entrevista

ENTREVISTA AMB ROSA MONTERO
 

Rosa Montero va néixer el 1951 a Madrid. És escriptora i periodista. Des dels 5 als 9 anys va patir tuberculosi, així que va estar tancada a casa llegint i escrivint. Va estudiar Periodisme i Psicologia i va col·laborar amb companyies de teatre independent. El 1976 va començar a treballar pel diari El País, on encara escriu, i ha publicat en diversos mitjans de comunicació.

 

¿Como describiría la relación que mantuvo con Montserrat Roig?
De amistad. Larga y profunda.

¿Qué recuerdos le trae el ambiente del piso de Montserrat en el Eixample
barcelonés?

Era un piso encantador, con magia, con ese mirador al amplio jardín interior.... Muy bonito y muy vivido. A veces me quedaba a dormir allí cuando iba a Barcelona. Recuerdo las cenas improvisadas en la pequeña mesa de la cocina y las charlas hasta las tantas de la madrugada. Es un recuerdo de juventud luminoso y feliz.

¿Intercambiaron consejos literarios o periodísticos? Cree que se
influenciaron mutuamente?

Intercambiamos muchísimas conversaciones literarias. De hecho esa parte, la complicidad en la búsqueda de una expresión narrativa, era uno de los ingredientes importantes de nuestra amistad. No creo que nos hayamos influido la una a la otra en el sentido en el que los académicos suelen decirlo; es decir, no creo que en mis textos se puedan rastrear rasgos narrativos suyos o viceversa. Date cuenta de que empezamos nuestra amistad en torno a los treinta años de edad, cuando las dos éramos ya escritoras publicadas, periodistas avezadas, mujeres adultas. Ambas habíamos empezado a trabajar, escribir y publicar muy jóvenes, y cuando nos encontramos ya habíamos escogido cada una nuestro camino. De hecho, su estilo y el mío son muy diferentes, me parece. Pero naturalmente que nos hemos influido mucho en un sentido general, en lo personal, en lo emocional. Tener a una amiga con la que puedes compartir tantas dudas y tantos intereses profesionales ayuda mucho. Es decir, te ayuda a madurar, a crecer. A sentirte más segura y menos sola.

¿Qué destacaría de la personalidad de la periodista y escritora catalana?
Era muy honesta. Era independiente y valiente. Era generosa, afectuosa, inteligente y culta. Además era divertidísima y de una vitalidad arrolladora. Y, por debajo, tenía ese punto de melancolía emocionante de quien sabe apreciar agudamente la belleza y sabe también que siempre se acaba. Era muy seductora. Además de ser una escritora espléndida.

¿En qué medida cree que su obra periodística y literaria está marcada por
esta personalidad?

Su obra periodística y literaria está marcada por su personalidad en toda medida, porque uno escribe desde todo lo que es.

¿La Roig luchó por un país y un mundo mejor. Cómo se imagina que vería la
situación política actual?
¿Qué cree que denunciaría hoy en día?
Si hubiéramos seguido teniendo sintonía personal, y yo creo que sí, supongo que estaría fastidiada ante la crispación política, el electoralismo y la falta de honestidad crecientes. Pero no quiero hacer política ficción y atribuirle cosas que no sé.

¿Qué obra periodística destacaría de Montserrat? Y literaria?
Era una narradora muy potente, con una capacidad de emoción enorme, con muchísima destreza y una habilidad especial para el diseño de personajes. Por otra parte, la narrativa es un género de madurez, y aunque Montserrat dejó libros estupendos (Tiempo de cerezas y La Hora violeta, aun siendo novelas jóvenes, tienen una fuerza tremenda), estoy segura de que, por desgracia, murió cuando todavía le quedaban por hacer sus mejores obras. El canto de la juventud, su último libro, una colección de relatos, tiene cuentos asombrosamente hermosos. También me gusta muchísimo su ensayo literario "Dime que me amas aunque sea mentira", es verdaderamente precioso. En periodismo hizo de todo y además magistralmente. Sus Melindros, que es una recopilación de sus columnas diarias, es fascinante. Y luego está ese libro a medio camino del reportaje y del trabajo histórico, "Noche y Niebla: los catalanes en los campos nazis", que es monumental. Me consta que ella estaba especialmente satisfecha de esa obra, y desde luego es un libro imprescindible. Aunque sólo hubiera escrito ese trabajo ya se habría ganado su lugar en la historia literaria de este país.

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