9. desde el campus

La Clínica Jurídica de la UPF: un punto de encuentro entre la justicia social y la innovación en derecho

Se trata de una iniciativa solidaria de aprendizaje-servicio impulsada por la Facultad de Derecho y dirigida a personas o colectivos vulnerables, que se puso en marcha el curso 2018-2019

Clínica jurídica

Solidaridad, sensibilidad, justicia social, respeto a los derechos humanos, innovación jurídica y docente, defensa pro bono (gratuita), voluntariado y aprendizaje-servicio son algunos de los valores que se conjugan dentro de la Clínica Jurídica de la UPF, una iniciativa en el marco de la Facultad de Derecho que se puso en marcha el mes de noviembre de 2018, y que durante el curso pasado atendió un total de trece casos.

La Clínica Jurídica de la UPF se dirige a colectivos y a personas en situación de vulnerabilidad que, por sus capacidades económicas, no tienen medios para conseguir un asesoramiento jurídico adecuado a su situación. Con el principal objetivo de aproximar la Facultad de Derecho a la sociedad, está integrada por estudiantes, profesores, Alumni y abogados voluntarios, y tiene las puertas abiertas a todo el que quiera hacer un voluntariado social en la Universidad.

“La UPF, inspirada en los países anglosajones, tiene un modelo de clínica jurídica de defensa”

“La UPF, inspirada en los países anglosajones, en los que nacieron las clínicas jurídicas a principios del siglo XX, tiene un modelo de clínica jurídica de defensa, es decir, que tiene la voluntad de ayudar a los estudiantes a entender cómo funciona la defensa de una persona en un contexto real", explica Anna Caballé Martorell, decana de la Facultad de Derecho y profesora de Derecho Romano.

En España, las clínicas jurídicas se pusieron en marcha ya entrado el siglo XXI. Actualmente hay 27, agrupadas dentro de la Red Española de Clínicas Jurídicas; pero pocas se basan en este modelo de defensa, al estilo norteamericano: la mayoría se limitan a hacer una labor de asesoramiento y de elaboración de informes, sin ir más allá.

"En la UPF, los estudiantes trabajan sobre casos reales, asesorados por expertos, académicos y abogados, en colaboración con ONG y entidades sin ánimo de lucro, y este aprendizaje revierte directamente en favor de la sociedad, permite devolver a la sociedad lo que ella nos ha dado", destaca Anna Caballé.

“El impacto de la Clínica Jurídica es doble: académico y social”

Y es que el impacto de la Clínica Jurídica, según afirma su director, Maurici Pérez Simeón, profesor de Derecho Romano y Derecho Comparado de la UPF, se puede considerar doble, académico y social: "Desde el punto de vista académico, la Clínica Jurídica posibilita al estudiante ver el derecho en acción, participar en la defensa de un caso verídico. Desde el punto de vista social, permite dar un asesoramiento jurídico adecuado a aquellas personas que, por cualquier motivo, no tienen acceso a ello", remarca.

Para cubrir todos estos frentes, y aparte de la decana y el director, la Clínica Jurídica consta de las seis secciones y coordinadores siguientes (muchos de ellos Alumni UPF): Atención a la ciudadanía (Elena Roselló Cherigny y Tomás Gabriel García Micó, profesores del Departamento de Derecho); Relaciones con ONG (Oriol Valentí, abogado y profesor del Departamento de Derecho); Cumplimiento normativo (Gabriela Boldó, abogada y coordinadora académica del máster en Abogacía de la BSM-UPF), Seminario permanente (Alberto Carrio, profesor del Departamento de Derecho); Comunicación (Adrián López, abogado), y Comunicación internacional (Kate Ewing, abogada, y Gisela Guarí, traductora).

Trece casos admitidos, dos de los cuales en fase de demanda judicial

Durante el primer curso en que la Clínica Jurídica ha estado en funcionamiento, ha admitido un total de trece casos, once de los cuales se encuentran en fase de estudio, y dos en fase de demanda judicial (uno de estos casos se ha desdoblado, y hay dos demandas vinculadas a un solo caso).

El primer caso que entró en fase de demanda judicial se trata del asunto "Derecho de familia: pareja de hecho y filiación no matrimonial", en el que una chica joven embarazada y con pocos recursos fue expulsada por la fuerza del domicilio familiar por su pareja, con motivo de haberse negado a interrumpir la gestación.

El segundo caso con demanda es el asunto "Ley de segunda oportunidad: concurso de persona física con deudas de derecho público": dos personas sin recursos se encontraron en situación de insolvencia por deudas con la intención de que un juzgado ordene la cancelación y les permita recomenzar su vida laboral.

