos de cadena larga optimizado, capaz de degradar más ácidos grasos y utilizarlos como fuente de energía. 

—¿Qué destacaríais de lo que habéis aprendido?

Esta experiencia ha sido una gran oportunidad para aprender, no solo sobre ciencia, nuestro proyecto ha incluido ámbitos muy variados. En poco tiempo, hemos trabajado diferentes habilidades, desde organizarnos mejor a aprender a hacer presupuestos. También hemos hecho comunicación científica y divulgativa mediante pósters, presentaciones, un vídeo o una página web. Por otro lado hemos adquirido una visión más global sobre cómo es el mundo real de un grupo de investigación y esto nos ha permitido ser conscientes de la importancia de la tarea de buscar financiación, que ha sido uno de los grandes retos al que nos hemos enfrentado. Además, el proyecto también nos ha permitido saber qué nos gusta más y menos y esto nos puede ayudar a pensar en nuestro futuro profesional.

Esta experiencia ha sido una gran oportunidad para aprender, no solo sobre ciencia, nuestro proyecto ha incluido ámbitos muy diferentes. 

—¿Qué os ha aportado tener un equipo multidisciplinario?

Nos ha permitido aprender mucho los unos de los otros y enfocar el proyecto desde diferentes visiones. También nos ha acercado al mundo real, ya que los grupos de investigación están formados por personas que tienen formaciones diferentes y te tienes que acostumbrar a entender los otros puntos de vista. También hemos podido formarnos en ámbitos que no habíamos tocado durante la carrera porque a pesar de que hubo división de tareas todos participamos en cada uno de los procesos.

—¿Cómo veis el futuro de vuestro proyecto?

Todos estamos muy contentos con lo que hemos conseguido, poder conseguir el “proof of concept”, ir a Boston y que nuestro proyecto fuera reconocido. Si surge una buena oportunidad para continuar e invertir en el proyecto, sería muy interesante, pero hoy por hoy pensamos que hemos logrado nuestro objetivo. Nos gustaría poder seguir desarrollando el proyecto, ir a por todas, pero todos hemos valorado que ahora nos interesa seguir formándonos. Por otro lado, es muy difícil disponer del espacio, el tiempo y el apoyo necesarios, pero nunca se sabe si se podría retomar más adelante. 

Nos ha permitido ser conscientes de la importancia de la tarea de buscar financiación, que ha sido uno de los grandes retos que hemos afrontado.

—¿Cómo valoráis vuestra experiencia en el Jamboree en Boston?

Fue increíble, éramos 340 equipos, alrededor de 5500 participantes más los jueces y los voluntarios. Fue la recompensa a todo nuestro trabajo. Ver lo que habían hecho los otros equipos de estudiantes, compartir la experiencia y aprender los unos de los otros. En el congreso pudimos asistir a charlas de universidades como Harvard, Yale, MIT o el Imperial College de Londres y fue impresionante ver que universidades tan potentes habían hecho proyectos parecidos al nuestro. Encontramos muy enriquecedor ver como personas de diferentes lugares del mundo pueden lograr objetivos muy parecidos. Una de las cosas que más nos impresionó fue la presencia de equipos pre-universitarios con proyectos de mucha calidad.

—¿Qué aconsejaríais a estudiantes que se quieran presentar a próximas ediciones del concurso?


Lo más importante de todo es que se organicen muy bien desde el principio, la coordinación y el “team-building” del equipo es muy importante. Además, se tendrían que asegurar de tener el apoyo institucional, económico y que disponen de un espacio, preferiblemente solo para ellos. Nuestro proyecto no habría sido posible sin la ayuda de nuestros cuatro instructores: Eva Gonzalez, Avencia Sánchez-Mejías, Marc Güell y Sergi Aranda. También queremos destacar la ayuda de Javier Macía, que nos dejó su laboratorio para hacer una parte experimental, y de Regina López, que nos ha ayudado mucho con la gestión. Por eso mismo también es muy importante tener unos buenos instructores y una buena organización de reuniones para seguir el desarrollo del proyecto. 

Fue muy enriquecedor ver cómo eprdonas de diferentes lugares del mundo puede conseguir objetivos parecidos. 

—¿Cuáles pensáis que son las ventajas o potencial y riesgos del uso de la edición genética para desarrollar probióticos modificados?


Pensamos que el mundo de los probióticos tiene un gran potencial, en iGEM hubo varios grupos que apostaron por ideas similares a la nuestra, aplicar la edición genética para crear un probiótico genéticamente modificado para curar una enfermedad. Creemos que los probióticos abrirán una nueva puerta para desarrollar tratamientos por muchas enfermedades, aún así la gran limitación es la bioseguridad. Uno de los pilares de nuestro proyecto se ha basado en proponer alternativas para evitar que la bacteria que hemos diseñado influya de forma negativa a otras especies comensales del entorno intestinal. Se común que las bacterias intercambien genes entre ellas. Si esto sucede con los genes que nosotros hemos editado en nuestra especie terapéutica, habría un riesgo de perturbar el microbioma. Nosotros hemos propuesto un mecanismo para evitar que esta comunicación pueda suceder.

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