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resumen hasta 1975 en la prisión desde 1976

Desde 1976: Transición y Democracia

Tras su paso por la cárcel, Josep Maria Huertas se había convertido en una figura representativa de la lucha por la libertad de expresión. Sin embargo, tras el cierre de Tele/eXpres, pasó ocho meses sin que ningún medio le ofreciera trabajo. Debido a su actitud contestataria, Huertas se había granjeado ciertas enemistades y resultaba un personaje «incómodo» para algunos medios, que no deseaban verse envueltos en determinadas polémicas durante esos años de transición.

Ya en 1980, Huertas entró a trabajar en el servicio de prensa de la Diputació de Barcelona, donde permaneció hasta 1982, cuando se incorporó a la plantilla de El Periódico de Catalunya. Su paso por este medio fue prolífico y heterogéneo. Prestó especial atención a la Barcelona preolímpica (1992), al criticar con dureza la transformación de la ciudad gestionada por la Administración. También desarrolló un periodismo cultural, con crónicas sobre el mundo del cine o reseñas literarias.

Su estancia en El Periódico, que duró 20 años, sólo se vio interrumpida por un paréntesis en el que fue nombrado subdirector del Diari de Barcelona, de 1988 a 1989.

Tras su paso por El Periódico, donde fue prejubilado en 2002, los últimos medios en los que colaboró fueron La Vanguardia y el diario Avui, que llegaron a publicar artículos póstumos e inéditos suyos.