“Hay once casos en fase de estudio, de casuística muy variada”

En cuanto a los once casos en fase de estudio, la casuística es muy variada: discriminación por razón de género en el arbitraje deportivo de una federación catalana; un chico con parálisis cerebral contra una empresa de transporte interurbano que se niega a hacer las obras de adaptación para hacer accesible la estación de autobuses de un pueblo; una ONG que se ha visto discriminada por razones ideológicas por un instituto municipal.

Otros casos son los de unos realquilados del Raval a quien el propietario intenta echar injustamente después de 25 años de vivir en un piso; un caso de segunda oportunidad de una señora fuertemente endeudada con la Agencia Tributaria, o dos casos centrados en menores extranjeros no acompañados "menas", en los que la Generalitat tiene la tutela de hecho pero no llega a constituir una tutela formal: esto les impide tener los beneficios de los extutelados al cumplir 18 años, por lo que pueden disfrutar de permiso de residencia, pero no de permiso de trabajo.

¿Qué tipo de casos admite la Clínica Jurídica y como se tramitan?

En la medida de lo posible, y más allá de un primer nivel en el que presta un servicio de orientación jurídica básica a las personas y las entidades que se dirigen a ella, selecciona los casos que entran dentro de su circuito en función de que tengan un especial interés académico y social: "Intentamos encontrar un equilibrio entre el interés del caso, su viabilidad y la necesidad de la persona", apunta Maurici Pérez Simeón.

Clinica jurídica

Sobre los once casos en fase de estudio, el director explica que "tendremos que decidir a principios de este curso 2019-2020 cuáles se incorporan a demanda judicial; posiblemente serán dos o tres. El resto de casos esperamos resolverlos sin necesidad de ir a juicio, en una fase de negociación, o bien el dictamen previo será desfavorable a la vía judicial, para concluir que no se cumplen los requisitos necesarios para poder tener opciones razonables de ganar".

“Nuestro ideal es que la sentencia pueda cambiar algún punto del derechp que no funciona”

En relación con los casos admitidos, Maurici Pérez Simeón añade que "nuestro ideal es que la sentencia pueda cambiar algún punto del derecho que no funciona. Queremos propiciar un cambio que obligue a reconsiderar una regla, que sean acciones con una trascendencia que vaya más allá de cada caso concreto y que creen un precedente", remarca.

Los casos que no tienen ningún tipo de recorrido ya no pasan a la comisión de estudio, que sólo admite los que ya se ve que tienen cierta viabilidad. Entonces, se crea un equipo de trabajo para cada caso admitido, formado por tres estudiantes (uno de los cuales es líder de grupo, la pieza clave, el impulsor, con el que interaccionará la dirección de la Clínica), un profesor y un abogado (esta última figura sólo se incorpora si el caso lo requiere). Finalmente, redactan un documento, en el que se evalúa cómo se puede proceder.

Un modelo generador de trabajos de fin de grado

Determinados casos son susceptibles de generar uno o varios trabajos de fin de grado (TFG), hechos por los estudiantes de último curso del grado en Derecho. "Aquellos casos que pueden tener un valor académico relevante se seleccionan, por lo que algunos de nuestros estudiantes pueden elaborar un trabajo de fin de grado a partir del aprendizaje de llevar un caso real", afirma Esther Farnós Amorós, jefa de estudios de la Facultad de Derecho.

Durante el curso 2018-2019, de los dos casos en fase de demanda judicial, han surgido un total de seis TFG

Durante el curso 2018-2019, de los dos casos actualmente en fase de demanda judicial, han surgido un total de seis TFG, tres para cada caso, que tienen el mismo formato que el resto de trabajos, con la única peculiaridad de que se hacen en el marco de un caso concreto. En cuanto al caso de la chica embarazada (en julio tuvo el hijo, y a finales de ese mismo mes la Clínica Jurídica interpuso la demanda), los estudiantes han elaborado tres TFG, de temática diversa y con directores diferentes, cada uno de ellos ha estudiado un aspecto complementario de la demanda.

En primer lugar, hay un TFG centrado en el tema de la filiación no matrimonial, un estudio sobre qué pasa cuando una chica queda embarazada y el padre no quiere reconocer la filiación, y cómo proceder para que haya un juez que la determine; en segundo lugar, otro TFG que analiza la problemática de la pareja de hecho cuando la convivencia cesa antes de los dos años, pero estando la chica embarazada; y finalmente, un tercer TFG, que estudia cuestiones de derecho internacional privado, porque el padre de la criatura es residente en el extranjero.

