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1. Presentación

Una sacudida inesperada

Nadie preveía la magnitud de todo lo que ha pasado. Desde la detección del primer caso de COVID-19 en el mundo, a mediados de diciembre, hasta el cierre de los campus de la Universidad Pompeu Fabra y del resto de universidades catalanas, el pasado 13 de marzo, han transcurrido menos de 90 días. Menos de tres meses para que un virus que, inicialmente, se percibía como poco agresivo se haya esparcido por el planeta de manera incontrolada, haciendo que miles de millones de personas hayan tenido que confinarse en sus hogares.

Menos de tres meses para constatar una única certeza, y es que el mundo no será igual después de la aparición del coronavirus SARS-CoV-2. Esta es la única certeza que nos deja. Los interrogantes sobre cómo afectará la humanidad son numerosos y enormes, tanto en aspectos sociales, como económicos y culturales.

De momento, las consecuencias inmediatas en el caso concreto de las universidades son notables. Ha obligado a suspender toda la docencia presencial hasta final de curso, como mínimo, y ha modificado todo el sistema, de arriba a abajo. El cambio ha sido abrupto y repentino, prácticamente de un día para otro, y ha tensionado todas las instituciones, conscientes de que el objetivo es que el curso académico siga adelante de la mejor manera posible.

A menudo, las crisis como la actual hacen aflorar oportunidades que no imaginábamos. En este caso, por ejemplo, alinear de golpe a toda la comunidad de la UPF en torno a la necesidad de explorar y de explotar con más eficiencia y eficacia el aprendizaje en línea.

En la UPF, el objetivo ha sido pasar de la manera más ágil y eficiente posible de una docencia presencial a una de no presencial. Y se ha conseguido gracias a unos equipos humanos que se han volcado, conscientes de la situación excepcional en que nos encontramos, y a unos estudiantes que son perfectamente conocedores del momento que les toca vivir. También gracias a la transformación digital de la Universidad, planificada estratégicamente y ejecutada durante los últimos diez años, y que ha permitido disponer de entornos accesibles, flexibles y escalables.

A menudo, las crisis como la actual hacen aflorar oportunidades que no imaginábamos. En este caso, por ejemplo, alinear de golpe a toda la comunidad de la UPF en torno a la necesidad de explorar y de explotar con más eficiencia y eficacia el aprendizaje en línea. Este es un camino por donde paseábamos a buen ritmo gracias al proyecto EDvolució. Ahora, tenemos la oportunidad de acelerar algunos aspectos y encarar un nuevo reto.

Tira cómica revista UPF360