“Mi tarea ha sido demostrar que la persona es el padre de la criatura y las consecuencias que este hecho tiene para ella”

Gemma Novau, que el curso pasado estudió quinto del doble grado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE), fue la estudiante que hizo el TFG relacionado con la filiación no matrimonial (se le valoró con una nota de 9): "mi tarea ha sido demostrar que la persona es el padre del bebé y las consecuencias que este hecho tiene para ella. Se trata de un supuesto internacional, ya que esta persona tiene el patrimonio fuera de España, no quiere reconocer la niña como hija suya, y además no sabemos cómo reaccionará ante la demanda", explica la estudiante, que tuvo como tutora del TFG a la profesora Esther Farnós.

Clínica jurídica

Gemma ya ha finalizado el grado en Derecho y este curso 2019-2020 hará el trimestre que le queda para terminar el grado en ADE, que compaginará con el máster en Abogacía de la BSM-UPF. Su intención es continuar vinculada a la Clínica Jurídica, y si puede, quiere hacer el trabajo de fin de máster sobre uno de los asuntos admitidos, ya sea centrada en el mismo caso al que se ha dedicado hasta ahora o bien en otro. "Pienso que poder colaborar con la Clínica Jurídica como estudiantes es muy interesante, ya que nos permite analizar y conocer un caso verídico de derecho de familia, desde el principio hasta el final, y hacer un análisis integral del problema", afirma.

Los abogados, pieza fundamental

Esther Farnós destaca la labor que hacen los abogados, que da continuidad a todo el trabajo previo que han hecho los estudiantes en el marco de la Facultad: "Dado que los estudiantes aún no pueden defender casos, es muy importante la figura del abogado, que llevará el caso de manera gratuita (pro bono) ante la justicia".

La abogada que trabaja en el caso conjuntamente con Gemma, y ​​que preparó la demanda a partir de la información aportada por los tres TFG elaborados por los estudiantes, es Rosa Artigas, la persona encargada de llevar el procedimiento a los tribunales: "Los despachos de abogados deberían formar parte de la Clínica Jurídica porque creo que es una exigencia ética, inherente a nuestra profesión. Hay casos que son muy injustos, y que requieren nuestra intervención sin tener que esperar a si pueden tener un beneficio económico", asegura.

Según ella, la Clínica Jurídica representa una gran oportunidad para los estudiantes, que pueden tener una perspectiva teórica y práctica a la vez, a partir de un caso real: identificarlo, estudiarlo y ver cómo ese problema se transforma en otro procedimiento que llega a los tribunales y se resuelve. "La Clínica Jurídica es interesante tanto para la persona afectada, que tiene un problema que económicamente no puede resolver, como para la Universidad, en la medida que enseña unos valores a los estudiantes, sobre cómo hacer posible que la justicia llegue a todos", reflexiona.

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Participación de todos los voluntarios en las diferentes fases del procedimiento judicial

El provecho académico no se acaba cuando el caso entra en la vía judicial. Por ejemplo, según explica Maurici Pérez Simeón, en el caso de filiación no matrimonial, y una vez ya interpuesta la demanda, este septiembre, o a principios de octubre, se realizará una sesión pública abierta a todos los voluntarios de la Clínica Jurídica, con la intervención de un profesor de derecho civil y otro de derecho procesal. Con la demanda en frente, se analizará por qué se ha hecho de una determinada manera.

Posteriormente, cuando haya la audiencia previa, está previsto que se haga una proyección pública, con comentarios de un docente de derecho procesal, en el que se expliquen y razonen los argumentos de cada parte. "Nuestra idea es que todos participen un poco en todos los casos, aunque haya unas personas expresamente vinculadas a cada caso", apunta el director de la Clínica Jurídica.

Augmentar el flujo de entrada de nuevos casos

Uno de los principales objetivos para el curso 2019-2020 es consolidar y aumentar el flujo de entrada de nuevos casos interesantes, un proceso que requiere tiempo, y conseguir una masa crítica de entre diez y veinte que pasen a la fase de estudio. Hasta ahora, la entrada de casos se ha producido básicamente a través de ONG, una pieza esencial para el buen funcionamiento de la Clínica Jurídica. De momento, se colabora con una decena de estas organizaciones, y se prevé que la cifra continúe aumentando en el futuro.

Hasta ahora, la entrada de casos se ha producido básicamente a través de ONG

Una segunda vía de entrada ha sido a través de abogados que ya estaban llevando casos de manera pro bono y que han sido incorporados a la Clínica Jurídica; en menor medida, se han captado casos mediante peticiones hechas por la web, y también a partir del conocimiento de algún estudiante de la Universidad.

Como medida positiva para aumentar este flujo de casos, recientemente se ha llegado a un acuerdo con el Síndic de Greuges para que desde esta institución puedan informar a las personas que atienden, que tengan un perfil que cuadre con la Clínica Jurídica, para que conozcan sus servicios.

Algunas cifras del curso 2018-2019

13

Casos admitidos

100

Voluntarios

10

ONG colaboran

9

Despachos de abogados adheridos

Adhesiones, voluntariado y mecenazgo

La Clínica Jurídica de la UPF, una iniciativa solidaria sin ánimo de lucro que funciona con los recursos propios de la Universidad y el esfuerzo personal desinteresado, admite muchas maneras de participación y niveles de compromiso, tanto si se trata de una entidad pública o privada como a título individual. Así, esta vinculación puede ir desde la simple adhesión y apoyo a la iniciativa, pasando por el voluntariado y el mecenazgo.

Qualquier persona mayor de edad puede ser admitida como voluntaria

Las personas voluntarias, que se comprometan a dedicar parte de su tiempo, son necesarias para el funcionamiento de la Clínica Jurídica. Cualquier persona mayor de edad puede ser admitida como voluntaria, especialmente aquellas que tengan o hayan tenido vínculos con la UPF. Las tareas asignadas dependerán de las necesidades y la calificación: no sólo se necesitan juristas, sino también personas con conocimientos informáticos, expertos en comunicación y redes sociales y apoyo administrativo, entre otros.

Actualmente, la Clínica Jurídica cuenta con cerca de un centenar de voluntarios, la gran mayoría de los que estudiantes de grado (un 80%) y el resto, estudiantes de máster y abogados, sobre todo juniors. Entre los estudiantes, un 95% de los voluntarios son chicas, mientras que entre los despachos de abogados, hay más paridad.

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“Este primer curso de funcionamiento nos ha sido bastante difícil llegar a personas que no están vinculadas a la UPF. Lo que más nos falta son cuadros de liderazgo de grupo, personas que ya estén graduadas. Hasta ahora hemos tenido que situar en esta posición algunos estudiantes que se encuentran en el último curso de grado, que quizás no es lo más ideal; pero lo hecho bastante bien", reconoce Maurici Pérez Simeón.

En cuanto al mecenazgo, es un ámbito en el que la Clínica Jurídica está colaborando con UPFund, el servicio de la Universidad dedicado en este tema, a fin de desarrollarlo. Se trata de hacer donaciones que sirvan como recursos adicionales para determinadas actividades, como tareas de comunicación o para cubrir gastos (procuradores, peritos, traductores, etc.) que no se puedan conseguir gratuitamente a través de los profesionales voluntarios.

Esponsorización de costas judiciales y financiación

Capítulo aparte merece el programa de esponsorización de costas judiciales, que entraría en juego en los casos en que la Clínica Jurídica intenta hacer avanzar el derecho interponiendo ante los tribunales interpretaciones innovadoras de la normativa. Entonces existe el riesgo de que la persona afectada sea condenada a pagar las costas judiciales a la parte contraria, en el supuesto de que su reclamación no prospere, y por eso se necesitan personas o entidades que puedan comprometer a hacer frente a estas condenas.

“Necesitamos personas que acepten cubrir los riesgos de costas, y eso nos está costando más de lo que teníamos previsto”

“De momento, en los asuntos que tenemos, hay unos riesgos de costas bajo. Este curso 2019-2020, cuando entren en escena los casos de los 'menas', el riesgo de tener que pagar las costas será más alto", admite Maurici Pérez Simeón. "Necesitamos personas que acepten cubrir estos riesgos, y eso nos está costando más de lo que teníamos previsto, aunque las cantidades de las que estamos hablando no son demasiado elevadas", confiesa. Sin embargo, "nuestra idea es resolver caso por caso, y tal vez será más fácil conseguir cubrir el riesgo de costas cuando ya tengamos en frente un caso concreto".

Con respecto al tema de la financiación, el director explica que "la Clínica Jurídica no está en una situación económica mala, porque tiene el apoyo de la UPF, y por ejemplo, el pasado julio recibimos una ayuda de cerca de 4.000 euros en la última convocatoria del PlaCLIK de innovación educativa. De cara al curso que ahora comienza, nos gustaría tener un patrocinador, pero lo que no queremos es vender la Clínica Jurídica a nadie: su independencia y su neutralidad son fundamentales, y los recursos ya los sacaremos de un lugar u otro" , concluye Maurici Pérez Simeón.

¿Cómo contactar con la Clínica Jurídica?

Web: https://www.upf.edu/web/clinica-juridica
Correo electrónico: [email protected]